Las superficies comerciales
Una humilde familia de
alfareros comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo. Un
amenazante centro comercial parece decirles: “Muere, ya no necesito
de ti”.
Daniel Domínguez Z. ddomingu@prensa.com
Autor: José Saramago
Obra: La caverna
Género: Novela
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2001
El
mundo cambia constantemente, pero no necesariamente para bien. Los
sueños de bienestar que ofrecen las grandes ciudades no siempre
son fáciles de conquistar. Son más los perdedores que los ganadores
en esa lucha por obtener una existencia más digna y humana.
La gente abandona su pueblo, sus costumbres,
su pasado, para encaminarse a una metrópoli carente de identidad;
un conglomerado social sin ningún asomo de personalidad, en la que
sus habitantes casi no se conocen entre sí, donde a veces solo son
una tuerca de una inmensa fábrica de ilusiones.
Todo esto lo demuestra cabalmente José Saramago
en su extraordinaria novela La caverna, que cuenta la historia de
unos humildes alfareros que por poco y terminan bajo el dominio
de una modernidad que aniquila a los pequeños para satisfacer a
los poderosos. Ellos forman parte de un algo que va desapareciendo,
los pueblos, para darle paso a la avasalladora presencia de centros
comerciales, de almacenes que te muestran todo lo que no puedes
comprar porque no ganas lo suficiente, vitrinas llenas de objetos
que no requieres, pero que el sistema te ordena que debes tener
so pena de ser un inadaptado. Ese es el resultado, en opinión de
Saramago, de la globalización, la que considera la versión actualizada
del totalitarismo.
El alboroto de la obtención del Nobel por
parte de este estupendo narrador portugués le impidió terminar a
tiempo este libro de 454 páginas, pero la espera valió la pena,
pues tenemos de vuelta al Saramago sabio, inteligente, sensible
y crítico que nos ha maravillado anteriormente con obras como Memorial
del convento y El año de la muerte de Ricardo Reis.
Si caemos en el juego de las comparaciones
y las relaciones, Saramago ha manifestado que La caverna es el último
capítulo de lo que ha dado en llamar la “trilogía involuntaria”
y la conforman este brillante relato junto a los no menos increíbles
Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres, que en su opinión habla
de la pérdida de la visión crítica, de saber quiénes somos y del
empleo como derecho de todo ser humano para surgir.
A Saramago no le interesa el futuro apocalíptico
o el ayer que se ha ido, su mirada diáfana se posa sobre el presente,
sobre un hoy que margina a muchos y le brinda prosperidad a unos
cuantos.
El sabe transmitirnos verdades que nos cuesta
aceptar como hechos tangibles, conoce la manera de hacernos pensar
sin caer en lo contestatario, su libre estilo de escritura cala
en el alma. Lo suyo es un llamado de atención: estamos sumergidos
en una deshumanización que debemos detener. Tenemos la obligación
de despertar de esta pesadilla en pos de lo material. Hay que acabar
con la sumisión, debemos imitar a ese rebelde y provocador que no
le tiene miedo a las etiquetas y a los ataques de los estrechos
de mente.
Todos nos identificamos con el Cipriano Algor
de La caverna, un hombre sencillo que trata de sobrevivir a los
cantos de sirena de la ciudad. Su amor por su hija, por su casa,
por su oficio, por un nuevo amor que toca a su puerta y por su perro
Encontrado es un reflejo de cómo es en lo cotidiano José Saramago,
un artista que nunca se ha vendido a lo comercial, que no sabe lo
que es perderse entre las luces del espectáculo, que no cede sus
planteamientos humanistas, que no le interesa mucho la fama y las
distinciones le emocionan solo lo necesario.
Además en revista
• Segundo corazón
de mujer •
Las superficies comerciales •
Un 'thriller' de cristal •
Panamá entró al PIALI
• El sincretismo
de Braun-Vega •
Abren muestra de Ludwig Kirchner •
El budismo: un modo de vida •
Introspección doméstica
• El Bosco, genio
de su tiempo •
Rose Hawthorne:amor para el que sufre •
Las miradas furtivas de Marella
• Los herrajes coloniales
• La
guerra de los Mil Días en Revista Lotería
• Editorial arranca
con grandes nombres •
Echenique no puede escribir en Perú •
Reeditan el humor negro de Max Aub
• ‘Lady Marmalade’
es el mejor vídeo del año •
Raíces: Un lugar de mucha actividad
|