Panamá, 9 de septiembre de 2001
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Los subsidios a la exportación

El compromiso de adhesión de Panamá en la OMC, obliga a nuestro país a eliminar los CATS el 31 de diciembre del año 2002

Roberto C. Henríquez

Los certificados de abono tributario, conocidos por sus siglas como CATS, son un subsidio creado en 1974 y otorgado por el Gobierno a los exportadores de bienes no tradicionales en la forma de un documento negociable.

Este documento,es usualmente vendido por el beneficiado, con un descuento en el mercado secundario para convertirlo rápidamente en efectivo. El CAT equivale al 15% (antes era el 20%) del valor agregado nacional que contenga el producto exportado.

Este subsidio se creó en los momentos culminantes del estilo de gobierno estatista e intervencionista, para estimular las exportaciones no tradicionales; y en la actualidad es asignado y supervisado por el Viceministerio de Comercio Exterior, junto a otras instituciones entre las que se destacan el MEF y la Contraloría.

Recientemente se ha divulgado a través de los medios de comunicación una posible lesión patrimonial de dos millones de balboas, producida por tres empresas productoras de tabaco, las que supuestamente habrían declarado volúmenes ficticios de exportación para cobrar reembolsos inmerecidos. Este tipo de problemas ha ocurrido en otros países y es un riesgo siempre presente donde existen subsidios de esta clase.

Durante nuestro paso por el Viceministerio de Comercio Exterior en el primer año de este gobierno, descubrimos un caso similar al que hoy aparece en los diarios. Una empresa dedicada a la fabricación y exportación de cosméticos, con sólo dos años de estar operando, aseguraba estar exportando 13 millones de balboas al año, por lo que había recibido más de tres millones de balboas en subsidios del Gobierno en el año 1999. Volúmenes tan altos en una empresa pequeña y de fundación reciente, produjeron sospechas por lo que ordenamos una investigación preliminar que arrojó razones suficientes para interponer una denuncia en el Ministerio Público, lo que hicimos en su momento.

Curiosamente, cuando surgieron las primeras evidencias, contacté telefónicamente a un alto funcionario de esta administración, conocido por su prurito institucional ante la más mínima señal de lesión patrimonial al Estado. Este me cortó con extrema resequedad y no tuvo ningún interés en conocer del caso. No faltó otro funcionario de alta jerarquía que me reclamó no haber buscado un entendimiento con la empresa involucrada, en vez de haberme “apresurado” a presentar la denuncia. En cambio, debo resaltar la actuación del entonces viceministro Norberto Delgado, quien en forma rápida y precisa insistió en que se iniciasen las investigaciones formales. Así fue y hoy el caso se prosigue en el Ministerio Público.

Los CATS se crearon hace casi 30 años para apoyar y fortalecer a las empresas exportadoras en el proceso de hacerse competitivas y eficientes en el mercado internacional; pero al día de hoy, muchas empresas beneficiadas no durarían un año sin ellos. El problema es que el compromiso de adhesión de Panamá en la OMC, firmado en 1997, obliga a nuestro país a eliminar los CATS el 31 de diciembre del año 2002, con lo que muchas industrias correrán el riesgo de desaparecer, ya que aún hoy las ganancias que muestran en sus estados financieros (cuando tienen ganancias) son inferiores a la suma que reciben por este subsidio.

El Gobierno anterior inició un proyecto que buscaba crear otro tipo de apoyo a nuestros exportadores, con programas que fuesen compatibles con las normas de la OMC y para ser implementados en reemplazo de los CATS al momento de su eliminación. Este proyecto tuvo una atención prioritaria durante nuestra gestión y recibió valiosa colaboración del BID. Según entiendo, no ha habido avances ulteriores sobre el tema.

La situación actual es preocupante. Los CATS, subsidios directos a la exportación y por tanto incompatibles con las normas de la OMC, desaparecerán en 16 meses. Aunque algunos casos se han prestado para abusos e irregularidades, en general han sido un excelente apoyo al sector industrial y un gran estímulo a las exportaciones. Sin embargo, la dependencia que han desarrollado muchas empresas industriales hacia los CATS y su poca preparación ante el nuevo escenario global que deberán enfrentar sin ellos, sugieren que un buen número de ellas no logrará sobrevivir a su eliminación, profundizando la grave crisis económica que vivimos.

Urge que el Gobierno actué creando proyectos compatibles y aceptables a la OMC, similares a los que hay en otros países, para subsanar la crisis que se asoma en el horizonte. Lamentablemente, el poco interés actual sobre el tema nos hace temer que quizá ya sea muy tarde para esto.

El autor es empresario y fue viceministro de Comercio Exterior



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