Esta no es mi patria
La chabacanería, las
distorsiones históricas y el asesinato del español superan el negociado
que pudo haber detrás de la publicación del álbum
Jorge Eduardo Ritter
En un inédito alarde de coordinación —ausente
en las tareas más elementales de la administración pública— trece
instituciones gubernamentales juntaron sus respectivos presupuestos
para publicar un álbum con el nombre muy pomposo de Esta es mi patria.
Ignoro el monto de los desembolsos y sospecho que se realizaron
sin que mediara licitación. Aunque así fuera, ese sería el menor
de los males: la chabacanería, las distorsiones históricas y el
asesinato del español superan por calle el negociado que pudo haber
detrás de la publicación.
Dice la dedicatoria de la presidenta Moscoso:
“no escatimamos esfuerzo para poner en la mano de nuestros jóvenes
esta edición especial, que desde párvulos hasta la secundaria, les
ayudará, a conocer mejor esta Patria, que cuanto más se conoce más
se ama”. Conmovedora hasta las lágrimas la dedicatoria presidencial.
Lo malo es que el álbum no contribuye en nada a conocer mejor a
la patria, ni mucho menos a hablar y escribir bien el idioma oficial
de la República.
Primero la contraportada. Debajo del logotipo
de una de las trece entidades públicas patrocinadoras aparece esta
belleza: Ministerio de la Juventud, la Niñes (así, con s), la Mujer
y la Familia. Se entiende que los niños no saben escribir, pero
a este paso y con esta clase de estímulos va a resultar harto difícil
que alguna vez aprendan.
La página 33 está dedicada en su totalidad
a la presidenta Moscoso: elogios de su gestión (incluida la celebración
del centenario que, hasta donde sé, no ha ocurrido), foto con banda
presidencial, otra en pollera (y también con banda presidencial),
otra acompañada por otros presidentes, y aquellas que describen
mejor que cualquier otra un culto a la personalidad que ya rebasa
todas las medidas: las de las monedas que se acuñaron para conmemorar
la transferencia del Canal y que llevan, por supuesto, la efigie
de la presidenta Moscoso. Por contraste, en las últimas páginas
se amontonan, en grupos de 12 por página, otras figuras históricas
de menor importancia: Ricardo Miró, Eusebio A. Morales y Ricardo
J. Alfaro, por ejemplo. Un criterio bastante estrecho, distorsionador
y rastrero para juzgar a los personajes de nuestra historia.
Los pies de foto merecen mención especial.
La de Allen, Márquez y Valdés dice: “Los tres magistrados del tribunal
hacen bien su palabra...”. No alcanzo a comprender qué significa
eso. Pero lo que sí es evidente es que cualquiera hace “mejor su
palabra” que los que redactaron ese esperpento que el Gobierno pone
en manos de nuestros jóvenes.
Como el que pagó el álbum fue el Gobierno,
una dosis abundante de sectarismo político y decenas de errores
ortográficos y de sintaxis no podían faltar. La gestión del presidente
Ernesto Pérez Balladares está descrita así: “Balladares. Aprovecha
la desunión de los partidos civilistas y gana las elecciones de
1994”. Punto. Ni siquiera el nombre ni el apellido completo, sólo
Balladares. ¿Su mérito? Ganar unas elecciones (sin decir a quien
se las ganó, desde luego).
Omar Torrijos y Jimmy Carter comparten un
pequeño recuadro de la página 28. Dice así el pie de foto: “Torrijos
y Carter” (así mismo, sin nombres, sólo apellidos). “El tratado
firmado por éstos, daba a los militares criollos el beneficio de
poseer la egemonía (así, sin hache) de todo el estado y a la salida
de los norteamericanos un nuevo y maravillos (sic) ejército defendería
el canal, siempre bajo el paraguas del Pentágono”. Punto. La desaparición
de la zona del canal y la entrega a Panamá de la vía interoceánica
fueron logros insignificantes a los que ni siquiera se hace referencia.
Corrijo: la reversión del canal sí se menciona, pero en la página
dedicada a ensalzar a la presidenta Moscoso. Para que los jóvenes
aprendan bien la historia de su país y las ejecutorias de sus protagonistas.
El autor es abogado y fue canciller
Además en opinión
• Del lector: Sobre corrupción y Juventud
de Colón: Carlos Antonio Harris Jiménez , Pastor E. Durán E.
• El
engendro y la engendra: Guillermo Sánchez Borbón •
Esta no es mi patria: Jorge Eduardo Ritter
• Hacia una economía
cultural: Juan Carlos Ansin •
Los subsidios a la exportación: Roberto
C. Henríquez
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