Panamá, 9 de septiembre de 2001
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Esta no es mi patria

La chabacanería, las distorsiones históricas y el asesinato del español superan el negociado que pudo haber detrás de la publicación del álbum

Jorge Eduardo Ritter

En un inédito alarde de coordinación —ausente en las tareas más elementales de la administración pública— trece instituciones gubernamentales juntaron sus respectivos presupuestos para publicar un álbum con el nombre muy pomposo de Esta es mi patria. Ignoro el monto de los desembolsos y sospecho que se realizaron sin que mediara licitación. Aunque así fuera, ese sería el menor de los males: la chabacanería, las distorsiones históricas y el asesinato del español superan por calle el negociado que pudo haber detrás de la publicación.

Dice la dedicatoria de la presidenta Moscoso: “no escatimamos esfuerzo para poner en la mano de nuestros jóvenes esta edición especial, que desde párvulos hasta la secundaria, les ayudará, a conocer mejor esta Patria, que cuanto más se conoce más se ama”. Conmovedora hasta las lágrimas la dedicatoria presidencial. Lo malo es que el álbum no contribuye en nada a conocer mejor a la patria, ni mucho menos a hablar y escribir bien el idioma oficial de la República.

Primero la contraportada. Debajo del logotipo de una de las trece entidades públicas patrocinadoras aparece esta belleza: Ministerio de la Juventud, la Niñes (así, con s), la Mujer y la Familia. Se entiende que los niños no saben escribir, pero a este paso y con esta clase de estímulos va a resultar harto difícil que alguna vez aprendan.

La página 33 está dedicada en su totalidad a la presidenta Moscoso: elogios de su gestión (incluida la celebración del centenario que, hasta donde sé, no ha ocurrido), foto con banda presidencial, otra en pollera (y también con banda presidencial), otra acompañada por otros presidentes, y aquellas que describen mejor que cualquier otra un culto a la personalidad que ya rebasa todas las medidas: las de las monedas que se acuñaron para conmemorar la transferencia del Canal y que llevan, por supuesto, la efigie de la presidenta Moscoso. Por contraste, en las últimas páginas se amontonan, en grupos de 12 por página, otras figuras históricas de menor importancia: Ricardo Miró, Eusebio A. Morales y Ricardo J. Alfaro, por ejemplo. Un criterio bastante estrecho, distorsionador y rastrero para juzgar a los personajes de nuestra historia.

Los pies de foto merecen mención especial. La de Allen, Márquez y Valdés dice: “Los tres magistrados del tribunal hacen bien su palabra...”. No alcanzo a comprender qué significa eso. Pero lo que sí es evidente es que cualquiera hace “mejor su palabra” que los que redactaron ese esperpento que el Gobierno pone en manos de nuestros jóvenes.

Como el que pagó el álbum fue el Gobierno, una dosis abundante de sectarismo político y decenas de errores ortográficos y de sintaxis no podían faltar. La gestión del presidente Ernesto Pérez Balladares está descrita así: “Balladares. Aprovecha la desunión de los partidos civilistas y gana las elecciones de 1994”. Punto. Ni siquiera el nombre ni el apellido completo, sólo Balladares. ¿Su mérito? Ganar unas elecciones (sin decir a quien se las ganó, desde luego).

Omar Torrijos y Jimmy Carter comparten un pequeño recuadro de la página 28. Dice así el pie de foto: “Torrijos y Carter” (así mismo, sin nombres, sólo apellidos). “El tratado firmado por éstos, daba a los militares criollos el beneficio de poseer la egemonía (así, sin hache) de todo el estado y a la salida de los norteamericanos un nuevo y maravillos (sic) ejército defendería el canal, siempre bajo el paraguas del Pentágono”. Punto. La desaparición de la zona del canal y la entrega a Panamá de la vía interoceánica fueron logros insignificantes a los que ni siquiera se hace referencia. Corrijo: la reversión del canal sí se menciona, pero en la página dedicada a ensalzar a la presidenta Moscoso. Para que los jóvenes aprendan bien la historia de su país y las ejecutorias de sus protagonistas.

El autor es abogado y fue canciller


Además en opinión

• Del lector: Sobre corrupción y Juventud de Colón: Carlos Antonio Harris Jiménez , Pastor E. Durán E.
El engendro y la engendra: Guillermo Sánchez Borbón
Esta no es mi patria: Jorge Eduardo Ritter
Hacia una economía cultural: Juan Carlos Ansin
Los subsidios a la exportación: Roberto C. Henríquez