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Un paraíso de vida silvestre y
ecológica
Taboga, además de ser un punto turístico, es un importante refugio de aves
MILEIKA BERNAL
mbernal@prensa.com
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Vista de la isla de Taboga
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TABOGA, Panamá. -Es un pueblo pintoresco, y su gente, curtida por el sol, lleva una vida tranquila, sin la presión de la ciudad y libre de los agobios del tráfico vehicular. Sus playas, sin embargo, cubiertas a menudo de basura, son un foco de contaminación.
Taboga es una isla de origen volcánico que, en conjunto con las islas de Taboguilla, Urabá, Melones, Chamá, Estivá, Borá, Otoque y el Morro (esta última cuando la marea está baja forma una península que se une a la isla de Taboga por medio de una playa totalmente transitable) conforman el distrito insular de Balboa.
La isla tiene unas 500 hectáreas y una población aproximada de 868 habitantes, según el último censo, celebrado en mayo del 2000, con un total de 240 casas.
La parte de la isla que tiene la mayor concentración de población es la que mira hacia la ciudad y la bahía, y el resto de la isla está aún por descubrirse, pero con unos parajes inigualables en los alrededores de su costa.
Esta isla, además de ser un atractivo turístico, cuenta con un refugio silvestre, que permite encontrar allí aves migratorias, que utilizan las islas de albergue y para su alimentación.
Un grupo de periodistas y representantes del sector público realizaron una caminata por el sendero Las Tres Cruces hasta llegar al mirador El Vigía, el punto más alto de la isla. El recorrido es de un kilómetro y medio desde el pueblo hasta el mirador.
En el sendero es común encontrar diversidad de aves y animales que viven en libertad en la isla.
Otro de los atractivos es llegar al cerro de la Cruz, camino que muchos recorren para observar aves, para admirar el paisaje o para acampar.
Un profundo valle divide la mole rocosa del sur con el norte de la isla.
En la isla de Taboga hay abundantes arroyos, manantiales y ojos de agua.
Hoy día la isla presenta una población estable que se emplea en las instituciones de gobierno (la desalinizadora, el centro de salud, la escuela, etc.) o en la vecina isla de Taboguilla, que cuenta con una procesadora de harina y aceite de pescado. Igualmente, hay muchos isleños que viajan a Panamá a trabajar en diferentes oficios, y regresan a Taboga los fines de semana.
Para que la población tome conciencia del peligro que representa la basura para la isla y el turismo, la administración regional del Ambiente de Panamá Metropolitana realizó una limpieza de playa en Taboga. La actividad era parte de la jornada internacional de limpieza de océanos y costas que se hace cada año y que comenzó a partir de 1987, cuando el Centro de Conservación Marina en Washington la instituyó. “La basura es quizás el factor de contaminación marina más peligroso, porque exige grandes inversiones para eliminarla”, relata un informe de la Autoridad Nacional del Ambiente.
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