Panamá, 8 de septiembre de 2001
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El META y su epitafio

Es la oportunidad para jugar con el dilema de los grandes momentos: ser o no ser

Carlos Iván Zúñiga Guardia

Son múltiples las funciones constitucionales de la Asamblea Legislativa. En su orden tienen mayor relevancia las funciones legislativas y las fiscalizadoras, sin dejar de estimar como de mucha importancia las judiciales y las administrativas. La tarea fiscalizadora la desarrolla con mayor vehemencia la minoría opositora, la que por carecer de los votos necesarios para que sus proyectos de leyes sean aprobados se atrincheran con pasión en la denuncia. Pero cuando la oposición controla la Asamblea y llega hasta el abuso de monopolizar totalitariamente todas las presidencias de las comisiones de trabajo, adquiere la categoría de una especie de “oficialismo” legislativo. El oficialismo como tendencia, compromiso y definición del Organo Ejecutivo pasa a ser dentro de la Asamblea la oposición legislativa. Al cambiarse los papeles otras son las responsabilidades de los partidos representados en la Cámara. El nuevo “oficialismo” legislativo —PRD, DC y los insubordinados de Solidaridad— son ahora los responsables, los padres de familia, de la acción legislativa. El papel de los diputados de la nueva “oposición” legislativa —arnulfistas, molirenas, C.D., liberales y otros— quedará reducido a la fiscalización interna y al aporte de ideas en el debate, sin ningún poder decisorio en los distintos estamentos de ese Organo.

Políticamente el PRD y la DC han logrado un paso exitoso, pero tal vez efímero. No importa cuántos sapos hayan tragado en la intimidad. Y digo efímero porque el ingreso creciente de Solidaridad hará débil, a la larga, el pacto META y también el papel del DC. Se convertirá en el eslabón más débil del META porque ya no sería imprescindible en la formación de la mayoría que apetece el PRD. Los votos de Solidaridad tendrán para la DC un efecto catastrófico en el momento en que surjan nuevas estrategias o nuevas aspiraciones. El voto de Alberto Magno Castillero será el voto magno. El PRD tendría ahora un ámbito menos restringido y más apropiado a su naturaleza para su muñequeo político y parlamentario.

El control de la Asamblea por el META ampliado presenta, por otra parte, otro ángulo del espectro político. Ahora el PRD y la DC en particular deberían ser los objetivos de los terribles dardos críticos de la comunidad, sobre todo de los medios de comunicación tan absolutamente politizados. No podrá existir confusión al respecto. Todo problema nacional que reclame una solución legal depende de la voluntad política del PRD y del DC, y también del META ampliado. La responsabilidad por lo que se hace o no en materia legislativa no se podrá atribuir al Organo Ejecutivo.

En estos días, por ejemplo, un periodista hizo una valiosa reseña sobre la legislación vigente que consagra atentados a la libertad de expresión y señalaba al Gobierno de Moscoso como responsable de los bozales legales, a pesar de que son de vieja data. Si los bozales no fueron derogados durante la legislatura Cortizo y persistieren durante la legislatura Arosemena, la culpabilidad por la subsistencia de tales entuertos sería del sector mayoritario representado por el META, hoy ampliado.

El pueblo debe percibir claramente cuáles son los compromisos y las responsabilidades del PRD y de la DC en su papel de monopolizadores de la mayoría legislativa.

El nuevo protagonismo estelar tiene sus ventajas para el PRD y la DC, sustancialmente. Ellos tienen ahora la oportunidad de oro para demostrar a la nación que tienen la capacidad, el olfato, la inteligencia, la previsión para enfrentar con responsabilidad los problemas del país y para poner en vigencia sus respectivas promesas electorales y sus programas de Gobierno en lo que a soluciones legales se refiere.

Los instrumentos legales que reclama el IDAAN, el Seguro Social, la educación pública, la vivienda y todo un larga etcétera, tendrán ahora la vía expedita con el META como controlador absoluto de la Asamblea y del proceso legislativo. Ahora los jubilados podrían tener un nuevo cuerpo de leyes que incorpore aumentos automáticos, periódicos, de las pensiones; los mayores de 75 años dejarían de estar en el tinaco de la sociedad y volverían a ser ciudadanos con pleno derecho de encontrar trabajo en el Gobierno. Los productores podrían contar con incentivos, con precios sostén para sus frutos; los industriales dejarían de tener la muerte lenta que implica la globalización; los trabajadores agrícolas tendrían un régimen de jubilación especial; los estudiantes panameños contarían con libros de textos nacionales; se harían los maquillajes a la Constitución de los cuarteles para fijar un porcentaje mínimo al presupuesto universitario; se eliminarían las leyes mordazas y se despenalizarían los delitos de calumnia e injuria; tal vez se consideraría despenalizar el consumo de drogas como lo postulan los congéneres del PRD en Europa; los contribuyentes que devengan un salario menor de B/.800.00 mensuales serían exonerados de pagar tributos; la delincuencia tendría nuevos frenos penales; el sistema carcelario sería legalmente modernizado y perfeccionado; se crearían nuevos incentivos para la construcción de viviendas populares; se fijaría la pena de muerte para los verdugos de las fosas comunes, previa reforma constitucional; se establecerían penas de veinte años mínimo a los dueños de laboratorios que alteran los resultados del ADN para encubrir a los criminales de Estado; en fin, se pondrían en vigencia los programas de Gobierno del PRD, de la CD y de quienes son representados por el voto magno.

Es más que evidente que una acción legislativa trascendente, concreta, profundamente previsora y estimulante, propulsora del despegue económico y del optimismo ciudadano, colocaría al META ampliado en el 2004 en el Palacio de las Garzas. Porque además de capitalizar en la actualidad la infatigable, tenaz y bizarra política opositora de casi todos los medios de comunicación, capitalizaría sus propias hazañas legislativas, las que no tendrán parangón en la historia del desarrollo nacional.

El META ampliado contempla hoy con fruición el panorama encantador de una Asamblea Legislativa a sus pies. Es la oportunidad para jugar con el dilema de los grandes momentos: ser o no ser. Si se define por el ser y hace, encontraría su pedestal de gloria y si se define por el no ser y , y no hace, encontraría su sepultura y su epitafio. El pueblo escribiría con singular sutileza el epitafio del META: “Aquí yacen los futuros presidentes de Panamá.”

El autor fue rector de la Universidad de Panamá

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