Físico cambió el sistema de cálculo
Uno de los médicos sancionados
da su versión sobre lo sucedido en el Oncológico
Uno de los radio-oncólogos sancionados, al
explicar las razones de los hechos, indicó que el accidente de produjo
porque un físico cambió el sistema de cálculos en el programa y,
aparentemente, las modificaciones eran incompatibles con el funcionamiento
de los cálculos sobre la dosis real de los tratamientos.
Eso, según el sancionado, trajo como resultado
un aumento en la radiación ordenada por los médicos.
“Se deduce que los físicos aprobaban la modificación
instituida porque los cálculos de radioterapia del grupo de pacientes
sobrerradiados fueron hechos y verificados alternadamente por los
físicos”, indicó el médico.
Explicó que para instituir este cambio no
autorizado o aprobado por instancia alguna, los físicos no efectuaron
revisiones manuales antes de poner en práctica con pacientes este
nuevo procedimiento y no se percataron de que los tiempos de exposición
a la radiación de estos pacientes eran superiores a lo normal, y
aparentemente, tampoco tomaron en cuenta los rendimientos de las
fuentes radiactivas.
Para el médico Andrevis la pregunta ineludible
es, ¿dónde se encontraban las autoridades de Salud (Salud Radiológica
- Dirección General de Salud Pública - Ministerio de Salud) quienes
tienen la obligación de vigilar el buen funcionamiento y eficiencia
del servicio de física tal y como lo establece el reglamento para
la operación de equipos de telecobaltoterapia mediante la Resolución
No.60 del 23 de julio de 1999?
De acuerdo con el galeno, la detección tardía
de sobrerradiación en los pacientes se debió a varios factores.
Al detectarse en noviembre del 2000 algunos
casos de pacientes con diarrea en niveles un poco superiores a lo
normal, los médicos radio-oncólogos “solicitamos a los físicos,
en reuniones semanales del servicio, revisar los cálculos dosimétricos
de estos pacientes. A lo que ellos respondieron en reuniones posteriores,
que todo estaba en orden y que no había fallas en los cálculos”,
recordó.
Por tanto, agregó, los médicos radio-oncólogos
“interpretamos que los síntomas respondían a una reacción de mayor
sensibilidad de estos pacientes a la radiación”.
Subrayó que no había indicios o prueba de fallas
en los procedimientos para realizar los tratamientos. “Recordamos
que el cambio efectuado por los físicos era desconocido por los
radio-oncólogos”.
“Hoy sabemos que estas respuestas se debían
a que los físicos hacían las revisiones en el mismo programa en
el cual habían modificado el sistema de introducir los campos de
cálculo bloqueados (bloque de protección), y durante esas revisiones
nunca efectuaron verificaciones manuales como lo recomiendan las
normas”, indicó Andrevis.
De acuerdo con el médico, los físicos debieron
notar el aumento de los tiempos de exposición de los pacientes.
Otra de las razones que aduce el médico por
las que fue tardía la detección de sobrerradiación, es la separación
física del área de tratamiento (Justo Arosemena) con el área de
seguimiento de los pacientes (antiguo Gorgas) del servicio de radioterapia,
situación que “redujo al mínimo el control integral de los pacientes”.
Sin embargo, el doctor considera que el servicio
brindado a la comunidad ha sido de calidad, a pesar de las limitaciones
“con las que nos han obligado a trabajar: sin simuladores, CAT -hasta
después del accidente-, en ocasiones no hemos tenido equipos de
rayos X o si teníamos el equipo, no había placas radiográficas;
en otras ocasiones nos hemos visto obligados a trabajar con equipos
portátiles, cuya precisión deja mucho que desear”.
Indicó que por años han dado los tratamientos
con equipos muy viejos, como la Unidad de Cobalto Terapia.
Hace unos 18 años se cambió la Unidad de
Cobalto Terapia, equipo para tratar lesiones a mayor profundidad,
que se utilizó por más de 30 años, cuando estos equipos tienen una
vida media de 15 años; y trabajando con gran cantidad de pacientes,
su deterioro es mayor en un tiempo menor.
Durante todos estos años las autoridades
de Salud no se han hecho presentes para ir tomando las medidas que
este centro hospitalario demanda e ir resolviendo la situación a
corto y mediano plazo con proyectos bien estructurados y con el
presupuesto necesario para ejecutarlos, bien de manera escalonada
o de inmediato. Han dejado a la buena de Dios su presente y su futuro.
Para Andrevis, las autoridades de Salud no
han mostrado ni muestran especial interés en mantener funcionando,
con niveles de calidad, este servicio público nacional. Al contrario,
parecen tener particular disposición para “aniquilar” el servicio
de radioterapia, desmembrar el resto de los servicios médicos del
ION y desaparecer el escudo que por más de 40 años ha luchado sin
cuartel contra el cáncer, primera causa de muerte en Panamá.
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