La ley del silencio
Los periodistas sufren
actualmente la represión judicial de más de 60 demandas ante el
Ministerio Público. El Ejecutivo ha guardado silencio frente a estas
acciones
ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com
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La Cruzada pro Rescate de la Libertad
de Expresión protesta frente a la Procuraduría.
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Al estilo militar, la dosis para impedir la libertad
de expresión y de prensa fueron los cierres de medios de comunicación,
las persecuciones, la censura, los golpes y la cárcel. Esto, hasta
cierto punto, quedó atrás. Los métodos ahora son distintos.
De los militares, los civiles heredaron las
persecuciones y las leyes mordazas, algunas de las cuales aún persisten.
La única diferencia es que ahora las ejecutan funcionarios del Ministerio
Público.
En dos años de gestión de la presidenta de
la República Mireya Moscoso, podría decirse que las críticas pueden
hacerse públicamente, pero bajo su gobierno también ha habido persecuciones,
sentencias y en algunos casos indultos a periodistas.
Antecedentes
Al instaurarse la democracia tras la invasión
del 20 de diciembre de 1989, Guillermo Endara no propuso la derogatoria
de estas leyes y demandó a un caricaturista, aunque después retiró
la acusación. Ernesto Pérez Balladares tampoco lo hizo y bajo su
gobierno hubo un incremento en persecuciones y en demandas.
Sin embargo, Mireya Moscoso derogó parcialmente
dos de las tres ‘‘leyes mordaza’’ el 20 de diciembre de 1999, y
en su defecto, el ministro Winston Spadafora presentó un anteproyecto
que eleva a la categoría de ley normas éticas y de estilo para el
ejercicio del periodismo.
Sobre el anteproyecto
Este anteproyecto de ley sobre periodismo
ha generado puntos de vista encontrados. El Colegio Nacional de
Periodistas (CONAPE) y el Sindicato de Periodistas lo defienden,
porque la finalidad es conseguir una mejor ley que respalde el ejercicio
profesional.
Ambos gremios buscan definir con claridad
quiénes son periodistas, qué hace el periodista y su reconocimiento
por parte de la sociedad. Además, con la creación del Consejo Superior
de Periodismo, que propone el anteproyecto, este pasaría a ser regentado
por el CONAPE.
A esta iniciativa se opone la Asociación
Mundial de Periódicos (WAN, por sus siglas en inglés), porque “impone
significativas regulaciones a los periodistas e inhibe la libertad
de expresión”.
En opinión de la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP), el anteproyecto de ley es un “retroceso” en materia
de libertad de prensa, y es violatoria del Pacto de San José sobre
derechos humanos.
Por su parte, el Fórum de Periodistas por
la Libertad de Expresión tiene la opinión de que la libertad de
expresión e información, como derechos humanos, no debe estar sujeta
o condicionada a requisitos de titulación académica, idoneidad ni
a la colegiación obligatoria.
La red latinoamericana denominada Periodistas
Frente a la Corrupción (PFC) ha manifestado que el anteproyecto
está repleto de disposiciones contrarias a los principios y convenios
internacionales sobre la libertad de expresión, y que es un “esfuerzo
persistente” de la administración de Moscoso por “restringir” el
papel fiscalizador de los medios, frente a la “rampante corrupción”
que caracteriza a su gobierno.
Condenas y protestas
Desde 1994 hasta la fecha, las autoridades
judiciales han mostrado celeridad y eficiencia en procesar y condenar
a periodistas por supuestos delitos de calumnia y de injuria.
Entre algunos de los casos que se han dado
en el gobierno de Moscoso, pueden mencionarse:
n Marcelino Rodríguez publicó una noticia
sobre la procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher.
Se decía que había obtenido una casa en las áreas revertidas. El
fiscal que inicialmente instruyó el caso solicitó el sobreseimiento
provisional, pero luego renunció, se ordenó una ampliación, y se
pidió su enjuiciamiento.
n Los periodistas Juan Manuel Díaz y Rainer
Tuñón también fueron sentenciados a 14 meses de prisión por el delito
de calumnia e injuria.
Díaz y Tuñón fueron denunciados por el médico
Samuel Osorio Caicedo, porque lo implicaban en una investigación
sobre la supuesta obtención de títulos fraudulentos en la Universidad
de Puebla, México. Sin embargo, este demostró que había logrado
su idoneidad de forma legal.
n José Otero también fue acusado por el médico
por el mismo delito, pero aún está en espera de fallo.
n Otros periodistas condenados por el delito
de calumnia e injuria han sido Rigoberto Caballero, Marcel Chery,
Vladimir Rodríguez, Carlos Singares, Neyla Ayarza y Tomás Cabal.
n El caricaturista Julio Briceño fue querellado
por calumnia e injuria por el ex vicepresidente de la República
Ricardo Arias Calderón.
n Al periodista Herasto Reyes, el Ministerio
Público intentó detenerlo en dos ocasiones, como consecuencia de
una demanda interpuesta por el ex presidente Ernesto Pérez Balladares.
Ante estos casos, las protestas no han faltado.
El 11 de agosto del 2000, periodistas de la Cruzada Nacional por
la Libertad de Expresión marcharon por las principales calles de
la ciudad de Colón, a fin de apoyar a los comunicadores colonenses
que son perseguidos por el Ministerio Público. Entre ellos, Dámaso
García, quien fue ‘‘golpeado por órdenes de funcionarios públicos
que no aceptan sus críticas’’.
Esta cruzada también se hizo para apoyar
a los periodistas Gustavo Gorriti, Miren Gutiérrez, Mónica Palm
y Rolando Rodríguez, acusados de calumnia e injuria por el procurador
José Antonio Sossa.
El 19 de marzo del 2001, un grupo de periodistas
protestaron frente a la Corte Suprema, en repudio por lo que consideran
una campaña de persecución y acoso en contra del gremio periodístico
por parte del Ministerio Público y el Organo Judicial.
El 23 de abril del 2001, volvieron a hacer
la misma protesta en el mismo lugar, por la condena de tres periodistas
por los delitos de calumnia e injuria.
En la actualidad hay unos 60 casos de periodistas
denunciados por el delito de calumnia e injuria. De estos, siete
han sido condenados en los últimos dos años.
Hostigamiento y golpes
El procurador general de la Nación, José
Antonio Sossa, ordenó el 22 de junio del 2000 el allanamiento del
diario El Siglo y el arresto de su director, Carlos Singares, por
una publicación en la que se implica al jefe del Ministerio Público
en supuestos casos de prostitución de menores.
Carlos Ernesto González de la Lastra, director
de El Universal, renunció el 9 de mayo del 2000 a su cargo –según
él– por presiones de la presidenta Moscoso, quien se oponía a la
política editorial del periódico.
Dos periodistas peruanas del diario Liberación,
de Perú, fueron agredidas física y verbalmente –en territorio panameño–
por el abogado Jaime Alemán, porque “lo habían fotografiado sin
su permiso”.
El 28 de julio del 2000, funcionarios de
la municipalidad de Colón irrumpieron en el recinto de la radio
local CPR, y agredieron a los periodistas Ana Bolena Ayarza , Rubén
Garcés y Dámaso García.
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