La República de los Sobrinos
Guillermo Sánchez Borbón
Una de las cosas que más le han criticado a este gobierno personas con la autoridad moral para hacerlo, es la corrupción administrativa. Parte importante de esta es el nepotismo, una de las peores lacras de la vida pública panameña. Nepotismo, como se sabe, viene de la palabra italiana nepote con que se designa al sobrino (y por extensión a los nietos, etc.). “Nepote”, según el diccionario de la RAL, “es pariente y privado del papa”. Nepotismo, según el mismo diccionario, es “Desmedida preferencia que algunos [gobernantes] dan a sus parientes para las gracias y empleos”.
Roque Javier Laurenza, excelente escritor y un verdadero genio de la invectiva, sostenía que Panamá era la república de los sobrinos. “Cada vez que aspiro a un cargo en el servicio diplomático, se me dice: ese no, ese es para el sobrino de fulanito de tal, o para el sobrino de sutanejo''.
Después de 21 años de dictadura -y de inmoralidad ininterrumpida, creí que nos habíamos curado definitivamente de este horrible vicio; pero, por lo visto, los gobernantes que vinieron después han considerado su deber continuarla por respeto a la tradición y a la memoria de nuestros mayores.
Personas con autoridad moral. Pero líderes y voceros del PRD, al parecer han llegado a la conclusión de que los panameños están de paso por la sierpe de cristal, como la bautizó Góngora, y que no sabemos quiénes son. Y se han puesto a clamar al cielo y a rasgarse las vestiduras escandalizados por la corrupción del actual gobierno. Eso pueden hacerlo personas con autoridad moral, pero ese no es el caso de ninguno de los flamantes savonarolas.
A veces, muy pocas, sintonizo una televisora local, y tengo que aguantarme homilías moralizantes de notorios bribones. Mas no vale la pena detenerse en ellos.
Martín Torrijos, el líder máximo de los nuevos cartujos, en el discurso que pronunció en la convención del PRD, tronó contra la corrupción en general y el nepotismo en particular. ¿Por qué no le pide a uno de los viejos amigos de su papá que le explique qué puede y qué no puede denunciar? Y por qué no le conviene mentar la soga en casa del ahorcado. La palabra nepotismo es una de las primeras que le aconsejaría no usar jamás ni en broma. Muchos recordamos todos los nombramientos y sinecuras que Omar hizo llover sobre sus parientes por consanguinidad y por afinidad. No se quedó uno solo fuera de la papa. Hasta gatos y perros de la familia estaban emplanillados. Martín: mejor no meneallo.
Jorge Ritter, en su sermón quincenal de La Prensa, condenó a los gobernantes actuales por su conducta en general y por el nombramiento de la Comisión de la Verdad en particular. Según él, el solo hecho de que la hubieran creado es una malévola insinuación de que aquí hubo desaparecidos y asesinados. Y se permitió hacer un chiste de mal gusto sobre el perro Eagle y sobre unos huesos de chivo desenterrados. Los huesos que desenterraron en Tocumen y en otros lugares eran humanos. ¿O es que él cree que los citólogos gringos confundieron los huesos de un chivo con los de Heliodoro Portugal? ¿O a juicio suyo los asesinatos son tan pocos (porque no puede pensar que el padre Gallego y Britton están escondidos) que, en aras de la reconciliación nacional, no debemos investigarlos? El número de víctimas de los gorilas está bien documentado y más bien la Comisión de la Verdad se ha quedado corta. ¿Dónde estaba Ritter, que no se enteró de los horrores que hicieron tristemente famosos a los gorilas, a quienes él, y otros como él, sirvieron, para emplear palabras del Mío Cid, cual leales vasallos, sin preguntarse si estaba bien o mal lo que hacían? Pero aceptemos, por vía de discusión, que el proceso no dejó una estela de muertos y desaparecidos. Fueron apenas unos cuantos. Voy a contestarle con una salida de Borges. Cuando el gran escritor habló de miles de muertos y desaparecidos en su país (la Comisión de la Verdad argentina probó que fueron casi diez mil) Galtieri, o un gorila como Galtieri, dijo que no eran tantos. Borges replicó “aunque se tratara de un solo caso habría que investigarlo''.
Uno de esos maniáticos dueños de la verdad verdadera, me explicó confidencialmente que los nazis no mataron seis millones de judíos (cifra que también está de sobra documentada) sino solo dos millones, y el tipo se reía astutamente, creyendo que había exonerado del holocausto a los nazis.
Voy a volver a echar mano de Borges para refutar otra enormidad que escuché recientemente: la mayoría es fuente de moralidad. En su polémica con Sábato, Borges escribió: “Por lo demás, la ética no es una rama de la estadística; una cosa no deja de ser atroz porque millares de hombres la hayan aclamado o ejecutado”.
Además en opinión
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La República de los Sobrinos: Guillermo
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Neoliberalismo y crisis: Olmedo Beluche
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