La 'botella' voladora
Una vez más quedan en
evidencia las irregularidades en la DAC. El caso de la “botella”
es parte del rosario de corruptelas que se han dado y se dan en
esta institución
ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com
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Copia del cheque pagado a Liane Ortega y
los recibos.
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La papa de la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC)
está caliente y nadie la quiere comer. Se la tiran unos a otros y
hacen silencio para que el tema de las irregularidades en esta institución
se desvanezca.
En este juego participan el contralor, Alvin
Weeden; el ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, y el
procurador, José Antonio Sossa, quienes se han limitado a hablar del
tema, pero no le hacen frente.
Tampoco lo ha hecho la presidenta de la República,
Mireya Moscoso, quien en tiempos de campaña política dijo que iba
a castigar la corrupción “venga de donde venga”.
Una prueba más
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Instalaciones de la DAC.
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En las instituciones del Estado, una de las
prácticas más comunes ha sido la de las llamadas “botellas”, es
decir, aquellas personas que obtienen un sueldo sin trabajar. Este
es el caso de Liane Alive Ortega Sarmiento, quien supuestamente
labora en la DAC.
Una serie de misivas dadas entre enero y
julio del 2000, demuestra esta defraudación fiscal, la cual fue
y es apoyada por el actual director, Jorge Rodríguez.
El 7 de enero del 2000, el subdirector general
técnico, capitán Jorge Rodríguez, le solicitó al director general
de ese entonces, Jaime Fábrega, un ajuste de salario a Damaris de
Box, secretaria I; Liane Ortega Sarmiento, secretaria II y Betty
González, secretaria III.
Para de Box se pedía 950 dólares; para Ortega,
940 dólares y para González, 700 dólares. La razón: sus delicadas
funciones en beneficio de la institución.
El 2 de mayo del 2000, Ortega Sarmiento envío
una misiva a la jefa de Planillas de la DAC, Mercedes de Valderrama,
en la que le decía que autorizaba a Betty González, secretaría de
la línea de vuelo presidencial, para que a partir de esa fecha,
retirara su cheque en dicho departamento todas las quincenas.
El 15 de mayo del 2000, Ortega le envió una
nota a Fábrega para ponerlo en conocimiento de esta decisión.
El 25 de mayo del 2000, Fábrega contestó
la misiva de la siguiente manera: “según consta en el listado de
asistencia del personal de este despacho, usted no se ha reportado
en su puesto de trabajo desde el día 14 de enero del 2000. Por consiguiente,
le solicitamos que al término de la instancia se apersone a esta
dirección a ocupar su cargo, según lo estipula la ley”.
Sorprendentemente, el 29 de mayo del 2000
Ortega le señala a Fábrega: “le agradecería su autorización para
que se le entregue mi cheque a partir de la fecha y dos meses más,
a Betty González, secretaria de la línea de vuelo presidencial...”.
Lo más curioso del caso es que Ortega no
iba a trabajar a la DAC, pero cobraba. Supuestamente fungía como
secretaria de la Dirección Nacional de Migración y Naturalización.
En un documento fechado el 28 de junio del
2000, que lleva la firma de Fábrega, se solicita a la subdirectora
general del departamento de Migración y Naturalización, Rosabel
Vergara, lo siguiente: “tenemos conocimiento, por información suministrada
a este despacho verbalmente por el capitán Jorge Rodríguez, subdirector
general técnico de la DAC, que la funcionaria Liane A. Ortega se
encuentra prestando servicios en su despacho...”.
Esta carta también fue enviada al jefe de
Fiscalización de la Contraloría General, Alleroy Morgan, pero nunca
se hizo una investigación.
El 30 de junio del 2000 se dio la respuesta
del Departamento de MIgración: “la señora Liane Ortega inició labores
en esta institución a partir del mes de febrero, asistiendo regularmente
hasta el 13 de junio, con funciones de secretaria en el despacho
de la subdirectora nacional. Presentó certificado de incapacidad
del 14 al 28 de junio del 2000”.
Cabe destacar que el médico Abdiel Juliao,
del Centro Médico Bella Vista, hizo constar el 29 de junio del 2000
que Ortega “cursa a la fecha un embarazo de 28 a 30 semanas, su
control prenatal lo inició a las cuatro semanas y se extiende la
presente a los 29 días del mes de junio del 2000”. No se habla de
incapacidad.
El 5 de julio del 2000, Fábrega escribió
una misiva reveladora en la que le solicitaba al director general
de Migración, Eric Singares, lo siguiente: “el día viernes, 30 de
junio, la señorita Liane Ortega nos entregó copia de una carta en
la cual yo la asignaba ante la Dirección a su muy digno cargo como
enlace entre la DAC y la Dirección de Migración. Hemos notado que
no consta en nuestros archivos copia de la mencionada carta y nos
gustaría poder obtener su visto bueno para que personas de mi confianza
de la DAC puedan cotejarla con la original”.
Singares nunca dio respuesta a esta formal
petición.
Según información dada a La Prensa en el
departamento de Planilla de la Contraloría, Ortega no trabaja actualmente
en Migración ni en la DAC, pero se tiene conocimiento de que esta
última institución, que en la actualidad paga a sus funcionarios
vía cajero automático, sigue pagándole.
Los pases
Ante las denuncias de corrupción presentadas
en los medios de comunicación, la mandataria ha pedido pruebas y
ha dicho que su administración seguirá combatiéndola.
El primer pase del juego lo dio Moscoso a
Sossa, “investigue inmediatamente y llame a las personas que dicen
que hay corrupción para que den las pruebas”.
Esto generó aspereza, polémica y pase de
responsabilidades entre Weeden y Sossa.
Weeden emplazó públicamente a Sossa por el
hecho de que no encuentre “a qué delitos nos referimos”. En tanto,
Sossa le respondió que de surgir “algún indicio de la comisión de
un hecho punible, entonces podría atenderle”.
Sossa se limitó a solicitarle al jefe de
la DAC, Jorge Rodríguez, informes sobre casos de corrupción en su
institución; este último le respondió con el envío de recortes de
periódicos y dijo que actualmente no se está investigando a ningún
funcionario de su institución.
¿Qué se ha hecho? El comportamiento de los
funcionarios públicos lo dice todo: absolutamente nada.
No obstante, llama la atención que el 14
de febrero del 2001 en declaraciones dadas a La Prensa,Weeden advirtió
que el audito en las áreas financieras y operativas realizadas en
la DAC no había detectado la existencia de “actos delictivos claramente
establecidos”.
Evidencias
Durante el año de 1999 en la DAC se compró dos y tres
veces las mismas piezas del helicóptero presidencial Sikorski
HP A1A, hasta que se descubrió la anomalía el 17 de
enero del 2000.
Otro aspecto que demuestra irregularidades son los viáticos
en la DAC. En marzo de 1999 el director era Eustacio Fábrega,
quien recibió mil 50 dólares por sus servicios como
inspector de mantenimiento del helicóptero HPA1A, sin ser
piloto de helicóptero.
El mecánico de aviación Carlos Guerra recibió
4 mil 250 dólares de viáticos por inspección
y traslado. Este funcionario no es piloto.
El actual director, Jorge Rodríguez, quien es piloto de
aviación, recibió en febrero del 2000, la suma de
3 mil 600 dólares, por hacer una inspección de mantenimiento,
sin ser mecánico.
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