Panamá, 28 de agosto de 2001
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La 'botella' voladora

Una vez más quedan en evidencia las irregularidades en la DAC. El caso de la “botella” es parte del rosario de corruptelas que se han dado y se dan en esta institución

ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com

Copia del cheque pagado a Liane Ortega y los recibos.
La papa de la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC) está caliente y nadie la quiere comer. Se la tiran unos a otros y hacen silencio para que el tema de las irregularidades en esta institución se desvanezca.

En este juego participan el contralor, Alvin Weeden; el ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, y el procurador, José Antonio Sossa, quienes se han limitado a hablar del tema, pero no le hacen frente.

Tampoco lo ha hecho la presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien en tiempos de campaña política dijo que iba a castigar la corrupción “venga de donde venga”.

Una prueba más

Instalaciones de la DAC.

En las instituciones del Estado, una de las prácticas más comunes ha sido la de las llamadas “botellas”, es decir, aquellas personas que obtienen un sueldo sin trabajar. Este es el caso de Liane Alive Ortega Sarmiento, quien supuestamente labora en la DAC.

Una serie de misivas dadas entre enero y julio del 2000, demuestra esta defraudación fiscal, la cual fue y es apoyada por el actual director, Jorge Rodríguez.

El 7 de enero del 2000, el subdirector general técnico, capitán Jorge Rodríguez, le solicitó al director general de ese entonces, Jaime Fábrega, un ajuste de salario a Damaris de Box, secretaria I; Liane Ortega Sarmiento, secretaria II y Betty González, secretaria III.

Para de Box se pedía 950 dólares; para Ortega, 940 dólares y para González, 700 dólares. La razón: sus delicadas funciones en beneficio de la institución.

El 2 de mayo del 2000, Ortega Sarmiento envío una misiva a la jefa de Planillas de la DAC, Mercedes de Valderrama, en la que le decía que autorizaba a Betty González, secretaría de la línea de vuelo presidencial, para que a partir de esa fecha, retirara su cheque en dicho departamento todas las quincenas.

El 15 de mayo del 2000, Ortega le envió una nota a Fábrega para ponerlo en conocimiento de esta decisión.

El 25 de mayo del 2000, Fábrega contestó la misiva de la siguiente manera: “según consta en el listado de asistencia del personal de este despacho, usted no se ha reportado en su puesto de trabajo desde el día 14 de enero del 2000. Por consiguiente, le solicitamos que al término de la instancia se apersone a esta dirección a ocupar su cargo, según lo estipula la ley”.

Sorprendentemente, el 29 de mayo del 2000 Ortega le señala a Fábrega: “le agradecería su autorización para que se le entregue mi cheque a partir de la fecha y dos meses más, a Betty González, secretaria de la línea de vuelo presidencial...”.

Lo más curioso del caso es que Ortega no iba a trabajar a la DAC, pero cobraba. Supuestamente fungía como secretaria de la Dirección Nacional de Migración y Naturalización.

En un documento fechado el 28 de junio del 2000, que lleva la firma de Fábrega, se solicita a la subdirectora general del departamento de Migración y Naturalización, Rosabel Vergara, lo siguiente: “tenemos conocimiento, por información suministrada a este despacho verbalmente por el capitán Jorge Rodríguez, subdirector general técnico de la DAC, que la funcionaria Liane A. Ortega se encuentra prestando servicios en su despacho...”.

Esta carta también fue enviada al jefe de Fiscalización de la Contraloría General, Alleroy Morgan, pero nunca se hizo una investigación.

El 30 de junio del 2000 se dio la respuesta del Departamento de MIgración: “la señora Liane Ortega inició labores en esta institución a partir del mes de febrero, asistiendo regularmente hasta el 13 de junio, con funciones de secretaria en el despacho de la subdirectora nacional. Presentó certificado de incapacidad del 14 al 28 de junio del 2000”.

Cabe destacar que el médico Abdiel Juliao, del Centro Médico Bella Vista, hizo constar el 29 de junio del 2000 que Ortega “cursa a la fecha un embarazo de 28 a 30 semanas, su control prenatal lo inició a las cuatro semanas y se extiende la presente a los 29 días del mes de junio del 2000”. No se habla de incapacidad.

El 5 de julio del 2000, Fábrega escribió una misiva reveladora en la que le solicitaba al director general de Migración, Eric Singares, lo siguiente: “el día viernes, 30 de junio, la señorita Liane Ortega nos entregó copia de una carta en la cual yo la asignaba ante la Dirección a su muy digno cargo como enlace entre la DAC y la Dirección de Migración. Hemos notado que no consta en nuestros archivos copia de la mencionada carta y nos gustaría poder obtener su visto bueno para que personas de mi confianza de la DAC puedan cotejarla con la original”.

Singares nunca dio respuesta a esta formal petición.

Según información dada a La Prensa en el departamento de Planilla de la Contraloría, Ortega no trabaja actualmente en Migración ni en la DAC, pero se tiene conocimiento de que esta última institución, que en la actualidad paga a sus funcionarios vía cajero automático, sigue pagándole.

Los pases

Ante las denuncias de corrupción presentadas en los medios de comunicación, la mandataria ha pedido pruebas y ha dicho que su administración seguirá combatiéndola.

El primer pase del juego lo dio Moscoso a Sossa, “investigue inmediatamente y llame a las personas que dicen que hay corrupción para que den las pruebas”.

Esto generó aspereza, polémica y pase de responsabilidades entre Weeden y Sossa.

Weeden emplazó públicamente a Sossa por el hecho de que no encuentre “a qué delitos nos referimos”. En tanto, Sossa le respondió que de surgir “algún indicio de la comisión de un hecho punible, entonces podría atenderle”.

Sossa se limitó a solicitarle al jefe de la DAC, Jorge Rodríguez, informes sobre casos de corrupción en su institución; este último le respondió con el envío de recortes de periódicos y dijo que actualmente no se está investigando a ningún funcionario de su institución.

¿Qué se ha hecho? El comportamiento de los funcionarios públicos lo dice todo: absolutamente nada.

No obstante, llama la atención que el 14 de febrero del 2001 en declaraciones dadas a La Prensa,Weeden advirtió que el audito en las áreas financieras y operativas realizadas en la DAC no había detectado la existencia de “actos delictivos claramente establecidos”.

Evidencias
Durante el año de 1999 en la DAC se compró dos y tres veces las mismas piezas del helicóptero presidencial Sikorski HP A1A, hasta que se descubrió la anomalía el 17 de enero del 2000.

Otro aspecto que demuestra irregularidades son los viáticos en la DAC. En marzo de 1999 el director era Eustacio Fábrega, quien recibió mil 50 dólares por sus servicios como inspector de mantenimiento del helicóptero HPA1A, sin ser piloto de helicóptero.

El mecánico de aviación Carlos Guerra recibió 4 mil 250 dólares de viáticos por “inspección y traslado”. Este funcionario no es piloto.

El actual director, Jorge Rodríguez, quien es piloto de aviación, recibió en febrero del 2000, la suma de 3 mil 600 dólares, por hacer una inspección de mantenimiento, sin ser mecánico.

 




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