Panamá, 28 de agosto de 2001
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Las excursiones escolares

Vielka Franceschi

Ahora que se han reiniciado las clases sería bueno retomar el tema de las excursiones escolares. Hace días recibí una nota de la escuela de una de mis hijas (que apenas cursa el kinder) donde nos pedían autorización para llevarla de excursión al McDonald´'s, un día viernes y nos solicitaban la suma de B/2.75 para la cajita feliz y 0.50 centavos para el transporte que los conduciría al restaurante de comida rápida.

Por supuesto que la respuesta fue negativa. Y no por el hecho de que no llevemos a nuestras hijas a este tipo de restaurantes, ni mucho menos por el dinero. La negativa se debió a que consideramos que hay muchos y mejores lugares donde llevar a los infantes para tener ratos de esparcimiento.

¿Por qué en vez de llevarlos a estos restaurantes —donde además comerán comida chatarra— no los trasladamos al Museo de Ciencias Naturales para que observen y conozcan la gran variedad de las plantas y animales disecados; al Museo del Canal Interoceánico, donde se podrán ilustrar sobre cómo se construyó la gran vía interoceánica que es un orgullo para Panamá; o a la calzada de Amador y al Centro de Exhibiciones Marinas, donde pueden admirar y apreciar la fauna y la flora de los dos océanos que bañan el país; al Museo Reina Torres de Araúz, para que conozcan la evolución del hombre y la mujer panameña; o al Parque Omar, donde pueden disfrutar de una buena merienda y realizar un sinnúmero de deportes para que se mantengan en buen estado físico?

También podrían ir a visitar las esclusas de Miraflores para que les expliquen el funcionamiento del Canal que, entre otras cosas, es considerado a nivel mundial como una maravilla.

Qué tal al Parque Summit —bueno, aunque sabemos que no se encuentra en muy buen estado—, pero allí se puede apreciar una naturaleza preciosa. Además el Summit dispone de mucho espacio para practicar deportes al aire libre y observar la rica variedad de la fauna y la flora que hay en el trópico.

Sería fabuloso llevarlos a las ruinas de Panamá La Vieja y recrearles “a manera de cuento”, cómo los piratas invadieron la antigua ciudad de Panamá. Incluso allí podrían observar el Museo de Sitio y la hermosa maqueta que, gracias al ingenio de arquitectos panameños, reconstruye la ciudad fundada por Pedro Arias Dávila (Pedrarias) en 1519.

¿Por qué no llevamos a nuestros jóvenes a industrias panameñas, donde se confeccionan detergentes para que observen ese procedimiento; o los llevamos a otras industrias donde se fabrican galletas; o a un laboratorio reconocido donde se hacen las pastillas y los medicamentos que mejoran nuestra salud?

Y por favor, que no digan que son muy pequeños los niños para que tengan este tipo de experiencia. A los niños no hay que subestimarlos; tienen una capacidad increíble y si se les estimula pueden dar más de lo que uno piensa.

Otra sugerencia podría ser llevarlos de excursión a un medio de comunicación como la radio, para que escuchen a los locutores transmitir en vivo, o a un estudio de televisión de manera que puedan ver cómo se producen las imágenes; y/o visitar la redacción de un periódico para que observen cómo se imprime un diario.

En fin, hay varios lugares en Panamá donde los niños de edad preescolar pueden tener una vivencia real con su medio ambiente. No estimulemos en los niños y en los jóvenes el gusto por las costumbres foráneas que en nada se asemejan a las nuestras. Si ya no tenemos la presencia norteamericana en nuestro territorio, sintámonos orgullosos de ello, y no demos tanta importancia a fechas como el día de brujas o el día de acción de gracias —que por cierto solo benefician a los comerciantes— y démosle más valor a lo que tenemos. Inculquemos en los niños el aprecio por las cosas que nos unen y nos identifican como panameños, e igualmente enseñémosles el amor y el respeto por los símbolos patrios; y que se sientan orgullosos de vivir en un país como el nuestro, rico en tradiciones y costumbres.

A los maestros y maestras les sugerimos que lleven a los niños a lugares que despierten mayor interés, curiosidad y deseos de investigar, estimulando así la creatividad innata que hay en ellos.

La autora es periodista


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