La pesadilla sin fin
Con el pasar del tiempo, los reclamos de devolución de dinero se han incrementado
Víctor D. Torres
vdagoberto@prensa.com
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Un grupo de clientes de Auto Fin se tomó ayer las oficinas de la empresa y exigió la devolución de su dinero, entregado para adquirir automóviles
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“Es maravilloso, Señor, amar, soñar, sonreír, cuando hay tanta gente que llora, que odia, que se revuelve en pesadillas...”. Así reza una oración contenida en un cartón de publicidad que entrega de cortesía la empresa Auto Fin Internacional a sus clientes o potenciales clientes.
Pero, para los ex clientes de dicha empresa, el hecho de que la oración la reparta Auto Fin resulta toda una ironía, porque lo que están viviendo, lejos de parecer un sueño, se asemeja más a una pesadilla.
Muchos de ellos han entregado sus ahorros a Auto Fin para adquirir un automóvil. Pero, al cabo de meses de espera, ni auto ni dinero y eso ha empezado a impacientar a muchos, que ya han acudido a los tribunales de justicia para reclamar su dinero.
Otros, por su lado, menos pacientes, han pretendido tomarse la justicia por sus manos. Es el caso, por ejemplo, de un grupo de diez personas, que ayer se tomó por la fuerza la oficina administrativa de la empresa.
Las personas llegaron dispuestas a todo. Una de ellas tomó la única computadora de la oficina y amenazó con llevársela si no se le entregaba su dinero, unos mil dólares.
“Hemos dado un ultimátum a los señores de Auto Fin porque ya estamos cansados de tantas mentiras”, dijo Velkis Ballesteros, una abogada que desde marzo ha invertido 3 mil dólares con el sueño de poder adquirir un carro.
“Me han dado tres fechas distintas para entregarme el cheque de mi dinero y nunca sucede”, agregó. “En mi misma condición hay cientos de personas”, recordó.
Auto Fin enfrenta una demanda de estafa, promovida por otro grupo de clientes. En primera instancia, la empresa sufrió un revés, luego de que un juez anuló este mes los contratos y ordenó a esta la devolución del dinero.
Auto Fin ofrece financiamiento de casas, automóviles y terrenos, con dos opciones de crédito –de hasta ocho mil dólares– sin pedir ‘‘fiadores ni cartas de trabajo’’.
Para optar por uno de sus créditos, los clientes pagan una cuota de inscripción y varias mensualidades a fin de participar en una subasta en la que decenas de personas se disputan un crédito. La mayoría de los clientes ignoraba que estaba pagando por participar en la subasta.
Ayer fue un día en que Auto Fin debía entregar vehículos a sus clientes, pero la oficina administrativa –ubicada en el Banco de Boston– se encontraba desolada. Solo se encontraba un empleado –que se negó a dar su nombre– que dijo ser el administrador de la empresa desde hace 20 días. “Estoy a punto de renunciar ante la ola de personas que han venido a presentar sus quejas contra la empresa. Aquí cualquier día puede pasar una desgracia”, advirtió.
Maritza de Rojas, otra clienta de Auto Fin, dijo que se tomaron las oficinas porque ya han detectado que podrían estar siendo estafados.
Al cabo de varias horas, Valentín Jaén, representante legal de Auto Fin, llegó a la oficina asegurando que la empresa asumirá la responsabilidad de todo lo pactado con sus clientes, incluso que devolverá el dinero o el bien solicitado por los clientes.
Los clientes abandonaron la oficina con la promesa de Jaén de satisfacer sus demandas mañana miércoles.
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