Panamá, 26 de agosto de 2001
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Rusia mira al mundo

 

La última década del siglo XX terminó con el sistema soviético iniciado por la revolución bolchevique de 1917. Tras esos cambios, los rusos han actualizado sus motivaciones comerciales y diplomáticas


ARISTIDES CAJAR PAEZ
acajar@prensa.com

La semana pasada se cumplieron 10 años de la desaparición de la antigua Unión Soviética y el surgimiento en ese territorio de una nueva Federación Rusa.

No ha sido nada fácil el camino en la reconstrucción de un país que territorialmente es el mayor del mundo y que durante la gran parte del siglo XX fue la segunda potencia mundial en disputa por la primacía política, militar y económica.

Panamá tuvo el privilegio de contar durante estos días con la presencia del funcionario ruso de más alto nivel que haya pisado este país, por lo menos durante los últimos diez años.

Serguéi Stepashin, presidente de la Cámara de Cuentas de Rusia, también fue presidente de la Federación Rusa por un corto tiempo en un período difícil para la consolidación institucional y democrática de ese país.

Stepashin apartó unas horas de su apretada agenda para realizar una visita de cortesía a La Prensa donde conversó de manera abierta y jovial con directivos y periodistas de este rotativo.

El pasado viernes, 24 de agosto del 2001, La Prensa publicó una breve entrevista con Stepashin. Sin embargo, muchos temas importantes de lo tratado durante aquella conversación quedaron por fuera. He aquí, entonces, otra parte de lo tratado en ese encuentro.

Rusia pretende reconvertir las relaciones internacionales que en el pasado, durante el período soviético, se basaron en cálculos políticos e ideológicos destinados a expandir su esfera de influencia frente al occidente. Ahora Rusia basa sus relaciones internacionales en asuntos no ideológicos, sino en genuinos intereses comerciales.

Stepashin considera que las relaciones de Rusia con América Latina tienen muy buenas perspectivas, puesto que su tradición ha sido positiva.

“Tenemos relaciones más transparentes con América Latina, más abiertas y sinceras, además, nos parecemos mucho a los latinoamericanos. Nunca hemos tenido bases militares en Latinoamérica ni hemos enviado un prisionero a Miami”.

“Las relaciones políticas se hacen a partir de las relaciones económicas y no al revés. Tenemos intereses, en Panamá tenemos intereses; Panamá puede servir de plataforma para nuestros productos para América Latina; su posición geopolítica es estratégica”, dice Stepashin.

Stepashin habló sobre las dificultades de la transición rusa. Señaló que los artífices de la perestroika no calcularon la avalancha de cambios que se avecinarían ni el nivel de endeudamiento que alcanzaría por esta causa Rusia tras la caída de la Unión Soviética.

Según recuerda el funcionario, la transición fue tan radical como lo fue la revolución de 1917. De un sistema totalmente estatal se pasó de la noche a la mañana a un sistema privado. El proceso de privatización de entidades y activos estatales fue tan feroz que lo que en otros países tomó casi una década en Rusia se hizo en apenas un año. “El problema de la privatización fue que se hizo de manera acelerada y radical”, cuenta.

Hoy Stepashin juzga que tanto a nivel político se ha recuperado la confianza en las instituciones como al nivel económico se ha emprendido una etapa de recuperación que hace autosuficiente a Rusia.

Es un convencido de que el país no debe endeudarse más para poder hacer frente a sus compromisos financieros internacionales. Rusia adquirió una gigantesca deuda como herencia de la Unión Soviética, que ha tenido que afrontar.

“Hemos tenido que asumir las enormes deudas heredadas de la Unión Soviética; Rusia ha tenido que responder por las deudas de las repúblicas soviéticas”, manifiesta.

“No creemos que Rusia deba endeudarse más, creemos que tenemos la capacidad de pagar todas nuestras obligaciones sin necesidad de acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI)”, agrega.

Entre los logros del actual Estado ruso, Stepashin destaca que “el presupuesto creció y los impuestos bajaron, se ha simplificado el sistema de toma de decisiones. Actualmente hemos logrado tener un poder fuerte con una economía liberalizada. El año pasado fue la primera vez que no hubo déficit presupuestario”.

Stepashin, quien también ha ocupado la cartera de Interior y ha estado vinculado a los organismos de seguridad rusos, considera que un tema de preocupación primordial para la Rusia actual es el conflicto con la separatista república de Chechenia.

En este sentido, Stepashin dice que hay que luchar contra el terrorismo en todas sus formas, puesto que este se ha convertido en una plaga global. Sin duda, los ataques de los separatistas chechenos, que han incluido violentos antentados con bombas en la propia capital rusa, se han convertido en una prioridad de seguridad para el Estado.

Por lo demás, la estabilidad democrática de Rusia parece garantizada. De hecho se ha superado la inestabilidad que hubo durante el último periódo de la administración de Boris Yeltsin. Según Stepashin, el actual presidente ruso, Vladimir Putin, goza de una gran aceptación entre la gente.

Nuevas leyes se han implementado a fin de evitar el aventurismo político que pueda comprometer la estabilidad democrática rusa.

Medios de comunicación

Al parecer, los medios de comunicación en Rusia no escaparon a la revolución del capitalismo salvaje que acompañó la transición rusa. Hoy en día, son los grandes grupos económicos los que controlan la prensa y los principales medios de comunicación.

Según Stepashin, esto ha llevado a una gran crisis de credibilidad y de ética periodística. Stepashin incluso asegura que “cuando sale algún asunto político, ya sabemos quién pagó por aquella publicación”.

Señala que hoy en día hay menos personas leyendo periódicos que antes. Indica también que los periódicos regionales son fuertes, pero a veces son muy influenciados por los representantes locales.

En cambio, señala que la radio sí se escucha mucho, especialmente entre las personas que trabajan en lugares fijos o los que se movilizan en auto. Los programas radiales son muy populares.

Problema generacional

Stepashin muestra preocupación por los ancianos, aquellos hombres y mujeres que vivieron y defendieron el sistema soviético. Ellos hoy sienten que han perdido algo propio. Por ello, se sienten preocupados y no hay alternativas viables para su reacomodo en la estructura actual.

El funcionario considera que la juventud de Rusia “es una gente diferente a nosotros. Son más autosuficientes, tienen mayores posibilidades. Ahora se aprenden mucho mejor los idiomas, los jóvenes se comunican a través de la internet. La escuela antes nos enseñaba los idiomas extranjeros de una manera que no los entendíamos”. Explica que muchos jóvenes, al irse a trabajar al extranjero, no vuelven a Rusia.

“Tenemos un problema con la drogadicción, que no había existido antes”, agrega, pero los estudios revelan que no es mayor que en París o Nueva York.

Sin embargo, “sentimos que no hay un abismo generacional, creo que los jóvenes tienen en sus manos el futuro. Lo lamentable es que hay mucha fuga de talento”, concluye.

 

 




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