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Rusia mira al mundo
La
última década del siglo XX terminó con el sistema
soviético iniciado por la revolución bolchevique de
1917. Tras esos cambios, los rusos han actualizado sus motivaciones
comerciales y diplomáticas
ARISTIDES CAJAR PAEZ
acajar@prensa.com
La semana pasada se cumplieron 10 años de la desaparición
de la antigua Unión Soviética y el surgimiento en
ese territorio de una nueva Federación Rusa.
No ha sido nada fácil el camino en la reconstrucción
de un país que territorialmente es el mayor del mundo y que
durante la gran parte del siglo XX fue la segunda potencia mundial
en disputa por la primacía política, militar y económica.
Panamá tuvo el privilegio de contar durante estos días
con la presencia del funcionario ruso de más alto nivel que
haya pisado este país, por lo menos durante los últimos
diez años.
Serguéi Stepashin, presidente de la Cámara de Cuentas
de Rusia, también fue presidente de la Federación
Rusa por un corto tiempo en un período difícil para
la consolidación institucional y democrática de ese
país.
Stepashin apartó unas horas de su apretada agenda para realizar
una visita de cortesía a La Prensa donde conversó
de manera abierta y jovial con directivos y periodistas de este
rotativo.
El pasado viernes, 24 de agosto del 2001, La Prensa publicó
una breve entrevista con Stepashin. Sin embargo, muchos temas importantes
de lo tratado durante aquella conversación quedaron por fuera.
He aquí, entonces, otra parte de lo tratado en ese encuentro.
Rusia pretende reconvertir las relaciones internacionales que en
el pasado, durante el período soviético, se basaron
en cálculos políticos e ideológicos destinados
a expandir su esfera de influencia frente al occidente. Ahora Rusia
basa sus relaciones internacionales en asuntos no ideológicos,
sino en genuinos intereses comerciales.
Stepashin considera que las relaciones de Rusia con América
Latina tienen muy buenas perspectivas, puesto que su tradición
ha sido positiva.
Tenemos relaciones más transparentes con América
Latina, más abiertas y sinceras, además, nos parecemos
mucho a los latinoamericanos. Nunca hemos tenido bases militares
en Latinoamérica ni hemos enviado un prisionero a Miami.
Las relaciones políticas se hacen a partir de las
relaciones económicas y no al revés. Tenemos intereses,
en Panamá tenemos intereses; Panamá puede servir de
plataforma para nuestros productos para América Latina; su
posición geopolítica es estratégica,
dice Stepashin.
Stepashin habló sobre las dificultades de la transición
rusa. Señaló que los artífices de la perestroika
no calcularon la avalancha de cambios que se avecinarían
ni el nivel de endeudamiento que alcanzaría por esta causa
Rusia tras la caída de la Unión Soviética.
Según recuerda el funcionario, la transición fue
tan radical como lo fue la revolución de 1917. De un sistema
totalmente estatal se pasó de la noche a la mañana
a un sistema privado. El proceso de privatización de entidades
y activos estatales fue tan feroz que lo que en otros países
tomó casi una década en Rusia se hizo en apenas un
año. El problema de la privatización fue que
se hizo de manera acelerada y radical, cuenta.
Hoy Stepashin juzga que tanto a nivel político se ha recuperado
la confianza en las instituciones como al nivel económico
se ha emprendido una etapa de recuperación que hace autosuficiente
a Rusia.
Es un convencido de que el país no debe endeudarse más
para poder hacer frente a sus compromisos financieros internacionales.
Rusia adquirió una gigantesca deuda como herencia de la Unión
Soviética, que ha tenido que afrontar.
Hemos tenido que asumir las enormes deudas heredadas de la
Unión Soviética; Rusia ha tenido que responder por
las deudas de las repúblicas soviéticas, manifiesta.
No creemos que Rusia deba endeudarse más, creemos
que tenemos la capacidad de pagar todas nuestras obligaciones sin
necesidad de acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI),
agrega.
Entre los logros del actual Estado ruso, Stepashin destaca que
el presupuesto creció y los impuestos bajaron, se ha
simplificado el sistema de toma de decisiones. Actualmente hemos
logrado tener un poder fuerte con una economía liberalizada.
El año pasado fue la primera vez que no hubo déficit
presupuestario.
Stepashin, quien también ha ocupado la cartera de Interior
y ha estado vinculado a los organismos de seguridad rusos, considera
que un tema de preocupación primordial para la Rusia actual
es el conflicto con la separatista república de Chechenia.
En este sentido, Stepashin dice que hay que luchar contra el terrorismo
en todas sus formas, puesto que este se ha convertido en una plaga
global. Sin duda, los ataques de los separatistas chechenos, que
han incluido violentos antentados con bombas en la propia capital
rusa, se han convertido en una prioridad de seguridad para el Estado.
Por lo demás, la estabilidad democrática de Rusia
parece garantizada. De hecho se ha superado la inestabilidad que
hubo durante el último periódo de la administración
de Boris Yeltsin. Según Stepashin, el actual presidente ruso,
Vladimir Putin, goza de una gran aceptación entre la gente.
Nuevas leyes se han implementado a fin de evitar el aventurismo
político que pueda comprometer la estabilidad democrática
rusa.
Medios de comunicación
Al parecer, los medios de comunicación en Rusia no escaparon
a la revolución del capitalismo salvaje que acompañó
la transición rusa. Hoy en día, son los grandes grupos
económicos los que controlan la prensa y los principales
medios de comunicación.
Según Stepashin, esto ha llevado a una gran crisis de credibilidad
y de ética periodística. Stepashin incluso asegura
que cuando sale algún asunto político, ya sabemos
quién pagó por aquella publicación.
Señala que hoy en día hay menos personas leyendo
periódicos que antes. Indica también que los periódicos
regionales son fuertes, pero a veces son muy influenciados por los
representantes locales.
En cambio, señala que la radio sí se escucha mucho,
especialmente entre las personas que trabajan en lugares fijos o
los que se movilizan en auto. Los programas radiales son muy populares.
Problema generacional
Stepashin muestra preocupación por los ancianos, aquellos
hombres y mujeres que vivieron y defendieron el sistema soviético.
Ellos hoy sienten que han perdido algo propio. Por ello, se sienten
preocupados y no hay alternativas viables para su reacomodo en la
estructura actual.
El funcionario considera que la juventud de Rusia es una
gente diferente a nosotros. Son más autosuficientes, tienen
mayores posibilidades. Ahora se aprenden mucho mejor los idiomas,
los jóvenes se comunican a través de la internet.
La escuela antes nos enseñaba los idiomas extranjeros de
una manera que no los entendíamos. Explica que muchos
jóvenes, al irse a trabajar al extranjero, no vuelven a Rusia.
Tenemos un problema con la drogadicción, que no había
existido antes, agrega, pero los estudios revelan que no es
mayor que en París o Nueva York.
Sin embargo, sentimos que no hay un abismo generacional,
creo que los jóvenes tienen en sus manos el futuro. Lo lamentable
es que hay mucha fuga de talento, concluye.
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