Sobre la maldad humana
‘El cuarto de Verónica’,
de Ira Levin, se presenta hasta el 31 de agosto en el nuevo Teatro
La Cúpula
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
 |
| Yarelín
Cartín y Enrique Pareja son los jóvenes atrapados en un drama
familiar con olor a muerte. |
El director Edwin Cedeño vio como espectador
El cuarto de Verónica en 1988, en Bogotá, Colombia. Desde aquella
vez quedó encantado con la pieza del estadounidense Ira Levin (Nueva
York, 1929), tanto por la multiplicidad de sus personajes como por
lo interesante de su trama psicológica. Por eso, cuando la productora
Gale Celluci le propuso en 1999 trabajar en el Teatro Guild, el
también actor panameño enseguida le propuso dirigir esta obra de
suspenso.
“Le propuse Veronica’s Room. Después de muchos
años de querer hacerla y de buscar el libreto, finalmente lo encontramos
y lo hicimos. Paradójicamente, el Teatro Guild había montado aproximadamente
25 años antes esa obra, por lo que hubo entusiasmo por traer viejas
memorias al escenario del Guild”, recuerda Edwin Cedeño a La Prensa.
Ahora, El cuarto de Verónica vuelve a la
vida de Edwin Cedeño, ya que su versión al español actualmente se
presenta en el nuevo Teatro La Cúpula, de martes a domingo, hasta
el 31 de agosto.
Su elenco lo conforman Cloty Luna, Yarelí
Cartín, Alfredo Arango y Enrique Pareja, quienes cuentan la historia
de una peligrosa pareja de ancianos que reside en una casa con un
pasado trágico, al que llega una ingenua joven estudiante y su sospechoso
novio abogado.
El terreno de lo misterioso no es del todo
desconocido para Cedeño, ya que su primera aproximación al género
fue en 1997, cuando fue el responsable del montaje El truco de los
espejos, de Agatha Christie. Tampoco es su primera reposición, pues
en 1994 hizo en Panamá Un extraño conocido y luego la presentó en
inglés, en Estados Unidos, bajo el título de On Tidy Endings (Safe
Sex).
En lo creativo, el también docente universitario
no le teme a este tipo de experiencia, pues si como director ya
conoce la pieza, el resto cambia por completo: “el elenco, el equipo
técnico, las condiciones del país, el público, el teatro, etc. Es
como empezar de cero. Siempre descubres cosas nuevas como resultado
de nuevas variables que se conjugan en una nueva aproximación”.
-¿Diferencias entre el montaje de La Cúpula
y la del Guild?
-En dos cosas son diferentes. En primer lugar,
adaptamos la obra a Panamá. El texto original sitúa la obra en un
poblado en las afueras de Boston y con abundantes referencias a
nombres, situaciones y lugares totalmente ajenos a nosotros (irlandeses,
por ejemplo). Situar la obra en Panamá también refiere a ciertos
acontecimientos de nuestra historia, tales como los desaparecidos
políticos en los años setenta. Algo que hicimos en el Guild, fue
mover las paredes del cuarto a medida que la acción transcurría.
En La Cúpula lo hacemos en cámara negra, lo cual da un efecto diferente,
menos realista. El Guild funciona como teatro comunitario, mientras
que en el montaje de La Cúpula tenemos a actores profesionales”.
El montaje del Teatro Guild participó en
el Forscom Festival of the Performing Arts, obteniendo ocho premios.
“Yo me sorprendí muchísimo, pues no entendí la magnitud del evento
hasta que los jueces viajaron a Panamá para hacer su evaluación”.
Oscuros sentimientos
De acuerdo a Edwin Cedeño, el gran tema de
El cuarto de Verónica es la maldad humana. “Los seres humanos son
capaces de hacer mucho daño, y este tipo de obras permite reflexionar
un poco sobre esto. Otro aspecto interesante es el sentimiento de
culpa. El remordimiento de haber actuado mal y no haber pagado por
ello como una forma de expiación. La distorsión como una forma de
sublimar y proyectar las carencias afectivas en el proceso de desarrollo.
Otro tema interesante es la identidad: ¿quiénes somos realmente?”.
El interés de Ira Levin por explorar el lado
oscuro del corazón lleva a Cedeño a preguntarse si las personas
son malas por naturaleza: “¿Hasta dónde es capaz de llegar la humanidad?
¿Qué cosas podemos hacer en nombre de la justicia personal? ¿Qué
pasa con los cabos sueltos que no vamos resolviendo a medida que
crecemos? Creo que el alma humana es potencialmente maligna como
benigna y solamente los propios seres humanos tenemos el control
de ella, a través de nuestras acciones e intenciones podemos dignificar
nuestras almas”.
Aunque Ira Levin ha adaptado seis de sus
novelas al cine y dos para la televisión, solo dos trabajos suyos
han obtenido reconocimiento internacional: los thrillers de horror
El bebé de Rosemary (1968, dirigida por Roman Polanski) y Los niños
de Brasil (1978, Franklin J. Schaffner).
Si bien El cuarto de Verónica es la primera
obra que lee Edwin Cedeño de Ira Levin, sí lo considera “un dramaturgo
muy reconocido y sumamente hábil”. Su ingenio radica “en la trama,
que poco a poco va desarrollando y atrapando al público o lector
sin darle oportunidad de escapar”.
Sobre el motivo por el cual el género de
misterio y de suspenso es poco representado en la escena mundial,
Cedeño opina que se debe “fundamentalmente por el acoso del cine
y su maquinaria efectista”.
En el caso panameño, la razón gira en torno
a que “no hay mucho material de drama al alcance de las producciones
locales. El resultado que estamos teniendo del público juvenil,
por ejemplo, es sumamente halagador. Las actuaciones son intensas
y el público las recibe como tal. Este género es un buen ejemplo
para demostrar que la experiencia teatral es una experiencia viva
y única en su especie”.
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