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Día 1: Casco
Antiguo
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El
Casco Antiguo de la ciudad de Panamá.
Foto: Marta Ferrer
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En
el año 1673, en lo que hoy es el Casco Antiguo en el área
de San Felipe, se levantó la nueva ciudad de Panamá.
Para
muchos, la mejor manera de conocer el Casco Antiguo es caminando.
Sobre sus estrechas calles de ladrillo descansa la historia patria.
Sus monumentos históricos, sus antiguas iglesias, parques
y balcones fueron testigos de tiempos de gloria y de olvido. Este
barrio de fuerte presencia colonial, francesa y neoclásica
se fundó el 21 de enero de 1673 y la elección de esta
área costera fue responsabilidad del presidente de la Real
Audiencia de Panamá, don Antonio Fernández de Córdoba.
Debe su nombre a San Felipe de Neri (1515-95), devoto, esforzado
y humanista italiano canonizado en 1622.
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Los
balcones tipo colonial son un atractivo para los turistas.
Foto: Marta Ferrer
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En
sus casas vigiladas por el mar nacieron hombres ilustres como Ricardo
Miró, y Mariano y Justo Arosemena, y también salieron
a la luz pública periódicos como The Panama Star,
El Panamá Herald y La Estrella de Panamá.
El Casco Antiguo (donde ahora habitan aproximadamente 11 mil personas)
fue testigo de nuestra separación de España, la unión
y posterior desunión de Colombia y el inicio de nuestra vida
republicana.
La Plaza de la Independencia, donde se declaró la
independencia de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de
1903, está rodeada por varios edificios importantes.
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Entrada
de la Catedral.
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Destacan
entre ellos el nuevo Museo
del Canal Interoceánico, el Palacio Municipal
y la Catedral. Por falta de recursos monetarios, la Catedral
metropolitana se construyó inicialmente de madera y con un
presupuesto de 200 mil pesos en 1688. No fue hasta 1760 que se terminó,
gracias al obispo Francisco Javier De Luna Victoria y Castro, quien
invirtió su fortuna personal en ello. La Catedral fue consagrada
en 1796, y fue casi destruida en el temblor de 1882.
El Paseo de las Bóvedas se extiende por encima del
fuerte construido por los españoles para proteger la ciudad.
Abajo se encuentra la Plaza de Francia, que conmemora el
esfuerzo de 22,000 franceses que murieron durante la construcción
del Canal. A un lado de la plaza están las bóvedas,
utilizadas primero por los españoles y luego por los colombianos
para encerrar a sus presos. Hoy día, dentro de las bóvedas
-renovadas y decoradas- encontrará un elegante restaurante
bar (Café Las Bóvedas) y una galería de arte.
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La
Plaza de Francia
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Dentro
de la Iglesia y Convento de Santo Domingo está el
Arco Chato, un arco sin soporte interior que se ha mantenido
intacto por varios siglos. El Arco Chato sirve como evidencia de
que este no es un país azotado por desastres naturales (como
terremotos, lo que jugó un papel importante en la decisión
de construir el Canal por Panamá.
La Iglesia de San José, con su altar de oro, es otro
monumento que no debe dejar de visitar. El altar de oro fue lo único
que se salvó cuando el pirata Morgan saqueó Panamá
La Vieja en 1671. Cuenta nuestra historia que los curas pintaron
el altar de negro para engañar a los piratas. Detrás
del Teatro Nacional está el Parque Bolívar
y la Iglesia de San Francisco.
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Unos
niños juegan a orillas del
Casco Antiguo
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Si
quiere descansar un rato puede comer o tomar algo en Café
de Asis o en Café Simón, con mesas al aire
libre en una esquina del parque. Una cuadra detrás del parque
está el Palacio de las Garzas, el palacio presidencial
donde habita la presidenta de la República, y muy cerca del
palacio, encontrará Café Dulibán, de comida
libanesa.
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