Panamá, 25 de agosto de 2001
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Serguéi Stepashin,
una voz de la nueva Rusia

La vida en Rusia ha sido estremecida por los cambios, el político ruso Serguéi Stepashin habla de los temas económicos y políticos que afectan a los rusos y al mundo actual

ARISTIDES CAJAR PAEZ
Y HERASTO REYES

invest@prensa.com

Serguéi Stepashin, presidente de la Cámara de Cuentas de la Federación de Rusia

Serguéi Stepashin es, desde el 19 de abril del 2000, presidente de la Cámara de Cuentas de la Federación de Rusia, nombrado por la Duma del Estado. En ejercicio de su cargo asiste a la XI Asamblea General de Organizaciones Latinoamericanas y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras, que se celebra en Panamá durante la presente semana.

Stepashin, en los tiempos en que se producían los cambios que condujeron a la restauración capitalista en la antigua Unión Soviética (entre 1989-1993), fue diputado del Soviet Supremo de la República Federativa de Rusia. Entonces presidió el Comité de defensa y seguridad. Antes había servido en el Ministerio del Interior en las ciudades de Leningrado (ahora San Petersburgo) y Moscú.


Después se mantuvo ligado a la seguridad. Fue viceministro primero de Seguridad del Estado, director del Servicio Federal de Contrainteligencia, director del Servicio Federal de Seguridad, jefe del Departamento Administrativo en el Aparato del Gobierno y fue ministro de Justicia y ministro del Interior.

En 1999 fue presidente del gobierno de la Federación de Rusia después de haber sido, el mismo año, primer vicepresidente del citado gobierno y ministro del Interior. A finales del año fue elegido diputado de la Duma de Estado y encabezó la comisión anticorrupción. Meses después, en abril del 2000, ocupó la presidencia del organismo que ejerce el control financiero del Estado.

Serguéi Stepashin es un político de mucha experiencia, es doctor en ciencias jurídicas. Tiene 49 años, es casado y tiene un hijo mayor de edad.

El dirigente ruso accedió a una entrevista con periodistas de La Prensa, durante una visita que realizara al diario el pasado miércoles, 22 de agosto del 2001. Habla con firmeza y sencillez. En la entrevista intervino un traductor de la Embajada Rusa en Panamá.

–Sus comentarios generales sobre el encuentro de contralores que se celebra en Panamá y ¿cuáles estima que son las similitudes y diferencias entre los sistemas de control fiscal de Rusia y los de América Latina?

–Casi no hay diferencia. Me parece que es bastante sintomática la coincidencia, todos los organismos de control en Europa, en América Latina y en el mundo están funcionando con principios parecidos y comunes.

En cuanto a los estados latinoamericanos, en estos dos días y medio he escuchado conferencias, informes, ponencias, veo mucha similitud, muchos aspectos comunes; será por cierto desarrollo económico que estamos viviendo, sobre todo frente a los problemas de la corrupción, el burocratismo muy rígido que había en nuestro país y en su país también, cuando cualquier funcionario decía lo que era posible y lo que no se podía. Este tipo de empleado es la fuente principal de la corrupción en el mundo.

Hace falta, para luchar contra la corrupción, que haya transparencia absoluta y reglas del juego únicas e iguales para todos en el mercado y el cumplimiento absoluto por parte de todos de estas reglas y normas. Para que esto sea así, existen las entidades de fiscalización.

Me siento feliz que el año que viene en Colombia, un país exótico en muchos sentidos, por primera vez tendremos un congreso conjunto organismos de Europa y América Latina.

–Háblenos un poco sobre la transición de los mecanismos de control fiscal de la ´época soviética a los tiempos actuales.

–El análogo a la Cámara de cuentas se creó en 1664. El primer zar ruso de la familia Romanov, Alexei Mihailovich, la llamaba Orden de Cuentas, esta se creó adjunta a la duma zarista y la tarea principal era que el erario no fuera robado.

Con el poder soviético, tenemos órganos de control estatal que se convirtieron en organismos de control partidista o del partido (comunista), porque el Estado y el partido se fusionaron.

El primer comisario de Control del Estado en el poder soviético, fue José Stalin, que luego llegó a ser quien fue.

La Cámara de Cuentas de Rusia se creó hace seis años; tenemos una historia corta, se partió de una ley federal. Antes, en la constitución de Rusia, hubo un artículo dedicado a este organismo y es el único órgano de control financiero estatal independiente, estamos subordinados a la Constitución y rendimos cuentas al Parlamento.

–¿Cómo enfrenta Rusia el problema de la infiltración en el Estado del crimen organizado, sobre todo de la mafia rusa, de la que se dice es la más poderosa del mundo?


–En cierta etapa hubo una relación de las oligarquías financieras con las estructuras políticas. Hubo intentos de colocar a sus propios ministros, cambiar gobiernos. En mi pellejo, siendo primer ministro sufrí una presión enorme de esta gente. Además, esto tiene que ver con el poco desarrollo de la institucionalidad democrática, cívica. También se debe a que después del 1996, Boris Yeltsin estaba enfermo, y le resultaba difícil solucionar los problemas que tenía que resolver.

Hoy hablar de la mafia rusa como la más poderosa del mundo no es muy real. Sí podemos hablar que una gran parte de aquellos que eran oligarcas, ya no tiene nada que ver con el poder, francamente hablando ya ni me preocupa.

En cuanto a la lucha contra el crimen organizado, los delitos que se cometen en la escala financiera económica, son los más difíciles de resolver, es un peligro latente, y esto se debe en gran medida a la imperfección de la legislación. Estamos formando una legislación nueva y mucha gente tiene que aprender a trabajar en las nuevas condiciones.

No podemos comparar la situación con la que existía en el 1993, 1994, 1996, entonces yo trabajaba en los servicios de seguridad, fui ministro del Interior. En aquellas fechas había tiroteos en las calles de Moscú entre los diferentes grupos que eran una red de repartición, de acumulación capitalista salvaje, como cuando los bucaneros y el pirata Henry Morgan. Ya salimos de esa etapa.

En un mercado económico global, un país tan grande con el potencial de Rusia hoy, siempre se le considera un jugador internacional serio y a veces para expulsar a este jugador de un mercado se utilizan los clichés y se le tilda de alguna manera, Panamá lo experimentó en su momento.

Hay que verlo filosóficamente. En las calles de Nueva York matan más gente que en las calles de Moscú, eso sin dudas. Louis Freeh (director del Buró Federal de Investigaciones -FBI- estadounidense) me habló de cómo luchaban contra las mafias norteamericanas, ellos simplemente establecieron las reglas de cómo trabajar con la mafia y están trabajando, cumpliendo con esto.

–Entonces, ¿es propaganda?

–No es que no exista el problema, pero también hay algo de propaganda.

–¿Cómo Rusia construye su llamada política de relaciones desideologizantes con el resto del mundo y en especial con América Latina?

–Los intereses económicos reales están en la base de nuestra política. En Panamá, por ejemplo, la ruta marítima, el Canal, el centro bancario, la experiencia de la Zona Libre de Colón.

–¿Qué opinión le merecen los bloques económicos regionales de América Latina, como el proyectado ALCA y el Mercosur, entre otros y cuál es la relación de Rusia con estos organismos?

–Los valoramos muy positivamente. Los esfuerzos de Panamá en ese sentido merecen elogio y simpatía. ¡Qué situación geográfica y geopolítica tiene Panamá, es único! Dios les dio esta posibilidad, sería un pecado no utilizarla. Con el Mercosur tenemos muy buenas relaciones.

–¿Cree que va a haber sacudidas sociales violentas en Rusia en los próximos años?

–No va a haber sacudidas violentas, dificultades sí, pero no va a haber sobresaltos.

Hay integración (entre Rusia, Armenia y otras ex repúblicas soviéticas), pero no va a haber una Unión Soviética otra vez, pero tenemos intereses económicos comunes que nos van a unir a la larga.

Nos guste o no nos guste, Rusia es un Estado europeo. Sin Rusia, hablar de la paz y el orden, no tiene sentido. Hoy lo comprenden Alemnia, Francia y Gran Bretaña.

[El próximo domingo 26 de agosto se publicará un artículo sobre el proceso de cambios en Rusia].

 

 

 




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