¿Hay lluvia ácida en Panamá?
En el mes de mayo del
próximo año el IEA estará implementando un estudio para determinar
si en la capital se da o no el fenómeno conocido como la “lluvia
ácida”
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
Aunque
usualmente los problemas derivadas de la elevada concentración de
gases contaminantes en la atmósfera, como el smog y la lluvia ácida,
por ejemplo, son asociados con las potencias industriales del hemisferio
norte, esto no quiere decir que los países tercermundistas sean
menos susceptibles a este tipo de fenómenos.
En Panamá, la lluvia vertida por nuestros
cielos, todavía relativamente limpios, posee un ph o nivel de acidez
de 5.5, lo que se sitúa dentro de los parámetros normales.
No obstante, mediciones realizadas este año
por el Instituto Especializado de Análisis (IEA) han encontrado
niveles de ph lo suficientemente bajos en dos áreas de la periferia
metropolitana, como para que los científicos de este centro hayan
considerado seriamente la posibilidad de que en nuestros cielos
ya se esté generando la infame lluvia ácida, la cual azota naciones
como Estados Unidos, Canadá, Japón y Alemania, entre otras.
Episodios esporádicos
A pesar de que estos datos a priori pueden
parecer alarmantes, Vasco Duke Hernández, subdirector del IEA, advierte
que estos niveles elevados de acidez en la lluvia se limitan a dos
sectores específicos de la capital: el distrito de San Miguelito
y el área del Centro Comercial El Dorado.
Aparte del IEA, en esta investigación también
participó Silvano Vergara, director nacional de evaluación y ordenamiento
ambiental de la Autoridad Nacional del Medio Ambiente (ANAM), quien
afirmó que este es un estudio preliminar destinado a recopilar datos
que justificarán investigaciones posteriores.
Con la finalidad de establecer la frecuencia
de estos “episodios de lluvia ácida”, Hernández prevee que a partir
del mes de mayo de 2002 el IEA sitúe diversas estaciones de medición
de ph en cinco o siete puntos representativos de la ciudad de Panamá.
“Si decidimos expandir el área de estudio
a otras zonas, es porque creemos que los resultados que obtendremos
podrían ser de consideración”, indicó el subdirector.
Hernández especula que si se comprueba que
el fenómeno de la lluvia ácida se da regularmente en la capital,
esto podría explicar la causa del acelerado deterioro de muchos
monumentos, como el caso de la centenaria Torre de Panamá Viejo,
la cual actualmente es objeto de trabajos de consolidación y restauración
de su estructura debilitada, entre otras causas, por la acción de
gases carbónicos y otros agentes contaminantes.
Asimismo, los estudios proyectados por el
IEA resultan de suma importancia para los ambientalistas, ya que
podrían determinar si los niveles de ph de las precipitaciones pluviales
son lo suficientemente bajos como que la vida animal y vegetal se
vea afectada.
El aumento de la acidez en la lluvia, en
el caso específico de Panamá, podría ser causado por el alarmante
incremento en las emisiones vehiculares que se ha venido dando en
los últimos años, y que tiene su origen en los 225 mil automóviles
que a diario circulan por las vías de acceso de la capital.
Según Hernández, la lluvia ácida es producto
de la concentración en la atmósfera de dos gases específicos: el
bióxido de azufre (SO²) y el óxido de nitrógeno (NOx). Como explica
el subdirector, cuando estos dos contaminantes se mezclan con el
agua pueden, bajo condiciones especiales, generar ácido sulfúrico
y nítrico, que son los que conforman la lluvia ácida.
Los últimos informes del IEA revelan que
la concentración de NOx en nuestra atmósfera está por encima de
los 40 microgramos por metro cúbico, que es el límite máximo permitido.
En cuanto al bióxido de azufre, los datos que se tienen actualmente
no son concluyentes, pero Hernández no descarta la posibilidad de
que los niveles superen los valores recomendados.
A pesar del aumento de la concentración de
agentes nocivos para la salud, como es el caso del plomo, por ejemplo,
Hernández contradice las opiniones difundidas por algunos políticos
y organismos extranjeros que aseguran que el aire en Panamá está
viciado. “Nuestro aire está mejor que el de muchas ciudades de los
países del primer mundo, e incluso de la región”, aseguró.
Si es verdad que se han registrado alarmantes
índices de contaminación, Hernández asegura que la misma se concentran
en zonas muy específicas, como son las calles y avenidas con gran
afluencia de vehículos.
El subdirector espera que para el próximo
año, con la implementación de la Ley 36 del 17 de mayo de 1996 ,
la calidad del aire mejore en forma considerable. La concentración
actual de plomo en la atmósfera es de 0.7 microgramos por metro
cúbico, siendo el límite máximo de 0.5 microgramos por metro cúbico.
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