Panamá, en busca de un cambio
de imagen
Hoy la industria turística
necesita, con carácter de urgencia, ingresos para cumplir con sus
obligaciones financieras, por lo que promover a Panamá es tarea
de todos
Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
ecaballero@prensa.com
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Las paradisíacas playas de Panamá
poseen un potencial turístico que no ha sido explotado a cabalidad.
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En nuestras últimas entregas hemos tratado de
detallar algunos de los obstáculos que enfrenta la industria turística
en Panamá. La falta de infraestructura para capturar el turismo en
masa nos obliga a concentrar nuestros esfuerzos en atraer sectores
turísticos especializados, de tal manera que aprovechemos al máximo
la infraestructura hotelera ya existente.
Como es bien sabido, Panamá ofrece de todo.
En nuestros periplos turísticos hemos descubierto sitios increíbles
que guardan atractivos únicos para los turistas, científicos y deportistas
de todo el mundo.
En la primera entrega de esta serie sobre
la actualidad del turismo en Panamá, enumeramos los sitios que ofrecen
gran disponibilidad de alojamiento para los turistas.
Inventario de atractivos turísticos
San Blas es, tristemente, un verdadero paraíso
perdido. La comarca es uno de los destinos más hermosos que yo haya
visitado en el mundo. Recientemente, un problema con la población
kuna inhabilitó Kwadule, sitio que ya goza de cierta fama a nivel
internacional gracias a innumerables artículos y programas de televisión
que han dado a conocer su belleza.
En Darién varios operadores turísticos ofrecen
viajes a la población de Cana, sitio cuyas minas de oro atrajeron
a los primeros colonizadores europeos. Hoy, el lugar, que cuenta
con su propia pista de aterrizaje, es el destino preferido de los
observadores de aves.
Localizado a ocho horas de caminata desde
Cana, Pirre es otra localidad donde todavía es posible apreciar
la virgen majestuosidad de la selva del Darién. Hasta el día de
hoy, esta zona todavía no sido alcanzada por las motosierras de
los consesionarios madereros.
Sin embargo, la inseguridad causada por la
presencia en la zona de la temible guerrilla colombiana hacen que
la mayoría de los turistas extranjeros decidan descartar estas poblaciones
dentro de sus recorridos. De todas formas, poblados como Cana y
Pirre constituyen invaluables tesoros ecológicos, los cuales solo
pueden ser apreciados por los viajeros más temerarios. El único
hotel de clase mundial en Darién es el Tropic Star Lodge. No obstante
la afluencia de turistas al mismo se ve mermada por la migración
masiva de refugiados colombianos a las áreas cicundantes.
Al otro extremo del Istmo, en Coiba, encontramos
un parque marino que ha sido comparado con el de la reserva de las
Islas Gálapagos. Desde 1922, la isla penal alberga una prisión de
donde han escapado
múltiples homicidas, los cuales han perpetrado,
durante su fuga, actos barbáricos en contra de turistas y de propietarios
de veleros. Las propias autoridades acostumbraban atemorizar a los
pocos operadores turísticos existentes en el área, hasta el punto
de que hoy en día ya no exiten hoteles flotantes ni terrestres en
esta joya del Pacífico panameño.
En la costa atlántica, en la provincia de
Bocas del Toro, encontramos serios problemas con la legalidad de
los títulos de propiedad de las tierras, así como también de seguridad,
lo que dificulta grandemente la inversión masiva del capital extranjero
esta zona.
Si bien Bocas, al igual que todas las otras
zonas poseedoras de grandes atractivos turísticos y ecológicos está
experimentando una serie de problemáticas que podrían evitar el
despegue turístico en la zona, hay que tomar en cuenta que esta
provincia todavía se encuentra en pañales en lo que al desarrollo
turístico se refiere.
Las autoridades deberían de prestar más tiempo,
personal y recursos para asegurarse de que por lo menos la Isla
Colón cuente con apropiados sistema de transporte, de suministro
de agua, así como con un cuerpo policial cortés y amigable. También
resulta necesario resolver los múltiples problemas legales relacionados
con la propiedad de las tierras.
Otras regiones del país como Azuero, tierras
altas, El Valle, etc, ofrecen destinos ecológicos accesibles y aptos
para la práctica de deportes extremos.
Una toma de conciencia
La ciudadanía y las autoridades deben de
estar muy pendientes de aprovechar los escasos recursos existentes
para impulsar el potencial de estas zonas.
Los hoteleros que han invertido grandes sumas
de dinero y años de trabajo en el desarrollo turístico de Panamá
constituyen la única esperanza de nuestro país para poder explotar
exitosamente nuestros hermosos paisajes naturales, los cuales verdaderamente
no tienen nada que envidiarle a los sitios más visitados del Pacífico
Sur y la Cuenca de Caribe. Una campaña publicitaria enfocada en
capturar el turismo especializado y dirigida a beneficiar a los
proyectos hoteleros existentes es la única fórmula viable en estos
momentos. Como hemos dicho en entregas anteriores, los hoteles atraviesan
una difícil situación en estos momentos de recesión económica.
No sólo el Estado, sino todos los ciudadanos
debemos adoptar una actitud firme en este aspecto. El tratar bien
al turista y el involucrarse de lleno en proyectar un imagen más
favorable de nuestro país no es una tarea que le corresponde exclusivamente
al Estado. Muchos políticos han tomado el tema del turismo como
una solución a los problemas económicos de Panamá, y como trampolín
para favorecer su propia situación política.
Economías tan desarrolladas como México y
Francia, que producen motores, equipos electrónicos, computadoras,
armas de guerra, excelentes aviones,medicinas, etc... sitúan al
turismo como la fuente número uno de sus ingresos. Los Estados Unidos
dependen del turismo como una de las principales fuentes de ingreso
de lo que es la economía más poderosa y productiva del mundo.
Aunque muchos de ustedes no lo crean, Panamá
goza de grandes atractivos tanto ecológicos como culturales que
de seguro le permitirán competir no sólo con estos gigantes del
turismo internacional, sino también con los más atrayentes destinos
playeros del Caribe y el Pacífico Sur.
Para aprovechar óptimamente nuestro entorno
natural es imperativo detener la desenfrenada destrucción de nuestros
bosques, la contaminación de nuestros ríos, lagos y mares, y por
supuesto, contar con un plan de desarrollo muy bien definido. Resulta
imperativa la implementación de una estrategia a largo plazo que
asegure, primero, el mantenimiento de la poca infraestructura con
la que contamos, y, segundo, que promueva una campaña publicitaria
destinada a cambiar la percepción negativa que se tiene de nuestro
país en el exterior. Por último, el pueblo panameño debe tomar conciencia
de que esta industria merece no sólo nuestra atención más decidida,
sino también un cambio en nuestra actitud y en nuestro trato para
con los visitantes extranjeros. Hoy la industria turística necesita,
con carácter de urgencia, ingresos para cumplir con sus obligaciones
financieras, por lo que promover a Panamá es tarea de todos. Más
de esta tierra de grandes aventuras en nuestra próxima entraga.
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