Panamá, 21 de agosto de 2001
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Ring Side

De La Hoya, en la palestra

El "Golden Boy" ha entrado a la historia. Su victoria sobre el español Javier Castillejo fue categórica, pero a muchos no les gustó. Para ellos, el triunfo debió ser algo parecido al de Tito Trinidad con William Joppy; es decir, no solo contundente, sino brutal.

Debido a este sentimiento de insatisfacción por parte de algunos fanáticos, ya se habla de que De La Hoya debe bajar de categoría o que en su defecto se dirija a la disquera más cercana y se ponga a grabar su segundo CD. Así es el público, exigente.

Lo cierto es que Oscar De La Hoya nuevamente tiene un título, en una división bastante movida y en la que podría encontrar tan buena oposición, que no habría necesidad de volverse a hablar de un choque con Tito Trinidad. Pero, hay un detalle que no debe perderse de vista y por el que los fanáticos del "Golden Boy" están incómodos. ¿Es esta la división adecuada?

Castillejo nos resultó un Adonis Rivas en versión mucho más pesada. Un púgil que llegó a resignar su título desde el mismo primer asalto y no por falta de ganas, sino de argumentos. Fue el rival perfecto para alguien que está hambriento de gloria y reconocimiento como De La Hoya, pero que, aparentemente, no pudo aprovechar.

Y digo aparentemente porque a mi entender Oscar no da más de lo que mostró, aunque muchos piensen lo contrario. Su victoria se veía venir desde que se firmó la pelea, y un triunfo por antes del límite solamente era posible si se hubiera dado una cortada, que le hubiera impedido a Castillejo seguir la refriega. Jamás podríamos poner al púgil español en el mismo nivel de un Ike Quartey, Tito Trinidad y Shane Mosley, pero es fuerte y el peso era fundamental, así es que no iba a ser una presa fácil.

Pero volviendo a De La Hoya, ahora que es campeón tendrá la oportunidad de enfrentarse nuevamente a Shane Mosley, pero no como un simple retador, o buscar nuevos adversarios. En lo particular, no creo que Mosley vaya a subir para enfrentarse a De La Hoya, aunque el dinero hace cambiar a muchos de opinión, sobre todo si no está ganando el dinero que cree que se merece.

En la división superwelter está el mexicano Fernando Vargas, quien perdiera la corona de la FIB ante Tito Trinidad y de quien se hablara alguna vez como posible rival de Oscar. Algunos creen que por la forma como se vio el hoy monarca, podría caer fácilmente ante “El Feroz” o ante otro boxeador con algo de categoría.

La aseveración es muy apresurada. De La Hoya no es un boxeador extraordinario, creo que eso está más que comprobado, pero sí tiene categoría y no es cualquiera que le puede ganar ni mucho menos poner patas arriba.

Desde su discutida derrota ante Trinidad, ha tratado de mejorar cambiando de entrenador y buscando encontrar su mejor forma y boxeo. Lo mismo no podría decirse de Vargas ni de otros púgiles que se encuentran en la palestra.

El quit del asunto radica en el hecho de si De La Hoya está en el peso adecuado para desarrollar sus aptitudes o sencillamente es una forma de esquivar a algunos rivales, ya viejos conocidos.

NICOLAS ESPINOSA S.
nespinos@prensa.com

 




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