¿Partidas?
Las partidas circuitales deben ser administradas por el Tribunal Electoral y dividirse entre todos los aspirantes a puestos de elección
Juan Mckay
He venido siguiendo con atención la discusión que sobre las partidas circuitales, se ha venido dando en el ambiente político nacional. Hay varias cosas que me han llamada la atención. Primero, que los supuestos beneficiados, léase el pueblo panameño (y todo el mundo sigue beneficiándose de la palabrita, ¿no?), no se han manifestado. La verdad es que a ellos no les interesa quiénes se las den, con tal de recibir ayuda.
Habría que analizar la verdadera fuente del problema. Los legisladores, creo yo, son elegidos para eso, legislar. No para ayudar a su comunidad. Para eso deberían estar los representantes de corregimiento. A lo mejor por eso es que hay tantas quejas sobre el desempeño de los legisladores, pues están realizando funciones para las que no fueron elegidos.
Por el otro lado, la necesidad se dio ante el evidente deterioro de la estructura gubernamental, léase el Organo Ejecutivo, que no prestaba la ayuda debida a ciertas comunidades. Con posterioridad a la invasión norteamericana, se creó el hoy denominado Fondo de Inversión Social. O sea, se duplicó la inversión. Esto es excelente para el “pueblo” (y de nuevo sale a relucir la palabrita).
Adicionalmente, muchos (y no digo que todos) legisladores han utilizado estos fondos para hacer campaña política. Inclusive hay los que decían que las obras que hacían con los fondos de las partidas circuitales, eran donadas por ellos. ¡Imagínense hacer donaciones en su nombre con la plata del mismo pueblo, qué rico! Lo más triste es que pareciera que hay muchos que todavía lo hacen...
Entonces yo propondría algunas fórmulas a ver cuál les gusta más. Primero, que las partidas circuitales sigan otorgándose a través de las oficinas de los honorables legisladores, pero que éstos no tengan el crédito de las donaciones que hacen. Otra alternativa es que estas partidas sean otorgadas a través de las oficinas de los legisladores, conjuntamente con las de los honorables representantes de corregimientos. Finalmente, que sean administradas por el Tribunal Electoral y sean divididas entre todos los aspirantes a puestos de elección; y si algún legislador quiere utilizarlas, se prohíba su reelección.
Estas partidas podrían ser administradas a través de una fundación en la que participen 4 representantes del gobierno y 5 representantes de los principales clubes cívicos del país, que han demostrado la transparencia y honestidad en la administración de los fondos públicos.
De la forma que se decida, la verdad es que no se debe permitir que se siga haciendo un proselitismo disfrazado y, sea quien sea quien los administre, los fondos de todos los panameños deben destinarse para cosas que de verdad tengan un beneficio directo para la comunidad y no que se pierdan recursos en otros bolsillos.
El autor es comunicador social
Además
en opinión
•
Gertrudis: María del Carmen Cabello
•
En el ojo del huracán: David Méndez Dutary
•
Resonancias magnéticas y otras milongas:
Rolando Rangel Martin
•
¿Partidas?: Juan Mckay
•
Errata
•
Politiquería o política responsable:
Pedro Ernesto Vargas
|