Los niños del vertedero
Unos 30 niños viven entre la basura, no van a la escuela, ni se alimentan adecuadamente
URANIA CECILIA MOLINA
ESPECIAL PARA LA PRENSA
nacionales@prensa.com
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Se trabaja de sol a sol para obtener solo cuatro dólares.
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LA CHORRERA, Panamá. —El delgadito cuerpo de Marcia Pimentel, una niña de 7 años, casi pasa inadvertido entre los bultos de desperdicios que escarba junto a su madre en el vertedero de basura del distrito de La Chorrera en busca de latas de aluminio, cajetas, ropa vieja y cobre.
Marcia forma parte de un grupo de 30 niños, de entre cinco y 12 años de edad, detectados por funcionarios de la Dirección Regional de Educación en Panamá oeste, los cuales no asisten a la escuela y visitan periódicamente el vertedero en busca de materiales para poder ganarse el sustento diario.
Las frágiles manitas de Marcia entran en contacto directo con el contenido de las bolsas y sonríe cuando encuentra ropa limpia y en buenas condiciones, pero pone su carita triste cuando los desperdicios no tienen ninguna utilidad para ella.
Marcia no habla, solo trabaja rompiendo bolsas tras bolsas, mientras su madre del mismo nombre explica que no va a la escuela porque apenas tiene dinero para darles de comer a sus hijos.
La mamá de Marcia explicó que viven en la comunidad El Progreso del corregimiento Puerto Caimito del distrito de La Chorrera y que cada cuatro días acude con sus hijos al vertedero de basura a buscar los desperdicios que le permitan recaudar cuatro dólares con que mantenerse.
La niña tiene un hermanito de 15 años, José Benjamín Salazar, cuyo aspecto físico se asemeja al de un niño de 8 años, que tampoco va a la escuela, y al igual que ella acompaña a su madre a recoger desperdicios en el vertedero de basura.
La mamá de Marcia tiene 49 años y no recuerda qué tiempo tiene de ir al vertedero de basura de La Chorrera a buscar desperdicios para vender, pero deben ser más de siete años, porque asegura que empezó cuando estaba embarazada de la niña.
“Para ese tiempo mi hijo mayor, que trabaja como recolector, me dijo que podía venir al basurero a recoger vidrios para venderlos después; así lo hice, y desde ese tiempo vengo a recoger cualquier cosa que me sirva para mantener a mis hijos”, dijo la madre de Marcia.
Sostiene que en ocasiones permanecen en el vertedero de ocho de la mañana a cinco de la tarde para lograr recoger desperdicios que se puedan vender por cuatro dólares, y agregó que en ocasiones regresan a la casa con las manos vacías, pues tienen que dejar lo que recogieron porque no hubo comprador.
Señala la mamá de Marcia que cuatro dólares “no son nada de dinero”, porque además de los gastos de comida, tiene que cumplir con otros compromisos, como es el pago del agua porque en su casa no hay energía eléctrica.
La mujer sostiene que en el vertedero la pasan “tranquilos” hasta que llegan a visitarlos los corregidores acompañados de unidades de la Policía Nacional, quienes le quieren quitar a los niños.
“Siempre vienen”, dijo la mamá de Marcia, quien agregó que los amenazan con quitarle a los niños, porque no van a la escuela y porque están dentro del vertedero. Añadió que cuando los ven llegar se esconden entre la basura y cuando se van vuelven a sus faenas.
La mamá de Marcia señala que en el vertedero encontró una forma de ganarse la vida, que le permite estar con sus hijos y agregó que le gustaría que fueran a la escuela, pero sus condiciones económicas no se lo permiten.
Por su lado, la subdirectora regional de Educación, Eloísa de Junca, manifestó que personal de la institución realizó una investigación en el lugar para determinar la cantidad de niños que acuden al vertedero a recolectar basura y no asisten a la escuela.
Junca manifestó que la investigación reveló que de los 30 niños algunos asistieron a primero y segundo grado, y luego sus padres los retiraron de las escuelas porque no tenían dinero y los centros educativos quedaban muy alejados de sus casas.
La funcionaria manifestó que, aparte de los 30 niños en edades de 5 a 12 años que no asisten a la escuela, hay otros que superan los 17 años y nunca se educaron; además, explicó que la regional de Educación está diseñando algunos programas para lograr que los niños estudien.
Junca explicó que gestionarán el nombramiento de un educador que se encargue de educar a los niños que acuden al vertedero y para ello habilitarán un centro educativo en el área no contaminada; es decir, fuera del basurero.
La subdirectora regional de Educación explicó que el estudio determinó que los niños que acuden al vertedero proceden de comunidades como Playa Leona, El Progreso, Santa Elena, La Milagrosa y La Mitra.
La funcionaria manifestó que el próximo 24 de agosto se reunirán con todos los padres de familia que tienen niños que no acuden a la escuela y los acompañan al vertedero para buscar otras alternativas que garanticen su educación.
Pero mientras esto ocurre, Marcia, su madre y su hermanito José, al igual que el resto de los niños pepenedores y sin educación, seguirán peleando con los gallinazos los bultos de basura del vertedero de La Chorrera, como la única forma de garantizar un plato diario de comida y alguna ropa para vestir.
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