Panamá, 19 de agosto de 2001
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No vale candado ni ferrete

Más de medio millón de dólares anuales pierden los ganaderos del país como consecuencia del cuatrerismo

REDACCION DE LA PRENSA
nacionales@prensa.com

El traslado de ganado a pie. Recuadro, un ferrete en una res.

Era la mañana del 7 de septiembre del 2000, cuando Raúl De León, un pequeño ganadero del distrito de Macaracas, llegó a su potrero, ubicado entre los corregimientos de Chupá y La Colorada, a reunir su ganado. Entonces se percató de que el novillo blanco con ferrete JAM (Juan Antonio Moreno) no se encontraba.

De inmediato comenzó la búsqueda e interpuso una denuncia ante la Personería Municipal de Los Santos; sin embargo, a casi un año del suceso, aún no sabe quién se lo hurtó, ni cómo andan las investigaciones.

“Mis potreros tienen buenas cercas, por lo que la tesis que más se acerca a la verdad es que fue hurtado, y los cuatreros tuvieron que haberlo sacado por las puertas del corral”. De León ha andado de pueblo en pueblo buscando su torete, pero ningún ganadero ha visto hasta ahora uno igual al que él describe.

Además averiguó en todas las garitas de la provincia de Los Santos donde se revisan las guías de traslado de ganado y no encontró nada que indique que por esos sitios hayan pasado una res con un ferrete JAM, sospechando entonces que fue trasladado por tierra a otro lugar para sacrificarlo en otra provincia.

De León señaló que es poco lo que han hecho las autoridades que investigan este caso. “He perdido la esperanza de trabajar. Se deben tener leyes más fuertes para castigar este delito. Así como yo, hay centenares de ganaderos en todo el país”, dijo.

Explicó que en vista de que las investigaciones demoran tanto para brindar resultados, muchos ganaderos afectados ni siquiera interponen denuncias, porque consideran que es poco lo que se hace para detener a estos delincuentes.

Debido al cuatrerismo, se estima que más de medio millón de dólares pierden los ganaderos de las provincias de Herrera, Chiriquí, Veraguas, Coclé, Los Santos, y Panamá Oeste.

Pérdidas monetarias

Cuando a un ganadero le hurtan una de sus reses, además del dinero pierde tiempo. Por ejemplo, los miembros de la ANAGAN dicen que cada ternero o vaca tiene un valor entre los 300 y 500 dólares. “Una res de 800 libras tiene un valor de 450 a 500 dólares en el mercado nacional”, informó el fiscal Rolando Rodríguez.

En la provincia de Coclé, el cuatrerismo deja pérdidas anuales por encima de los 25 mil dólares a los ganaderos coclesanos.

En Veraguas, en los casos de cuatrerismo que han sido investigados, se han registrado pérdidas por más de 100 mil dólares, informó el fiscal especial para el hurto pecuario del Ministerio Público en Veraguas, Ezequiel Pinzón.

En Herrera, en lo que va del 2001, se han registrado 63 mil 345 dólares en pérdidas, informó el jefe de la Sección de Hurto Pecuario a nivel nacional de la PTJ. En esta provincia ha habido 33 denuncias por 131 reses hurtadas.

En tanto, en Chiriquí se estima que el cuatrerismo causa pérdidas por unos 200 mil dólares, afectando a más de 3 mil ganaderos, informó Sergio Anguizola, presidente de ANAGAN de esta provincia.

Los más preocupante es que las reses hurtadas están comprometidas como fianza de préstamos en el Banco de Desarrollo Agropecuario y el Banco Nacional de Panamá, sostuvo el vicepresidente de la ANAGAN en Los Santos, Arquimedes Cedeño.

Modus Operandi

José María Rodríguez, jefe de la sección de hurto pecuario a nivel nacional de la PTJ, sostuvo que aunque anteriormente los cuatreros robaban los animales en pie, de 1995 para acá se ha incrementado el hurto a través del sacrificio en los propios potreros. “Esta es una nueva modalidad, que para nosotros es mucho más difícil de investigar” añadió.

No obstante, el inspector de la PTJ reconoció que las evidencias del delito quedan en los potreros, que le llevan a dar con los responsables del ilícito. Esta carne que es producto del hurto pecuario pasa por las garitas de peajes en cubos, sacos y neveras, que casi nunca son detectados, y llegan a los lugares de expendio y, por ende, al consumidor sin ningún control sanitario, informó Rodríguez.

Según el fiscal designado por el Ministerio Público, Rolando Rodríguez, para investigar el abigeato, en 1999, cuando hubo 199 casos denunciados en Chiriquí, se establecieron mayores controles en la corregidurías de la provincia con miras a hacer que las llamadas guías de embarque fueran mejor elaboradas.

Las guías de embarque son documentos que detallan quién es el dueño, color de res, cantidad, y conductor; estas guías las saca el dueño de las reses en la alcaldía o corregiduría para el traslado de ganado a mataderos o al interior del país.

“Ahora se hace énfasis en determinar el origen de las reses que van en un camión, la identificación de los conductores y la matrícula de los vehículos", explicó el fiscal.

La confección de las guías con más registros impidió que los ladrones se llevaran cargamentos enteros que podían hasta salir del país por cualquier lado de la frontera, pero estos controles trajeron otras prácticas como las de sacrificar el ganado en el potrero.

No hay ya traslado masivo de reses, pero si hay por lo menos 10 casos de uno o dos sacrificios al mes en las fincas de la provincia de Chiriqui como promedio, dijo.

En Los Santos también se está usando esta forma, indicó Arquimedes Cedeño, expresidente de la ANAGAN y vicepresidente de la ANAGAN capítulo de Los Santos. “Las reses son sacrificadas en la misma finca, la deshuesan y se llevan la carne”.

En ocasiones entierran el cuero del ganado para esconder el ferrete; cada hierro está registrado en el municipio, y cuando lo trasladan falsifican las guías.

Lo nuevo también es la estafa pecuaria: una persona le vende a otra ganado mediante un contrato verbal, pero el comprador se lleva el ganado y lo vende sin cancelárselo al vendedor. La estafa además se hace con el pago a los productores de cheques sin fondo o de cuentas bancarias que fueron cerradas.

También se roban los terneros de 14 meses que aún no tienen el hierro porque se estila herrarlos a los dos años o dos años y medio.

Estas reses son trasladadas a la provincia del Darién, Tortí de Chepo y Coclesito, en Coclé.

Poca diligencia

Pese a que en todas las provincias se interponen denuncias, son muy pocos los casos que se resuelven. Solo se ha tenido éxito en Coclé. De 28 casos se han resuelto 25 y se han aprendido 15 personas.

No solo hurtan vacas, sino también caballos, dijo Alfredo Sanjur, jefe de la PTJ de La Chorrera, quien mencionó que el año pasado robaban caballos en Capira, La Chorrera y Las Mendozas. Se los llevaban para Costa Rica para convertirlos en jamonilla. Todo se paró porque pusieron controles en las salidas de los distritos y en Paso Canoa.

En Chiriquí, en 1999, se logró 7 condenas, y en el 2000 8 más, pero los imputados tienen el derecho de apelar y sus procesos aún no son definitivos, explicó el fiscal Rolando Rodríguez.

Bandas y casos recientes

Hace dos semanas, las autoridades del Ministerio Público y de la PTJ le asestaron otro golpe al cuatrerismo, cuando detuvieron a nueve integrantes de otra banda que venía operando en una finca localizado en Juan Hombrón, distrito de Antón.

Durante el allanamiento, las autoridades encontraron carne fresca de dudosa procedencia, restos de animales sacrificados que estaban enterrados, un pickup utilizado para transportar la carne, además de otras evidencias. Parte de las reses hurtadas pertenecían a la hacienda Santa Mónica, de donde habían desaparecido varios animales.

En tanto, en Los Santos, en 1990 la Policía Nacional desarticuló dos bandas de cuatrerismo, una que operaba en Guararé y otra en los distritos de Macaracas y Los Santos. Aunque algunos fueron condenados, ya cumplieron sus penas y el cuatrerismo se ha reactivado.

El caso más sonado en la provincia de Chiriquí se registró en mayo, cuando un lote de 21 reses fue sustraído a un productor del oriente chiricano y nunca se le dio el pago al productor. La PTJ logró recuperar la mayoría de las reses, pero no su totalidad, informó el fiscal Rodríguez. Los delincuentes huyeron después de vender las reses en un día normal de subasta ganadera en Boquerón frente a decenas de productores que creyeron estar aspirando a la compra de animales en regla.

Pero el caso más grave de hurto de ganado que se ha dado en los últimos días ha sido a los ganaderos veragüenses Guido Martinelli y Carlos De La Togna, a quienes se les hurtó unas 250 reses a cada uno de sus fincas, localizadas en Soná. Ambos casos se investigan.


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