Exportación metafísica
El
grupo Serapis Bey, organización especializada en temas metafísicos,
es tal vez la única editorial panameña que exporta libros al extranjero
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
Todos
aquellos amantes de la literatura o bibliófilos que en Panamá se
lanzan a la incierta aventura de editar libros, están familiarizados
con todos los escollos y limitaciones que hay que vencer si se quiere
calar en un mercado tan reducido y que, para complicar las cosas,
demuestra una palmaria preferencia hacia los medios audiovisuales.
Serapis Bey es una modesta editorial panameña que no solo ha logrado
que sus títulos se vendan exitosamente en Panamá, sino que también
ha podido exportar su producto literario hacia el extranjero.
Una exportación poco tradicional
Desde 1989, el grupo Serapis Bey, dirigido por el empresario y músico
Jorge Carrizo, se ha dedicado a la divulgación de las enseñanzas
de los grandes maestros de la metafísica mundial, mediante publicaciones,
seminarios y ponencias.
Con más de 70 libros publicados hasta el momento, la editorial Serapis
Bey, S.A. comenzó operaciones hace aproximadamente 12 años, traduciendo
al español obras metafísicas de autores que datan de los años 30,
entre los que destacan escritores como el irlandés Emmet Fox; la
venezolana Conny Méndez, y la estadounidense Geraldine Innocente.
Desde el levantamiento de texto, pasando por el diseño de la portada,
hasta llegar a la impresión, todos los libros de metafísica ofrecidos
por la editorial constituyen un producto netamente panameño que
cuenta con una buena acogida en el exterior, especialmente en países
como España, Estados Unidos, y otros en América del Sur.
Para Carrizo, el éxito de su editorial se debe a que ha sabido deshacerse
de la limitativa mentalidad tercermundista, que en países como Panamá
sofoca al empresario que quiere abrirse campo en mercados inexplorados
hasta el momento por el resto de sus coterráneos.
“Además del mito de que en Panamá no se lee -y que ha sido desmentido
en parte por la pasada feria del libro-, otra falacia a la que tenemos
que enfrentarnos los editores panameños es que en nuestro país el
negocio de impresión y edición de libros es poco rentable, y que
el producto que se ofrece no es de buena calidad”, manifestó Carrizo.
Aparte de la necesidad de un cambio de mentalidad, Carrizo concuerda
con los literatos extranjeros que asistieron a la pasada feria del
libro, que resulta imperativo que las casas editoriales, así como
también los escritores panameños, tengan una participación más activa
en todas las ferias literarias que se realizan a lo largo y ancho
del continente americano, para que de esta forma aprendan cómo competir
con los grandes sellos editoriales del extranjero.
Veterano de varias ferias literarias, a las que ha llevado sus libros
prácticamente cargándolos bajo el brazo, sin contar con ningún tipo
de patrocinio, Carrizo ha aprendido a valorar el papel que juega
una portada llamativa en este negocio. Es por esta razón que en
el arte de sus portadas, el editor reproduce colores vibrantes con
sugestivos símbolos propios del esoterismo, lo que captura casi
de forma inmediata la imaginación del lector potencial.
Pero si es verdad que la editorial hace énfasis en el arte de la
portada de sus libros, esto no significa que el contenido sea descuidado.
El control de calidad del texto en Serapis Bey es bastante estricto,
ya que si se quiere competir con títulos foráneos se debe ofrecer
una calidad que sea igual, o incluso superior a la que habitualmente
se encuentra en los mercados internacionales.
Público para la ‘nueva era’
Con un tiraje promedio de 10 mil libros por cada obra publicada,
Carrizo ha comprobado que, dentro del mercado literario panameño,
los temas de la metafísica y el esoterismo son los que despiertan
más el interés de mayor número de lectores. Este hecho también se
pudo verificar en la pasada V Feria Internacional de Libro de Centroamérica,
donde, de acuerdo con los organizadores, algunos de los textos más
vendidos eran precisamente los que versaban sobre estas temáticas
propias de la tan sonada “Nueva era”.
Según Carrizo, el auge de este tipo de literatura, no solamente
en el istmo sino a nivel mundial, se debe a un cambio en la espiritualidad
de la especie humana, la cual se muestra insatisfecha con los dogmas
propuestos por la ortodoxia. “La gente ya no se contenta con las
viejas fórmulas, con cánones ya obsoletos, y necesita nuevas fuentes
en donde saciar su ávida sed espiritual”.
De acuerdo con Carrizo, las teorías metafísicas divulgadas por esta
casa editorial no puede ser catalogadas como los cimientos de una
nueva religión; simplemente forman una “filosofía práctica para
la vida”. Es por ello que entre el público que participa en los
seminarios y cursos organizados por Serapis Bey, se puede encontrar
creyentes de todos los dogmas y credos.
Esta “filosofía” práctica de la vida propuesta por Carrizo se fundamenta
en cuatro pilares básicos: la necesidad de lograr una mayor claridad
mental en el individuo, el potencial que tiene cada ser humano de
sacar a relucir la divinidad que lleva por dentro, la importancia
de aprender a perdonar, en consonancia con las enseñanzas del Nuevo
Testamento; y la verdad, indiscutible para los estudiosos de la
metafísica, de que el hombre no está solo en el universo, sino que
están con él una serie de seres de luz que lo acompañan en su camino.
Estas ideas fueron expuestas recientemente durante una mesa redonda
sobre metafísica realizada en la pasada feria del libro, y en la
que además de Carrizo -quien ha estudiado estos temas desde el año
1976- participaron Rodolfo Simmons y Vicente Mosquera, otros dos
traductores que vierten al español las enseñanzas esotéricas de
los llamados “maestros ascendidos”.
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