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De
política
Mireya
y Endara: entre locuras y heroísmos
La nómina
amarilla podrá reclamar la heroicidad de haber obligado al
partido a entrar en campaña y de poner a sus bases en tensión
Jaime A. Porcell Alemán
En la arena
política, Mireya Moscoso, con su apariencia menuda, resulta
hueso demasiado duro. Desde el 92, viene echándose a cuanto
cantador le pongan. Caen ante ella, en controversias arnulfistas,
Francisco Artola, Guido Martinelli y Alberto Vallarino. Finalmente,
derrota a Martín, a quien le recorta más de 25 puntos
en cuatro meses de campaña. En el 94 pierde con Pérez
Balladares, por escaso 3%, luego de solo siete semanas de campaña
desganada, y de un voto anti PRD diluido entre seis alianzas. Pero
bastarían solo cuatro años para desquitársela
en el referéndum.
Ahora, en una
decisión que raya entre locura y heroísmo, Guillermo
Endara decide enfrentar a la imbatible.
Mas no nos engañemos:
Endara, alumno de Arnulfo, exhibe probada madera de héroe.
No teme jugarse la vida cuando encabeza la manifestación
contra la anulación de las elecciones, aquel sangriento martes
10 de mayo de 1989, a pesar de que hasta las brujas de Chitré
le auguran paliza por los Codepadis.
Luego de defenderla
con vehemencia en primarias, al extremo de casi dar al traste con
su matrimonio, me resultaba difícil entender aquella actitud
de Endara, inocua creía yo, de dirigirle dardos a la ahora
presidenta Moscoso. No hace mucho, intuí de su silencio,
el dolor de una Mireya que encaja cada golpe, dominada por un inmenso
respeto hacia la figura del ex secretario personal de Arnulfo Arias,
ex presidente y compañero de luchas.
A la terrible
acusación del ahora candidato, de que compra votantes con
recursos del Estado, Moscoso responde comprensiva: para promoverse,
es normal que aquel hable más de la cuenta. Distinto
resultaba el tono de las primarias, cuando Mireya invita a Vallarino
a que busque a Solidaridad, su verdadero partido. O
cuando el incendiario ex presidente endosa aquello de mariconcito
del Club Unión.
Entonces, colgar
el epíteto traidor al retador Vallarino, no demoraría
demasiado, por un colectivo que entra en sospecha al primer signo
de disidencia. Ahora con Endara y Moscoso, se abusa de la magia
de un calificativo que otrora funcionó cual amuleto.
A quien haya
crecido amamantado por boleros, le resulta difícil ofender
a una dama. Durante la campaña 99, ante medios de comunicación
que la cuestionan sin misericordia, Mireya nunca abandona su investidura
de dama. Por su parte, Martín muestra su alma de bolerista
y, mientras lidera encuestas, evita cantar las debilidades de la
contendora.
Pero el discurso
ácido del Endara de hoy, se correspondería más
con el pregón del reggae o con los alaridos del rock. A pesar
de no contar con toda la oportunidad que dispuso Vallarino, replica
la estrategia de atacar a Mireya, pero ahora añade: a
su gobierno de ministros chambones e ineptos, mientras apela
al arnulfista descontento.
Pero el retador
luce más desganado que preparado. Apenas empieza el combate,
y ya, dando signos de fatiga, propone al ex ministro Posse como
candidato de consenso, mientras tira barrejobos que la campeona
esquiva sin perder la sonrisa. Así, al negarse a morir con
las botas puestas, el héroe quedaría dolorosamente
deslucido.
Pero, la candidatura
de Endara cambia la poca emoción que aporta al dispar torneo,
por un inmenso sentido institucional. Deja entrever que en el arnulfismo
hay disidencia y, por ende, juego democrático. La nómina
amarilla podrá reclamar la heroicidad de haber obligado al
partido a entrar en campaña, y de poner a sus bases en tensión,
lo que siempre conviene a un colectivo.
Y aunque considero
locura que ocupados burócratas sean dirigentes de partido
alguno, Mireya me luce bellamente arnulfista, cuando se contonea
al son ancestral de heroicos negros libertos, hermanada a los colonenses
en aquel baile congo. La amarilla tampoco necesitará reclamar
que la puso a bailar, porque hasta perdiendo gana.
Investigador de mercado
El
futuro del panameñismo
Lo que hace
grande al Partido Arnulfista de hoy es que conviven la tradición
de los viejos militantes panameñistas con una nuevageneración
de arnulfistas
José Blandón Figueroa
El partido Arnulfista
de hoy tiene casi ciento noventa mil inscritos, convirtiéndolo
en el segundo partido más grande del país en términos
de adherentes. De igual manera, tiene la segunda bancada más
numerosa en el Organo Legislativo, así como una gran cantidad
de alcaldes y representantes de corregimiento a nivel nacional.
Ello, sin lugar a dudas, es fruto tanto del gran carisma que en
vida tuvo el Dr. Arnulfo Arias Madrid como del liderazgo de Mireya
Moscoso como presidenta del Partido en los últimos años.
Mi circuito,
el 8-8, es un claro ejemplo de ello. Durante las elecciones de 1994,
el Partido Arnufista no sacó ni un solo legislador o representante,
quedando de cuarto en la votación presidencial y séptimo
en la votación de legisladores. Cinco años después,
gracias a la capacidad de la presidenta Moscoso para convocar nuevas
figuras al Partido y fortaleciéndolo electoralmente, los
arnulfistas obtienen dos legisladores y dos representantes en este
circuito, quedando de primeros en la votación de legisladores
por un amplio margen y de segundos en la votación presidencial,
separados por una muy pequeña diferencia del más votado
en dicha circunscripción. De dos mil y tantos inscritos que
teníamos en 1999, hoy tenemos unos cuatro mil. Situación
similar se reproduce en otros circuitos electorales de la capital
y el interior de la República.
En estas elecciones
internas de convencionales, una de las nóminas, presidida
por el ex presidente Endara, al mismo tiempo que asegura que su
deseo es profundizar la democratización del Partido, asume
un discurso excluyente y sectario. Habla de los verdaderos
o auténticos arnulfistas y despotrica contra los que
denomina -él y sus únicos tres conspicuos voceros
(as)- arrimados o advenedizos. Honestamente, no le veo
mucho futuro electoral a una propuesta que asume este discurso frente
a un electorado que, en su gran mayoría, es de reciente inscripción
al Partido. De hecho, casi la mitad de los actuales adherentes del
Partido Arnulfista se han inscrito entre mayo de 1999 a marzo del
2001.
Todo partido
político para crecer y fortalecerse debe asumir una posición
tolerante, promoviendo la participación por igual de los
viejos y los nuevos inscritos, tratando
de favorecer a los que trabajan y tienen más militancia,
no solo en términos de longevidad sino también en
cuanto a capacidad política y esfuerzo cotidiano. A mi juicio,
lo que hace grande al Partido Arnulfista de hoy es que, en un mismo
partido, puede convivir la tradición de los viejos militantes
panameñistas con una nueva generación de arnulfistas
que tienen deseos de aportar.
No niego que
hagan falta cambios en los estatutos para mejorar la estructura
partidaria, pero nada de eso realmente le preocupa el ex presidente
Endara, ya que los reglamentos actuales de la elección son
casi una copia al carbón de los reglamentos de la elección
de 1996 y en aquel entonces, nunca los objetó.
Hoy, el Partido
Arnulfista tiene una juventud profesional que constituye una garantía
a futuro para el país y para la permanencia en el tiempo
de la esencia de la doctrina panameñista. En la Asamblea,
la coordinación de bancada del partido está integrada
por tres jóvenes legisladores, menores todos de cuarenta
años (Alcibíades Vásquez, Julio Castillo y
el suscrito). En el Ejecutivo y desde distintas posiciones, hay
un sinnúmero de jóvenes panameñistas que están
cumpliendo una gran labor: Alexis Pinzón, Eduardo Quirós,
Carlos Raúl Piad, Rodolfo Aguilera, Grettel Villalaz, Norberto
Delgado, Gonzalo Menéndez, Meliton Arrocha y muchos más.
De aceptarse el discurso excluyente de Endara y su nómina,
ninguno de nosotros tendría cabida en el Partido así
como tampoco la tendría el liderazgo nuevo que pueda surgir
más adelante...¿y cuál sería el futuro
de nuestro Partido?
Por ello, pensando
en el futuro del Panameñismo, la abrumadora mayoría
de arnulfistas votaremos con la papeleta morada el próximo
jueves nueve de setiembre, como señal de apoyo a la gestión
de la presidenta del Partido Arnulfista y como una forma indirecta
de reafirmar nuestro respaldo a su gestión de gobierno.
El autor es legislador de la República y miembro del Partido
Arnulfista
Frases
de la semana
Siempre
ha existido la intención de privatizar la Caja del Seguro
Social.
El sacerdote católico Conrado Sanjur, durante
la primera sesión de trabajo del diálogo nacional
sobre el Seguro Social, organizado por el PNUD.
La
verdad es que hemos venido de traición en traición.
La presidenta de la República, Mireya Moscoso,
durante un acto político del Partido Arnulfista en Coclé.
Lo
que ellos opinan
Miguel
Antonio
Bernal
Abogado y catedrático universitario
La actual polémica está ausente de principios, vacía
de
criterios democráticos, con una extremada personalización
y de un oportunismo político que avergüenza a los ciudadanos
y ciudadanas que creemos en la necesidad de un Panamá mejor.
Guilia
De
Sanctis
Abogada y politóloga
El Partido Arnulfista debe modernizarse y eso significa dejar
atrás las prácticas autoritarias que han caracterizado
esta contienda electoral interna.
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