Panamá, 16 de agosto de 2001
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De política

Mireya y Endara: entre locuras y heroísmos

La nómina amarilla podrá reclamar la heroicidad de haber obligado al partido a entrar en campaña y de poner a sus bases en tensión


Jaime A. Porcell Alemán

En la arena política, Mireya Moscoso, con su apariencia menuda, resulta hueso demasiado duro. Desde el 92, viene echándose a cuanto cantador le pongan. Caen ante ella, en controversias arnulfistas, Francisco Artola, Guido Martinelli y Alberto Vallarino. Finalmente, derrota a Martín, a quien le recorta más de 25 puntos en cuatro meses de campaña. En el 94 pierde con Pérez Balladares, por escaso 3%, luego de solo siete semanas de campaña desganada, y de un voto anti PRD diluido entre seis alianzas. Pero bastarían solo cuatro años para desquitársela en el referéndum.

Ahora, en una decisión que raya entre locura y heroísmo, Guillermo Endara decide enfrentar a la imbatible.

Mas no nos engañemos: Endara, alumno de Arnulfo, exhibe probada madera de héroe. No teme jugarse la vida cuando encabeza la manifestación contra la anulación de las elecciones, aquel sangriento martes 10 de mayo de 1989, a pesar de que hasta las brujas de Chitré le auguran paliza por los Codepadis.

Luego de defenderla con vehemencia en primarias, al extremo de casi dar al traste con su matrimonio, me resultaba difícil entender aquella actitud de Endara, inocua creía yo, de dirigirle dardos a la ahora presidenta Moscoso. No hace mucho, intuí de su silencio, el dolor de una Mireya que encaja cada golpe, dominada por un inmenso respeto hacia la figura del ex secretario personal de Arnulfo Arias, ex presidente y compañero de luchas.

A la terrible acusación del ahora candidato, de que compra votantes con recursos del Estado, Moscoso responde comprensiva: “para promoverse, es normal que aquel hable más de la cuenta”. Distinto resultaba el tono de las primarias, cuando Mireya invita a Vallarino a que busque a Solidaridad, su “verdadero partido”. O cuando el incendiario ex presidente endosa aquello de “mariconcito del Club Unión”.

Entonces, colgar el epíteto traidor al retador Vallarino, no demoraría demasiado, por un colectivo que entra en sospecha al primer signo de disidencia. Ahora con Endara y Moscoso, se abusa de la magia de un calificativo que otrora funcionó cual amuleto.

A quien haya crecido amamantado por boleros, le resulta difícil ofender a una dama. Durante la campaña 99, ante medios de comunicación que la cuestionan sin misericordia, Mireya nunca abandona su investidura de dama. Por su parte, Martín muestra su alma de bolerista y, mientras lidera encuestas, evita cantar las debilidades de la contendora.

Pero el discurso ácido del Endara de hoy, se correspondería más con el pregón del reggae o con los alaridos del rock. A pesar de no contar con toda la oportunidad que dispuso Vallarino, replica la estrategia de atacar a Mireya, pero ahora añade: “a su gobierno de ministros chambones e ineptos”, mientras apela al arnulfista descontento.

Pero el retador luce más desganado que preparado. Apenas empieza el combate, y ya, dando signos de fatiga, propone al ex ministro Posse como candidato de consenso, mientras tira barrejobos que la campeona esquiva sin perder la sonrisa. Así, al negarse a morir con las botas puestas, el héroe quedaría dolorosamente deslucido.

Pero, la candidatura de Endara cambia la poca emoción que aporta al dispar torneo, por un inmenso sentido institucional. Deja entrever que en el arnulfismo hay disidencia y, por ende, juego democrático. La nómina amarilla podrá reclamar la heroicidad de haber obligado al partido a entrar en campaña, y de poner a sus bases en tensión, lo que siempre conviene a un colectivo.

Y aunque considero locura que ocupados burócratas sean dirigentes de partido alguno, Mireya me luce bellamente arnulfista, cuando se contonea al son ancestral de heroicos negros libertos, hermanada a los colonenses en aquel baile congo. La amarilla tampoco necesitará reclamar que la puso a bailar, porque hasta perdiendo gana.


Investigador de mercado


El futuro del panameñismo

Lo que hace grande al Partido Arnulfista de hoy es que conviven la tradición de los viejos militantes panameñistas con una nuevageneración de arnulfistas


José Blandón Figueroa

El partido Arnulfista de hoy tiene casi ciento noventa mil inscritos, convirtiéndolo en el segundo partido más grande del país en términos de adherentes. De igual manera, tiene la segunda bancada más numerosa en el Organo Legislativo, así como una gran cantidad de alcaldes y representantes de corregimiento a nivel nacional. Ello, sin lugar a dudas, es fruto tanto del gran carisma que en vida tuvo el Dr. Arnulfo Arias Madrid como del liderazgo de Mireya Moscoso como presidenta del Partido en los últimos años.

Mi circuito, el 8-8, es un claro ejemplo de ello. Durante las elecciones de 1994, el Partido Arnufista no sacó ni un solo legislador o representante, quedando de cuarto en la votación presidencial y séptimo en la votación de legisladores. Cinco años después, gracias a la capacidad de la presidenta Moscoso para convocar nuevas figuras al Partido y fortaleciéndolo electoralmente, los arnulfistas obtienen dos legisladores y dos representantes en este circuito, quedando de primeros en la votación de legisladores por un amplio margen y de segundos en la votación presidencial, separados por una muy pequeña diferencia del más votado en dicha circunscripción. De dos mil y tantos inscritos que teníamos en 1999, hoy tenemos unos cuatro mil. Situación similar se reproduce en otros circuitos electorales de la capital y el interior de la República.

En estas elecciones internas de convencionales, una de las nóminas, presidida por el ex presidente Endara, al mismo tiempo que asegura que su deseo es profundizar la democratización del Partido, asume un discurso excluyente y sectario. Habla de los “verdaderos o auténticos” arnulfistas y despotrica contra los que denomina -él y sus únicos tres conspicuos voceros (as)- “arrimados o advenedizos”. Honestamente, no le veo mucho futuro electoral a una propuesta que asume este discurso frente a un electorado que, en su gran mayoría, es de reciente inscripción al Partido. De hecho, casi la mitad de los actuales adherentes del Partido Arnulfista se han inscrito entre mayo de 1999 a marzo del 2001.

Todo partido político para crecer y fortalecerse debe asumir una posición tolerante, promoviendo la participación por igual de los “viejos” y los “nuevos” inscritos, tratando de favorecer a los que trabajan y tienen más militancia, no solo en términos de longevidad sino también en cuanto a capacidad política y esfuerzo cotidiano. A mi juicio, lo que hace grande al Partido Arnulfista de hoy es que, en un mismo partido, puede convivir la tradición de los viejos militantes panameñistas con una nueva generación de arnulfistas que tienen deseos de aportar.

No niego que hagan falta cambios en los estatutos para mejorar la estructura partidaria, pero nada de eso realmente le preocupa el ex presidente Endara, ya que los reglamentos actuales de la elección son casi una copia al carbón de los reglamentos de la elección de 1996 y en aquel entonces, nunca los objetó.

Hoy, el Partido Arnulfista tiene una juventud profesional que constituye una garantía a futuro para el país y para la permanencia en el tiempo de la esencia de la doctrina panameñista. En la Asamblea, la coordinación de bancada del partido está integrada por tres jóvenes legisladores, menores todos de cuarenta años (Alcibíades Vásquez, Julio Castillo y el suscrito). En el Ejecutivo y desde distintas posiciones, hay un sinnúmero de jóvenes panameñistas que están cumpliendo una gran labor: Alexis Pinzón, Eduardo Quirós, Carlos Raúl Piad, Rodolfo Aguilera, Grettel Villalaz, Norberto Delgado, Gonzalo Menéndez, Meliton Arrocha y muchos más. De aceptarse el discurso excluyente de Endara y su nómina, ninguno de nosotros tendría cabida en el Partido así como tampoco la tendría el liderazgo nuevo que pueda surgir más adelante...¿y cuál sería el futuro de nuestro Partido?

Por ello, pensando en el futuro del Panameñismo, la abrumadora mayoría de arnulfistas votaremos con la papeleta morada el próximo jueves nueve de setiembre, como señal de apoyo a la gestión de la presidenta del Partido Arnulfista y como una forma indirecta de reafirmar nuestro respaldo a su gestión de gobierno.


El autor es legislador de la República y miembro del Partido Arnulfista


Frases de la semana

“Siempre ha existido la intención de privatizar la Caja del Seguro Social.”

El sacerdote católico Conrado Sanjur, durante la primera sesión de trabajo del diálogo nacional sobre el Seguro Social, organizado por el PNUD.

“La verdad es que hemos venido de traición en traición”.

La presidenta de la República, Mireya Moscoso, durante un acto político del Partido Arnulfista en Coclé.


Lo que ellos opinan

Miguel Antonio
Bernal

Abogado y catedrático universitario

La actual polémica está ausente de principios, vacía de
criterios democráticos, con una extremada personalización y de un oportunismo político que avergüenza a los ciudadanos y ciudadanas que creemos en la necesidad de un Panamá mejor.


Guilia De
Sanctis
Abogada y politóloga

El Partido Arnulfista debe modernizarse y eso significa dejar
atrás las prácticas autoritarias que han caracterizado esta contienda electoral interna.

 

 




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