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Barandas
y el Invernadero
Aristóloga
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
Ecológicamente,
el efecto del invernadero es devastador; sin embargo, en lo gastronómico,
es una cosa buena, muy buena. Así como en un invernadero las plantas
florecen en climas para ellos más benignos, en el nuevo anexo del
comedor del Bristol, Cuquita Arias de Calvo nos riega y abona que
da gusto.
Fui dos veces: la primera con unos italianos muy adentrados en el
mundillo de la gastronomía, porque, ¿a donde más llevar a unos tíos
que todo lo han comido, bebido y olido? La segunda fui con una RDT
local, así que combinaré ambas para hacerlo más fácil. Pedimos una
bebida llamada “energía en rosa”, que contiene, además de jugos
de naranja y limón, remolacha, zanahoria, apio, berro y albahaca,
con un toque de jengibre, que potencia la combinación dándole complejidad
y brillo, sin empalagar.
De
entrada, las croquetas de corvina con arañitas de calamar –los italianos
quedaron maravillados con éstas, especialmente una vez las mojaron
en la salsita tártara de ají rojo– estuvieron excelentes, pero no
llegaron a alcanzar las cotas de placer que se reflejó en sus rostros
al probar los wantones de plátano verde con un chorizo en salsa
de mango, combinación perfectamente equilibrada que muestra que
Cuquita es maestra invicta de la gastronomía panameña.
Otra
buena propuesta es el chowder de langostinos, versión panameña del
famoso plato yanqui: una crema de maíz escandalosamente aterciopelada,
con trocitos de cebollina, de maíz tierno, de papitas que se te
deslíen en la boca, de cebollas ligeramente crujientes; el langostino
es ya casi un reparo, pero complementa con elegancia la sensación
de confort que brinda este potaje.
Es imposible pasar por alto los dos cócteles de langostinos: el
Bristol, a la mayonesa, es más bien delicado; es la calma belleza
nórdica vis a vis el de salsa roja, la ardiente mulata que te enloquece,
que te envuelve en sus lazos de condimentos, tomate fresco y jengibre;
y ni decir de la presentación bellísima dentro de un coco rodeado
de hielo; si la cocina es arte, esto equivale al erotismo tropical
de Gauguin.
Mis huéspedes se decantaron por la corvina en salsa agridulce de
tamarindo con su guarnición de arroz con plátano maduro y aguacate
en una bella canasta de plátano frito. Yo probé una de las nuevas
creaciones de Cuquita, un espectacular filete de res marinado en
ron a la crema de azafrán, servido con carimañolas de plátano maduro
y queso, que llegó a la mesa al término perfecto.
Durante la segunda visita decidimos probar el pollo en salsa de
cilantro. Yo por lo general no pido pollo cuando salgo a comer,
ya que mi casa funciona más o menos así: “¿El niño se raspó?” “Pónle
una curita”. “¿No hay nada que comer?” “Haz pollo”. Así que quedé
muy impresionada con esta pechuga enorme, ilusión óptica acentuada
por la torre de puré de otoe con queso en que viene montada, asada
a la perfección y magistralmente aderezada con una simple salsa
de cilantro con aceite de oliva virgen extra y una antigua receta
panameña, casi olvidada: la goyoría, que es plátano verde cortado
en bastoncitos y frito, luego empapado en miel de caña.
A
la hora del postre, aunque el cheesecake de manjar blanco es perfecto
para los dulceros y la crème brûlèe de coco, perfectamente caramelizada,
sea uno de mis favoritos, la nueva propuesta fue la que más me gustó:
una sopa de chocolate, que únicamente puedo describir como una mousse
líquida, que traía una bola de helado de coco y croutons de merengue.
Para los que prefieren frutas, hay un Napoleón, donde la piña reemplaza
las capas de milhojas, las fresas hacen de relleno, y una delicada
mezcla de yogur con miel nos hace olvidar lo saludable que es esta
oferta fresca y jugosa.
Probamos unos emparedados extraordinarios, especialmente el de vegetales
al grill con queso feta y el italiano, que trae aceitunas, queso
mozarella, prosciutto, tomates y albahaca, en un rico brioche de
la casa. En general, el servicio es casi perfecto, el valet parking
alivia el estrés y la presencia de Cuquita, radiante y gentil, hace
de ésta una de las mejores ofertas de la plaza. Dixit.
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