Salones
de estudio
Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Todos los derechos reservados por R. López Arias
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| Bajo la
atenta mirada del también elegante profesor, más aprovechados
alumnos se encuentran en un salón que -a juzgar por los variados
elementos presentes- servía para varios propósitos, ya que se
observa que hay esculturas, teodolitos de ingeniería, dibujantes,
muchachos pintando, planos sobre las magníficas mesas y algunos
detalles más. El todo constituye las raíces del estudio, y estudiantes
que serían los futuros forjadores de la nación. |
Dígase
lo que se diga es una bendición que, tal como sucede en la actualidad,
las bibliotecas del mundo crezcan en número, calidad y utilización.
Prueba de ello es nuestra Biblioteca Nacional, un verdadero orgullo,
a la que se debe ayudar en todos los sentidos.
Las primeras bibliotecas que registra la historia aparecieron en
los países orientales. Sin embargo, quizás las primeras que estaban
en Egipto, pueblo muy lector, no se pudieron conservar, ya que se
escribía sobre los llamados papiros que, al ser de un material vegetal,
no perduraban.
Otros pueblos como los hititas, asirios y babilonios escribían sobre
tablillas de arcilla fáciles de conservar. De estas se han descubierto
hasta de 4 mil años de antigüedad.
Después aparecieron los pergaminos, que al ser de cuero de animales
tienen una vida más prolongada.
Se dice que fue Aristóteles, el filósofo griego, quien inició los
trabajos de conservación de las obras escritas. Famosas fueron las
de Alejandría y las de Pérgamo.
Julio César, emperador romano, fue otro de los precursores de las
bibliotecas. Se dice que en la Roma clásica hubo hasta 25 bibliotecas.
Quedaban en los atrios de los templos, cuyo interior tenía variadas
funciones, además de la de orar.
La de Constantinopla fue famosa también. En la Edad Media, los monjes
de variadas abadías fueron los encargados de su conservación.
Las universidades del Vaticano también han albergado famosas bibliotecas.
La aparición de la imprenta, con Gutemberg, facilitó aún más esta
importante labor.
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| Más adecuado
no puede ser el ambiente para estudiar. Silencio, tranquilidad,
abundancia de luz y de brisa refrescante. ¿De qué biblioteca
se trata? No lo pudimos determinar.Volvemos a insistir en la
manera adecuada en que alumnos y profesores acostumbraban vestir.
Nada de gorras con las viseras para atrás, ni pantalones tres
tallas más grandes y con la cintura debajo de lo normal, algo
que ni a Cantinflas se le ocurrió. Nótese la abundancia de globos
terráqueos presentes en el lugar. Los cuadros tampoco sirvieron
para la labor de identificación. |
Las
bibliotecas de Milán, Oxford, Berlín, París y Madrid les siguieron
en el tiempo. Posteriormente se fueron formando en los variados
países de la América. Hoy las de Moscú y la del Congreso de Estados
Unidos poseen millones de libros y variados documentos.
¿Y entre nosotros qué? Bueno, el 20 de febrero de 1853 el gobernador
colombiano en Panamá, Salvador Camacho Roldán, fundó la primera
biblioteca del istmo.
Para 1875 se fundó en esta capital una biblioteca popular que funcionó
por varios años. Le siguió la llamada Balboa, que estuvo hasta 1899.
Desde 1892 prestó sus servicios la del municipio de la capital.
Sobrevivió durante 50 años y llevaba el nombre de Colón.
A partir de 1907, Chiriquí, Los Santos, Colón, Veraguas y Bocas
del Toro tuvieron su biblioteca. En 1917 se fundaron instituciones
similares en el Instituto Nacional y en el barrio de Santa Ana.
Doce años más tarde se legisló para construir una estructura que
albergara una Biblioteca Nacional, pero el plan nunca se concretó.
En 1942, siendo presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, se crea
la Biblioteca Nacional; su primer director fue Ernesto J. Castillero.
Este es el nombre que lleva la sede ubicada en el parque de los
varios nombres, la que en la actualidad es orgullo nacional.
Aclaración
Unas aclaraciones respecto a las Raíces del domingo pasado: Sammy
Levy no fue nombrado empresario del año por la APEDE, sino ejecutivo
del año y no por su labor en el campo inmobiliario, sino por lo
que realizó a favor de los exiliados en épocas tenebrosas, y por
otros motivos.
¡Ah¡ , el nombre del club colonense era Los Tigres y no en singular
como apareció.
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