Cerro
Hoya: cuidar la vida
Hubo
desconfianza de los campesinos sobre las disposiciones de la reserva.
Aún ahora hay quienes dudan. Creen que los títulos
privados dentro del parque no están sustentados en firme,
por ello se resisten a la titulación.
HERASTO
REYES
hreyes@prensa.com
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| En el
Parque Nacional Cerro Hoya habita una vida intensa: fauna
y flora conviven en todo su esplendor. Vista desde la comunidad
de Flores. |
En Cerro Hoya
la riqueza está en la vida que habita la más importante
reserva forestal de la península de Azuero. Desde el 2
de octubre de 1984, cuando se creó el Parque Nacional Cerro
Hoya, mediante el decreto ejecutivo No. 74, esta reserva encierra
unas 32 mil 557 hectáreas. No se hizo en esa ocasión
la demarcación de los límites, lo que creó
confusión entre los campesinos que tenían sus siembros
dentro del parque.
Localizado
al sur de los distritos de Mariato (en Veraguas) y de Tonosí
(en Los Santos), abriga dentro de sus linderos y en la zona de
amortiguamiento a unas 25 comunidades (entre ellas: Restingue,
Cacao, Varadero, Flores, La Barra. Changuales, Arenas, Ventanas,
Tembladera, Puerto Escondido, Piro, Sierra, Granada, Lajas, Colorado,
Cobachón, Portobelo, Provincias, El Cortezo, Arenosa, Maquencal
y Pedregalito). Más de 2 mil panameños viven en
el área, la mayoría de los cuales ocupan esas tierras
desde antes de la creación del parque y se dedican a la
agricultura de roza.
La confusión
de los campesinos está combinada con el temor a perder
sus tierras, único medio de subsistencia que tienen. Dudan
de la solución planteada por la presidenta Mireya Moscoso,
quien mediante decreto ejecutivo dispuso otorgar títulos
de propiedad sobre las tierras de los campesinos dentro del parque.
Ciertamente que los títulos gratuitos se otorgan con el
compromiso de que no habrá extensión de la propiedad
y de no deforestar más allá de los límites
de la propiedad, determinados por el actual uso de las tierras.
Estas confusiones
y temores están fundamentados en la falta de información
y educación adecuada para que los campesinos sepan con
claridad cuál es su futuro. Hasta el momento esa incertidumbre
ha abonado una resistencia en algunas comunidades, principalmente
en el área de Tonosí, y que ha llevado a los campesinos
a impedir de hecho la introducción de programas educativos
y la medición y titulación de las tierras. Ellos
creen que los títulos señalados por Moscoso no son
legítimos porque están dentro de un parque nacional
y piensan que el día de mañana les pueden quitar
las tierras.
A menos que
las autoridades regionales y las instituciones que deben velar
por la conservación del ambiente brinden la pedagogía
adecuada, que derribe los temores y permita a los campesinos la
comprensión necesaria para el mantenimiento de la reserva
boscosa de Cerro Hoya, se mantendrán las situaciones de
tensión y conflictos aislados que pueden tener carácter
violento.
Díaz
Hoa: falta una gestión más rápida
El alcalde
de Tonosí, Roberto Díaz Hoa, explica que los
moradores del área de Cerro Hoya esperaban, en un principio,
que el gobierno los indemnizara por las tierras que han trabajado,
para salir de ellas. A esta propuesta la presidenta Moscoso les
dijo que no había dinero para indemnizarlos, pero que iba
a reformar el decreto de 1984 para otorgarles los títulos
de propiedad dentro del parque. Hasta este momento, eso es lo
que se ha hecho.
De acuerdo
con la apreciación de Díaz Hoa, en el lado de Veraguas
el 95% de los campesinos han comprendido la política del
gobierno, pero en la parte de acá, de la provincia
de Los Santos, puede haber un 70% que está de acuerdo.
Porque viéndolo así, creo que es la mejor solución
al no haber otra.
El alcalde
observa que esto funciona como una especie de indemnización,
dado que el propietario puede vender su tierra.
Considera
que ha habido mala asesoría a los campesinos, condicionada
por intereses económicos de algunos abogados que vieron
en la indemnización la posibilidad de obtener alguna comisión
por las gestiones. Al otorgar los títulos de propiedad,
el negocio se les vino abajo.
De parte
del gobierno falta una gestión más rápida
en cuanto a la medición de las tierras y al otorgamiento
de los títulos. Una vez que se comience a desarrollar el
plan, se verán los resultados, y la resistencia y el temor
de los campesinos se desvanecerán, dice el alcalde.
Hubo un tiempo
en el que los campesinos le quemaron un rancho al grupo de Cooperación
Técnica Alemana (GTZ, por sus siglas en alemán),
que desarrolla en el parque un programa de educación ecologista,
y también quemaron una o dos lanchas que servían
para el transporte de los alemanes.
El alcalde
fue testigo de la incertidumbre que se vivía en las comunidades
aledañas a Cobachón, pero, asegura ahora, que comparado
con aquel entonces hoy hay casi paz.
Díaz
Hoa considera que los campesinos tienen razón para temer
lo que pueda pasar porque hasta el momento no se le ha dado
una respuesta ágil, y para subsistir tienen que labrar
la tierra y hasta la fecha se les había impedido talar,
pero hay moradores que han talado, porque ellos tienen que
sembrar, ellos tienen que vivir, hay que comprenderlos y lo que
se debe hacer es agilizar los trámites para cumplir con
la propuesta de la presidenta Moscoso.
Espino:
han abierto un paréntesis
Ha habido
una especie de paréntesis, se pararon todas
las cosas que se estaban haciendo allá. Ese paréntesis
ha dejado dormir las cosas, lo que ha llevado al afloramiento
de dudas y discrepancias sobre el cumplimiento de los programas,
explica el ecologista y asistente para asuntos ambientales de
la gobernación de Los Santos, Mario J. Espino, quien se
ha relacionado directamente con los campesinos del Parque Cerro
Hoya.
Allí
había intereses, otros intereses económicos, que
movieron a los campesinos. Se les inculcó una idea que
no era lo que estaba pasando en Cerro Hoya. Después que
se inculcó esa idea, se abrió un abismo entre las
entidades gubernamentales y los campesinos y ha sido muy difícil
subsanar esas discrepancias, dice Espino.
El ecologista
es enfático al describir la situación de pobreza
en la que viven muchos campesinos del área, esa es
una situación muy difícil, hay que comprenderla,
los señores de allá no se pueden quedar cruzados
de brazos esperando que se haga todo el papeleo, toda esta cosa,
para darle un permiso para tumbar un palo, dinero que requiere
para la compra de los uniformes escolares que no pueden esperar
por tiempo indefinido.
Espino, al
igual que el alcalde Díaz Hoa, considera que el problema
se puede resolver pacíficamente. Es asunto de educar y
de tramitar las disposiciones de titulación con diligencia.
Vergara:
los campesinos, únicos garantes del parque
El administrador
regional de la ANAM en Los Santos, David Vergara, es del criterio
que los campesinos de Cerro Hoya son los únicos que pueden
garantizar que no se avance en la colonización de tierra
dentro de la montaña.
Vergara considera
que los campesinos, tanto los que están dentro del
parque como los de la zona de amortiguamiento, son los únicos
que pueden crear una frontera para la protección real y
efectiva del parque.
El administrador
regional considera que los títulos de propiedad sobre la
tierra dentro del parque conforman una rara figura
de propiedad privada dentro de un parque nacional, con el compromiso
de los usuarios de la tierra de frenar la expansión de
la frontera agrícola.
De esta forma
se otorga un título por indemnización
y se establecen las pautas para detener la deforestación
de esa comunidad de vida que es Cerro Hoya.
[Este es el
último de los actuales trabajos sobre Cerro Hoya. En los
anteriores se definió el parque y se planteó una
propuesta de agricultura y ganadería sostenibles].
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