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Lo que nos falta no es el hilo musical, que ese sí
lo tenemos, sino el hilo conductor, que no es igual. Este
último es un hilo largo, apenas visible pero resistente,
que entierra uno de sus cabos en el pasado y dirige el otro
hacia el futuro. Hay gente, e incluso pueblos y naciones enteras,
que tienen buen cuidado de no perderlo de vista, y mientras
escriben su presente, se alimentan de la historia personal,
esa que todos tenemos, o de la historia patria o de la universal,
a fin de enmendar errores o sacar provecho de la experiencia.
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