La
arena de la discordia
La extracción de arena de los mares darienitas ha puesto nuevamente
en el tapete una vieja discordia, entre los defensores del ambiente
y los empresarios que encuentra en esta actividad una fórmula
para obtener materia prima barata
JOSE ARCIA
invest@prensa.com
Las luchas por problemas ecológicos surgen con más frecuencia
en el mundo. Panamá no es la excepción a esta situación, cuya
solución atañe a organismos estatales y a organismos no gubernamentales.
La tarea es preservar el instrumento más preciado de la Tierra,
como son los recursos naturales.
Lo que para un sector es crecimiento y desarrollo, para otro es
destrucción del suelo continental y submarino, que más que desarrollo
es acabar con el ecosistema, tal como lo manifiestan los grupos
ecologistas organizados. Los problemas son diversos. Este reportaje
se circunscribe a la extracción de arena submarina en Darién.
Las concesiones a tres compañías para la extracción de arena submarina
en el Golfo de Panamá, en la provincia de Darién, incrementó las
protestas de grupos ambientalistas, instituciones conservacionistas
y moradores de las áreas involucradas.
Estas concesiones fueron otorgadas a las empresas Atlantic-Pacific
Excavation S.A., Maritime Development Corporation S.A. y Relleno
del Golfo S.A., quienes solicitaron en concesión la extracción
de un millón de metros cúbicos anuales de arena submarina en los
corregimientos de La Palma, Taimatí, Garachiné y Puerto Piña,
en la provincia de Darién. Las concesiones están suspendidas en
estos momentos; sin embargo, a los dirigentes de los grupos ambientalistas
les preocupa el tema.
Por su parte, los darienitas han manifestado que no dejarán que
les quiten la única actividad que ellos saben hacer, que es la
pesca artesanal, lo que representa el ingreso económico para sus
hogares.
La extracción de arena en Darién tomó vigencia, luego de que el
Gobierno anulara la concesión que tenían las tres compañías en
mención y la Corporación Oriental para extraer arena en Farallón.
La Defensoría del Pueblo ha intervenido en el caso mediante oficios
que han enviado a las distintas autoridades involucradas en la
extracción de arena, pero, según Tomás Fernández, coordinador
de asuntos ecológicos, hasta la fecha no han recibido respuestas.
La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON),
por su lado, interpuso un recurso legal ante la fiscalía de La
Palma, para que suspendan toda extracción de arena en el lugar.
La opinión de un ambientalista
Gabriel Despaigne, coordinador bimestral de la Iniciativa de la
Sociedad Civil para el Ambiente (ISCA), agrupación que reúne a
todas las organizaciones ambientalistas de Panamá, considera que
la extracción de arenas submarinas es una “bomba de tiempo social”,
puesto que los criaderos marinos que se encuentran en los bancos
de arena donde se pretende extraer el mineral se afectarían. Esto
trae como consecuencia una disminución o la desaparición de la
vida marina y por ende la actividad pesquera, que representa el
sostén económico de los darienitas. Esta es una de las regiones
que más aporta a la industria pesquera nacional.
El coordinador de la ISCA se siente molesto porque en reiteradas
ocasiones ha solicitado el estudio de impacto ambiental (EIA)
que realizaron las compañías areneras a la Autoridad Nacional
del Ambiente (ANAM), sin embargo, la repuesta ha sido la misma:
“está en consulta interna”.
Aunque no ha podido ver los EIA, Despaigne considera que estos
estudios carecen de una profunda investigación, por el corto tiempo
en que son presentados ante las autoridades evaluadoras. A su
juicio, para determinar las repercusiones que puedan tener sobre
la flora y fauna una explotación de minerales hace falta más estudios
y eso toma tiempo.
La ley 41 del 1 de julio de 1998 o ley General de Ambiente de
la República de Panamá, establece en su artículo 27 que “Los Estudios
de Impacto Ambiental harán efectiva la participación ciudadana
en el Proceso de Evaluación de Impacto Ambiental”. Esto, de acuerdo
con Despaigne, en conversación con los moradores afectados, no
ha sido tomado en cuenta en el estudio.
De igual forma, a Despaigne le preocupa el hecho de que el gobierno,
a través de la ANAM, no pueda realizar sus propios estudios ambientales,
ya que, según el dirigente ambientalista, esto permite hacer una
comparación entre el estudio que presenta una compañía interesada
en concesiones para la explotación mineral, y el que ellos [ANAM]
tienen y así podrán aprobar o rechazar con exactitud los estudios.
Opinan los empresarios
El representante de las empresas areneras, Manuel Hernández, manifestó
que existe un “mito” en la explotación de áreas que son potenciales
para la industria arenera, por el arrastre negativo que ha tenido
la actividad. Sin embargo, según Hernández, las compañías que
él representa están invirtiendo en estudios para determinar el
grado de contaminación que pueda producir la extracción de arena
submarina al medio ambiente, y así determinar la viabilidad de
los proyectos.
Existe cierta apatía en la ciudadanía con los proyecto de explotación
mineral, porque han “satanizado” los estudios de impacto ambiental,
recalca Hernández.
Reconoce que las consultas ciudadanas en los estudios para el
proyecto de extracción de arena en Darién no se hicieron de la
mejor manera. Pero como la ANAM solicitó una ampliación en el
estudio, según Hernández, han tomado los correctivos necesarios
en cuanto a las consultas ciudadanas y han visitado a los moradores
para explicarle en qué consiste el proyecto y escuchar sus inquietudes
para ser tomadas en cuenta en el estudio.
Los bancos de arena donde pretenden hacer la extracción se encuentran
a 12 kilómetros de distancia de las costas, lo que imposibilita
la erosión en las orillas del mar, afirmó Hernández.
Blanca de Hernández, quien forma parte de las empresas areneras,
criticó la forma como la ANCON y el dirigente de la Isca emiten
opiniones del tema sin tener bases técnicas que comprueben los
argumentos. Agrega que los estudios que realizaron en los bancos
de arena donde pretenden extraer el mineral indican que no existen
criaderos de vida marina.
Blanca señala que el tema de la extracción de arena se ha tornado
en un “trasfondo político” de personas -en la que no mencionó
nombre- que le hacen creer a los moradores que se sensibiliza
con sus problemas y lo que buscan es un “espacio político en las
próximas elecciones”, distorsionando la realidad del tema.
La ANAM habla
El director nacional de evaluación y ordenamiento ambiental de
la ANAM, Silvano Vergara, dijo que el estudio de impacto ambiental,
después que se hizo la primera evaluación, tenía “informaciones
incompletas”. De modo tal, que le pidieron a las compañías areneras
que ampliaran el estudio para que así el ANAM pueda aprobar o
rechazar dicho estudios.
En cuanto a la participación ciudadana en los estudios de impacto
ambiental, Vergara siente que hay un escepticismo de parte de
los moradores en cada proyecto que la ANAM tiene que aprobar.
A su juicio, a la ciudadanía no le gusta reunirse ni para “problemas
comunitarios”, puesto que cuando le ha tocado reunirse con comunidades
afectadas por un proyecto no han asistido.
Aramís Averza, director del Centro de Ciencia del Mar y Limnología
de la Universidad de Panamá, señala que la extracción de arena,
independientemente de la manera como se hace y donde se haga,
es “dañina” para el ecosistema.
Agrega que hace falta un estudio que evalúe los diferentes procesos
de los ciclos de arenas.
Averza, quien es ecólogo marino, explica que al extraer el mineral
de los bancos de arena es probable que cuando se dé el siguiente
ciclo de arena, el mar extraiga la arena de las costas para llenar
los espacio ocasionado en los bancos submarinos. Para ilustrar
esta aseveración, pone como ejemplo a Punta Chame, donde ha desaparecido
la playa, producto de esta actividad.
Sin embargo, los representantes de las empresas areneras plantearon
que por la distancia donde pretenden extraer la arena submarina
las costas no se afectarían.
El tema es complejo. Los grupos ambientalistas ponen como alternativa
la explotación de la arena continental. Las compañías areneras
explican que hay trabajos que solo se pueden realizar con arena
submarina.
La ANAM añade que el lugar donde se extrae el mineral va a tener
un impacto en el ecosistema y que la única diferencia entre la
arena submarina y la arena continental es que una está en el mar
y la otra en la tierra.
|