Panamá, 12 de agosto de 2001
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La arena de la discordia

La extracción de arena de los mares darienitas ha puesto nuevamente en el tapete una vieja discordia, entre los defensores del ambiente y los empresarios que encuentra en esta actividad una fórmula para obtener materia prima barata

JOSE ARCIA
invest@prensa.com

Las luchas por problemas ecológicos surgen con más frecuencia en el mundo. Panamá no es la excepción a esta situación, cuya solución atañe a organismos estatales y a organismos no gubernamentales. La tarea es preservar el instrumento más preciado de la Tierra, como son los recursos naturales.

Lo que para un sector es crecimiento y desarrollo, para otro es destrucción del suelo continental y submarino, que más que desarrollo es acabar con el ecosistema, tal como lo manifiestan los grupos ecologistas organizados. Los problemas son diversos. Este reportaje se circunscribe a la extracción de arena submarina en Darién.

Las concesiones a tres compañías para la extracción de arena submarina en el Golfo de Panamá, en la provincia de Darién, incrementó las protestas de grupos ambientalistas, instituciones conservacionistas y moradores de las áreas involucradas.

Estas concesiones fueron otorgadas a las empresas Atlantic-Pacific Excavation S.A., Maritime Development Corporation S.A. y Relleno del Golfo S.A., quienes solicitaron en concesión la extracción de un millón de metros cúbicos anuales de arena submarina en los corregimientos de La Palma, Taimatí, Garachiné y Puerto Piña, en la provincia de Darién. Las concesiones están suspendidas en estos momentos; sin embargo, a los dirigentes de los grupos ambientalistas les preocupa el tema.

Por su parte, los darienitas han manifestado que no dejarán que les quiten la única actividad que ellos saben hacer, que es la pesca artesanal, lo que representa el ingreso económico para sus hogares.

La extracción de arena en Darién tomó vigencia, luego de que el Gobierno anulara la concesión que tenían las tres compañías en mención y la Corporación Oriental para extraer arena en Farallón.

La Defensoría del Pueblo ha intervenido en el caso mediante oficios que han enviado a las distintas autoridades involucradas en la extracción de arena, pero, según Tomás Fernández, coordinador de asuntos ecológicos, hasta la fecha no han recibido respuestas.

La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), por su lado, interpuso un recurso legal ante la fiscalía de La Palma, para que suspendan toda extracción de arena en el lugar.

La opinión de un ambientalista

Gabriel Despaigne, coordinador bimestral de la Iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente (ISCA), agrupación que reúne a todas las organizaciones ambientalistas de Panamá, considera que la extracción de arenas submarinas es una “bomba de tiempo social”, puesto que los criaderos marinos que se encuentran en los bancos de arena donde se pretende extraer el mineral se afectarían. Esto trae como consecuencia una disminución o la desaparición de la vida marina y por ende la actividad pesquera, que representa el sostén económico de los darienitas. Esta es una de las regiones que más aporta a la industria pesquera nacional.

El coordinador de la ISCA se siente molesto porque en reiteradas ocasiones ha solicitado el estudio de impacto ambiental (EIA) que realizaron las compañías areneras a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), sin embargo, la repuesta ha sido la misma: “está en consulta interna”.

Aunque no ha podido ver los EIA, Despaigne considera que estos estudios carecen de una profunda investigación, por el corto tiempo en que son presentados ante las autoridades evaluadoras. A su juicio, para determinar las repercusiones que puedan tener sobre la flora y fauna una explotación de minerales hace falta más estudios y eso toma tiempo.

La ley 41 del 1 de julio de 1998 o ley General de Ambiente de la República de Panamá, establece en su artículo 27 que “Los Estudios de Impacto Ambiental harán efectiva la participación ciudadana en el Proceso de Evaluación de Impacto Ambiental”. Esto, de acuerdo con Despaigne, en conversación con los moradores afectados, no ha sido tomado en cuenta en el estudio.

De igual forma, a Despaigne le preocupa el hecho de que el gobierno, a través de la ANAM, no pueda realizar sus propios estudios ambientales, ya que, según el dirigente ambientalista, esto permite hacer una comparación entre el estudio que presenta una compañía interesada en concesiones para la explotación mineral, y el que ellos [ANAM] tienen y así podrán aprobar o rechazar con exactitud los estudios.

Opinan los empresarios

El representante de las empresas areneras, Manuel Hernández, manifestó que existe un “mito” en la explotación de áreas que son potenciales para la industria arenera, por el arrastre negativo que ha tenido la actividad. Sin embargo, según Hernández, las compañías que él representa están invirtiendo en estudios para determinar el grado de contaminación que pueda producir la extracción de arena submarina al medio ambiente, y así determinar la viabilidad de los proyectos.

Existe cierta apatía en la ciudadanía con los proyecto de explotación mineral, porque han “satanizado” los estudios de impacto ambiental, recalca Hernández.

Reconoce que las consultas ciudadanas en los estudios para el proyecto de extracción de arena en Darién no se hicieron de la mejor manera. Pero como la ANAM solicitó una ampliación en el estudio, según Hernández, han tomado los correctivos necesarios en cuanto a las consultas ciudadanas y han visitado a los moradores para explicarle en qué consiste el proyecto y escuchar sus inquietudes para ser tomadas en cuenta en el estudio.

Los bancos de arena donde pretenden hacer la extracción se encuentran a 12 kilómetros de distancia de las costas, lo que imposibilita la erosión en las orillas del mar, afirmó Hernández.

Blanca de Hernández, quien forma parte de las empresas areneras, criticó la forma como la ANCON y el dirigente de la Isca emiten opiniones del tema sin tener bases técnicas que comprueben los argumentos. Agrega que los estudios que realizaron en los bancos de arena donde pretenden extraer el mineral indican que no existen criaderos de vida marina.

Blanca señala que el tema de la extracción de arena se ha tornado en un “trasfondo político” de personas -en la que no mencionó nombre- que le hacen creer a los moradores que se sensibiliza con sus problemas y lo que buscan es un “espacio político en las próximas elecciones”, distorsionando la realidad del tema.

La ANAM habla

El director nacional de evaluación y ordenamiento ambiental de la ANAM, Silvano Vergara, dijo que el estudio de impacto ambiental, después que se hizo la primera evaluación, tenía “informaciones incompletas”. De modo tal, que le pidieron a las compañías areneras que ampliaran el estudio para que así el ANAM pueda aprobar o rechazar dicho estudios.

En cuanto a la participación ciudadana en los estudios de impacto ambiental, Vergara siente que hay un escepticismo de parte de los moradores en cada proyecto que la ANAM tiene que aprobar. A su juicio, a la ciudadanía no le gusta reunirse ni para “problemas comunitarios”, puesto que cuando le ha tocado reunirse con comunidades afectadas por un proyecto no han asistido.

Aramís Averza, director del Centro de Ciencia del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá, señala que la extracción de arena, independientemente de la manera como se hace y donde se haga, es “dañina” para el ecosistema.

Agrega que hace falta un estudio que evalúe los diferentes procesos de los ciclos de arenas.

Averza, quien es ecólogo marino, explica que al extraer el mineral de los bancos de arena es probable que cuando se dé el siguiente ciclo de arena, el mar extraiga la arena de las costas para llenar los espacio ocasionado en los bancos submarinos. Para ilustrar esta aseveración, pone como ejemplo a Punta Chame, donde ha desaparecido la playa, producto de esta actividad.

Sin embargo, los representantes de las empresas areneras plantearon que por la distancia donde pretenden extraer la arena submarina las costas no se afectarían.

El tema es complejo. Los grupos ambientalistas ponen como alternativa la explotación de la arena continental. Las compañías areneras explican que hay trabajos que solo se pueden realizar con arena submarina.

La ANAM añade que el lugar donde se extrae el mineral va a tener un impacto en el ecosistema y que la única diferencia entre la arena submarina y la arena continental es que una está en el mar y la otra en la tierra.

 
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