Arrancó el Gehry de Amador
Es para nuestro país un singular privilegio que Frank Gehry diseñe un museo para Panamá
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Hace unos días viajaron a California el Dr. Rodrigo Eisenmann —presidente de la Fundación Amador (una fundación privada sin fines de lucro cuyo único proyecto es lograr la construcción en Amador del museo diseñado por el “Arquitecto del Siglo XX” Frank O. Gehry)—, el Ing. Gilberto Guardia —Miembro de la Junta Directiva de la Fundación— y este servidor. El objetivo del viaje era firmar ya el Contrato con Frank Gehry para el museo en Amador. Sirvieron de testigos de la firma el vicepresidente Kaiser Bazán y Alfredo Arias —director general de la ARI—, quien se hizo acompañar por Luis González —representante obrero en la Junta Directiva de la ARI—, y del Lic. Harry Díaz —abogado de la ARI.
La Comisión contaba con tres ingenieros muy experimentados en construcción: Gilberto Guardia, Káiser Bazán y Alfredo Arias. Los tres, al conocer el Gabinete de Arquitectura de Gehry pudieron impactarse con el porqué a Frank Gehry se le titula como el número uno en el mundo. Es un hormiguero de gente trabajando, no sobre hojas planas sino sobre modelos o maquetas que comienzan como cuadros de volúmenes y van avanzando cual escultura de arte, siempre en las tres dimensiones hasta el diseño o modelo final, y es entonces cuando una computadora (creada por la industria aeroespacial y perfeccionada por Gehry) va tocando el modelo en todos sus puntos importantes y creando —también en tercera dimensión— el plano con una precisión y exactitud impresionantes. Además, Gehry usa materiales originales, como por ejemplo el titanium de colores usado en Bilbao no sin antes probarlos en sitio y comprobarlos. Gehry y su Gabinete constituyen una experiencia única en el mundo: no hay hojas planas, ni mesas de dibujos, ni líneas rectas; se crean esculturas arquitectónicas que además funcionan bien en la práctica.
Es para nuestro país un singular privilegio que Frank Gehry diseñe un museo para Panamá y ya arrancó. Muchos merecen crédito por lograr el inicio de esta gran obra.
El primo Rodrigo y su junta directiva de la Fundación Amador, por trabajar incansablemente hasta lograrlo.
La presidenta Mireya Moscoso por reconocer la importancia de un Gehry como obra de Estado y apoyarla desde que escuchó sobre su posibilidad, aún cuando la inauguración del mismo seguramente se dará dentro del próximo período presidencial.
La Junta Directiva de la ARI, incluyendo a sus representantes obreros, quienes con visión ven lo que puede significar en trabajos, no solo en su etapa de construcción sino por el salto que dará la Nación en turismo, la industria con mayores posibilidades de empleo.
El director actual de la ARI, quien también ha sido motor de empuje para concretar el proyecto, ya que incrementará los valores de Amador como área de esparcimiento y de educación de los panameños.
El Instituto Smithsonian y su director Ira Rubinoff, quien vio en el proyecto un gran instrumento de educación científica para los panameños y los visitantes, quienes podrán visualizar cómo ocurrió la creación del Istmo y sus efectos climáticos sobre el globo terráqueo, así como su función como puente de biodiversidad del continente y la separación de los océanos. Podremos apreciar visualmente cómo nuestro paisito cambió al mundo, reforzando nuestro orgullo como nación.
El contralor Alvin Weeden y el subcontralor Enrique Lao, quienes no solo aprobaron sino que alentaron la fórmula financiera creada por Omar Alvarado, miembro de la junta de la Fundación, con la que, para decirlo en buen panameño “se paga la vaca con su propia leche”, y existirá un Fondo Fundacional (endowment) para garantizar su mantenimiento en el tiempo.
Finalmente, Bertita Aguilera de Gehry, la queridísima antonera que como esposa de Frank Gehry lo conectó siempre a ésta -su tierra natal- desde cuando era un arquitecto desconocido, hasta hoy cuando el mundo entero lo reconoce como el hombre que cambió la arquitectura para siempre.
Ya está todo en su lugar: la tierra en Amador, asignada formalmente por la ARI, el financiamiento de los 40 millones y su repago vía desarrollo de las tierras colindantes, todo aprobado por el CENA, el Consejo de Gabinete, Banco Nacional y Contraloría, la afiliación firmada con el Smithsonian de Washington, y el contrato firmado entre Frank Gehry y la fundación privada sin fines de lucro que manejará la construcción y operación del museo.
¡Arrancó el Gehry de Amador! ¡Felicitaciones, Panamá!
El autor es presidente de la Fundación Libertad Ciudadana
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