Panamá, 31 de julio de 2001
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Torrijos: ¿varias verdades?

Para enjuiciar la obra y la dimensión de Omar Torrijos hay que ubicarse en el momento histórico en el que le tocó vivir

Oydén Ortega Durán

A primera vista podría pensarse que existe una sola verdad. Pero cuando se analiza o enjuicia la actuación de un hombre público surgen varias verdades. Como yo tengo mi verdad sobre la personalidad y la actuación pública del General Omar Torrijos y ya otros han expuesto la suya, sobre todo en los últimos días, me parece responsable y útil exponer la mía, a veinte años de su desaparición física hoy 31 de julio de 2001.

Resulta una tarea difícil ponernos de acuerdo en un aspecto que despierta tantos apasionamientos, de allí que no recusamos la tendencia a ser contrario a Omar Torrijos o a su ejecutoria pública. Lo que si nos parece poco edificante es oponerse esgrimiendo argumentos que tergiversan la historia, sin reconocer ni una sola cosa buena de su obra.

No olvidemos que las actuaciones de Omar Torrijos se desarrollaron en un marco político que era proclive a adversarlo sólo por su condición de militar. Además, se debatió en una lucha titánica por la nacionalización del Canal y sus áreas adyacentes. Sabido es que al asumir su responsabilidad como Jefe de Gobierno se inclinó a favor de los desposeídos y luchó denodadamente por la eliminación del enclave colonial como el llamó a la Zona del Canal; lo que contribuyó a que tuviera enemigos poderosos a lo interno y a que muchos personajes influyentes en los gobiernos de los Estados Unidos lo atacaran duramente. No nos extraña que ahora salgan a la luz “informes” y “documentos” que en su momento pretendieron crear dudas sobre la condición moral y humana de Torrijos. Decimos que pretendieron porque ni en los momentos previos a la aprobación de los Tratados Torrijos-Carter, ni en la actualidad han logrado este objetivo.

Recientemente se comentó un “Memorándum” fechado 10 de octubre de 1977, en el cual se habla de la supuesta vinculación de Torrijos al narcotráfico. Tal memorándum no pasaría de ser uno más, sino fuera porque tanto en el mismo como en el comentario desplegado se dice que “la información era contradictoria”, que al ser preguntado el funcionario de la CIA si había indicio alguno de que Omar Torrijos estuviera directamente involucrado, la respuesta fue no. El mismo funcionario que escribe el Memorándum, el Señor Robert Pastor que en la fecha era Director de Asuntos Latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional, escribió: “que las acusaciones estaban sin confirmar”. Sabemos que años más tarde Robert Pastor ha tenido opiniones favorables sobre Torrijos y la ultraderecha en los Estados Unidos ha llegado a considerarlo “casi torrijista.”

Para enjuiciar la obra y la dimensión de Omar Torrijos hay que ubicarse en el momento histórico en el que le tocó vivir, admirado por muchos y odiado por sus detractores. Estos últimos arreciaron sus ataques en las semanas previas a la aprobación de los Tratados Torrijos-Carter por el Senado de Estados Unidos, con la particularidad, al decir el escritor argentino Gregorio Selser, que las sesiones se transmitían por primera vez a todos los Estados Unidos en vivo y por radio, con traducción al español, lo cual llegó a paralizar la vida en Washington, cuando el Vicepresidente Walter Mondale anunció desde la Casa Blanca el resultado final, suspendiendo todos los canales de televisión su programación para informarlo. El Senado había aprobado los Tratados Torrijos-Carter por apenas un voto más de los dos tercios que se requerían, es decir 68 en total.

Omar Torrijos creyó en una sociedad plural y su carácter conciliador lo hizo reconciliarse con muchos de los que adversaron. La personalidad y figura pública de Omar Torrijos la describe en forma admirable José de Jesús Martínez cuando escribió: “tuvo conciencia de que entre el uno y el cero, entre el todo y la nada, entre el sí y el no, entre lo blanco y lo negro, había toda una gama de decimales, de claroscuros, de matices, de aproximaciones.” Y José de Jesús Martínez agregaba: “La desventaja teórica lo capacitó en la práctica para penetrar más profundamente en el conocimiento de una realidad no cartesiana.” O sea, penetró en la realidad concreta del panameño. Quería que la década de los años ochenta y las subsiguientes no fueran décadas perdidas como llamó la CEPAL a la de los ochenta.

En cuanto al papel de Torrijos en su lucha por el Canal y nuestras reivindicaciones soberanas se puede afirmar con precisión conceptual que existió en Torrijos un criterio histórico que propugnaba por la abrogación del Tratado de 1903, la eliminación de la jurisdicción estadounidense, la entrega del Canal a Panamá y la eliminación de las bases militares. ¡Y lo logró! Esto fue posible únicamente por su compromiso con los intereses panameños y no con los de Estados Unidos, como han pretendido hacer ver sus detractores y enemigos. Aún así, seguirán existiendo varias verdades sobre Omar Torrijos.

El autor es ex canciller y ex legislador del PRD

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