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Gobierno y oposición están conscientes de los graves
problemas que gravitan sobre el adecuado suministro del
agua potable y la imperiosa necesidad de enfrentarlos
de una vez por todas antes de que el colapso del sistema
de producción y distribución derrame sobre el consumidor
males impensados. En lo que desafortunadamente no se ponen
de acuerdo es en la fórmula y método para resolverlos.
Razón tienen quienes aducen que la solución cuesta dinero
que no se tiene y que hay que conseguir de una u otra
manera, mas también le asiste la razón a quienes sostienen
que de nada servirán los fondos si no se reorganiza el
IDAAN de manera tal que produzca con eficiencia, cese
el desperdicio y efectivamente se cobre el consumo. Siendo
ello así, convendría deponer antagonismos que a nada positivo
conducen, compartir información con total y absoluta transparencia
y repensar con realismo y objetividad las distintas opciones
sin descartar ninguna, reestructuración de la institución,
concesión administrativa o privatización.
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