Síndrome post fusión bancaria
Para algunos expertos, los enfrentamientos en el BSCH son
una resaca de la fusión de 1999
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Madrid, España
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MADRID,
España (REUTERS). –Las discrepancias internas en el Banco Santander
Central Hispano (BSCH) están empañando la imagen del primer banco
de España.
Pero, en opinión de los analistas, lo más dañino para el banco
sería que la batalla desatada dentro del consejo de administración
del BSCH no se zanje rápidamente.
A pesar del enfrentamiento que existe en la entidad, que es una
resaca de la fusión de 1999, los expertos creen que las acciones
no deberían resultar afectadas a no ser que la pelea incida en
la gestión del negocio.
El BSCH registró un aumento del 33.6% en sus beneficios del primer
semestre y está camino de cumplir todos sus objetivos, a pesar
de las turbulencias en la economía de Argentina, donde tiene una
fuerte exposición.
El viernes, las acciones del banco cerraron con alza de 0.42%,
a 9.55 euros, en la Bolsa de Madrid.
“La disputa podría suponer una amenaza (...) e interferir en las
operaciones bancarias. No obstante, no creemos que la situación
vaya a llegar a esas peligrosas alturas”, dijo Mariano Colmenar,
analista de Credit Suisse First Boston.
Lo más perjudicial de todo puede ser la comparación con su principal
competidor, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, que también resultó
de una fusión en 1999 y, sin embargo, no registró esos problemas.
“En el BBVA se deben estar frotando las manos”, dijo otro analista
extranjero que pidió el anonimato.
“Si después de una fusión no cortas de raíz (las discusiones internas),
tal y como lo ha hecho el BBVA, entonces se te amontonan los problemas
y eso es lo que hemos visto” dijo el analista.
En América Latina, el BSCH tiene presencia, además de Argentina,
en Brasil, Chile, Perú, Bolivia, Uruguay, Venezuela, Colombia,
Paraguay y México.
Resaca
de una fusión
A mediados de enero de 1999, el Banco Santander –en manos de la
familia Botín– adquirió el Banco Central Hispano (BSCH) en una operación
anunciada como una fusión entre iguales y a partir de entonces empezaron
los problemas en la cúpula.
El centro de la disputa está ahora en determinar quién va a tener
los puestos clave en el directorio una vez que José María Amusátegui,
del BSCH y que comparte la presidencia con Emilio Botín, se jubile
en marzo del próximo año.
El tira y afloja entre los dos bandos rivales, cobró su víctima
más reciente cuando el pasado lunes Luis Abril, director general
responsable de comunicación, próximo al presidente ejecutivo,
fue destituido.
Ese fue el resultado directo de una serie de publicaciones de
prensa explosivas sobre la lucha interna que se estaba produciendo
en el seno del banco.
Las publicaciones pudieron ser acalladas temporalmente por la
decisión adoptada por parte el banco a finales de junio.
Entonces, un consejo extraordinario de la entidad quiso calmar
los ánimos entre los altos ejecutivos con la fusión de sus logotipos
Central Hispano y Santander en una única marca y con el fortalecimiento
de Corcóstegui. Sin embargo, esta medida convenció a pocos analistas.
Desde que Abril fue destituido, los periódicos han publicado informaciones
en las que se dice que Amusátegui habría acudido al gobernador
del Banco de España, Jaime Caruana, y al propio Gobierno para
que informarles de la situación.
Algunos medios incluso afirmaron que Amusátegui pidió que el Banco
de España arbitrara en el conflicto. Los analistas han descartado
esta posibilidad.
“El Banco de España no va a intervenir en un banco que acaba de
registrar un aumento del 34% en su beneficio”, dijo una persona
familiarizada con la situación. Otros periódicos dijeron que Amusátegui
está dispuesto a tomar medidas legales y a llevar a Emilio Botín
ante los tribunales por incumplir lo pactado en el momento de
la fusión, y que Botín desea que Amusátegui se retire antes de
la fecha prevista. No obstante, algunas fuentes cercanas al banco
dicen que, peleas aparte, los pactos de fusión se han respetado.
Una montaña
Aunque fuentes del sector dicen que es evidente que hay un trauma
post fusión, creen también que los medios exageran.
Emilio Botín tiene una larga trayectoria y es conocido por hacer
trabajar a sus empleados de una forma muy dura y de obligarles
a competir entre ellos, destacan los analistas. Eso crea un ambiente
tenso entre su plantilla.
“Sospecho que las informaciones periodísticas son un intento encubierto
del segmento del BSCH de intentar presionar a Botín al tiempo
que se protegen ellos mismos”, matizó una fuente de un banco de
inversión.
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