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Sossa y los caza-recompensas
Como se sabe, la persona que se
negó a investigar a Harris, después de haber recibido la
petición del FBI, es el procurador José Antonio Sossa.
En carta remitida a los directores
de La Prensa, el 27 de setiembre, pero que hizo pública
el mismo día, Sossa rechaza "total y absolutamente" la
sugerencia de "que existe un supuesto tráfico de
influencias entre Marc Harris y mi persona como Procurador
General de la Nación". Sossa añade que "en la
Procuraduría General de la Nación, nadie tiene más influencia
que la que le asigne la ley y esta es una virtud de mi
administración que hasta mis adversarios reconocen".
Hay hechos que parecen reconocer
algo muy diferente.
Dos semanas antes de que Sossa
escribiera la carta, el 10 de setiembre de este año, el
inspector Reynaldo González Clifford, sub jefe del departamento
de investigaciones criminales de la PTJ hizo una declaración
notarial jurada ante el notario Mario Velásquez Chizmar (ver
facsímil).
En la declaración notarial jurada, González Clifford, un
policía con 22 años de servicio, dijo que:
- Sossa lo citó en su
despacho, a través de su secretaria, el 28 de julio de
1998.
- González Clifford
compareció, de acuerdo con la convocatoria, el día
siguiente, miércoles 29 de julio de 1998, a las 10 a.m.
en el despacho de Sossa.
- Al entrar en el despacho del
procurador, González Clifford vio a Sossa, al fiscal
auxiliar Carlos Augusto Herrera, a Sam Gander,
"director de seguridad de la empresa The Harris
Organisation, propiedad del señor Mark [sic] Harris,
encontrándose de igual forma el señor Gilberto Orrego,
Presidente de la Empresa Caza Recompensas, que en ese
momento había sido contratada por el señor Mark
Harris".
- Según González Clifford,
tanto Sossa como "Yuto" Herrera informaron de
que la Corte Suprema había decretado "ilegal la
orden de detención del Licenciado Gilberto Boutin, quien
tiene denuncia penal interpuesta ante el Ministerio
Público por el señor Mark Harris".
- A continuación, de acuerdo
con la declaración jurada de González Clifford,
"también se señaló en dicha reunión que una vez
que se dictara una nueva orden de detención en contra
del Licenciado Gilberto Boutin por parte de la Fiscalía
Auxiliar, el encargado de hacer cumplir la misma será el
personal de la seguridad del Ministerio Público, ya que
el señor Gilberto Orrego señalaba que no había
recibido la debida asistencia por parte de la Policía
Técnica Judicial ni de la Policía Nacional, para
detener al Licenciado Gilberto Boutin y que por este
motivo, el Procurador General me señaló que desde ese
momento, la Policía Técnica Judicial quedaba desligada
de la responsabilidad de hacer efectiva cualquier orden
de arresto en los casos penales interpuestos por el
señor Mark Harris en contra del Licenciado Boutin ya que
su propio personal de seguridad iba a hacerla
efectiva".
- En la misma reunión, tanto
Sam Gander como Gilberto Orrego entregaron a González
Clifford sus tarjetas de presentación, con sus
respectivos títulos: director de seguridad de la empresa
de Marc Harris y presidente de la compañía Caza
Recompensas.

Carlos Augusto
Herrera |

Sam Gander |
Pocos días después, el 2 de
agosto de 1998, premunidos de una nueva orden dictada por el
fiscal Herrera, civiles armados capturaron al socio de Boutin,
Ariel Corbetti. El propio Boutin fue detenido el día siguiente
como parte del mismo operativo.
La utilización de civiles armados
en el arresto de los enemigos de Marc Harris fue un hecho
denunciado en su momento por César Guevara, presidente del
Colegio Nacional de Abogados,
Lo que era desconocido hasta ahora
es el grado de colaboración operativa entre el procurador Sossa
y el aparato de seguridad tanto propio como alquilado
de Marc Harris.
Es decir que, medio año después
de denegar el pedido del FBI para investigar a Harris por
presunto narcotráfico y lavado de dinero, Sossa coordinaba
estrategias de captura de los enemigos de aquél con el jefe de
seguridad de Harris y con un caza recompensas.
¿Es esa "la influencia que
asigna la ley"?
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