Tiro
A gol
Sorprendidos
CALI, Colombia
(Enviado Especial).--La noticia del reemplazo de la selección
de Honduras por Argentina, cuando estaba a punto de darse el primer
puntapié de la Copa América, fue vista por el aficionado
como un acto de solidaridad del equipo centroamericano. De esta
manera, los catrachos salvaban a los organizadores y el calendario
no sufría alteración alguna.
Honduras había
sido el último invitado a la fiesta. No se le había
hecho llegar su respectiva tarjeta de invitación, como
sí se la dieron con mucha antelación al resto de
los países invitados, con excepción, igualmente,
de Costa Rica. Prácticamente, los hondureños bajaron
del avión y por allí mismo jugaron su primer partido
en Medellín.
El pueblo
colombiano tomó el acto de los hondureños y también
el de los costarricenses como una muestra de solidaridad, sin
embargo, por dentro había un hermetismo por el nivel técnico
que pudieran presentar los dos países centroamericanos.
Era lógico,
tanto en Colombia como en el resto de Suramérica es poco
lo que se conoce del fútbol centroamericano. En el interín,
los medios se dieron a la tarea de refrescarle a los aficionados
los pergaminos de los dos invitados de la ex CONCACAF.
El hecho de
hacer ver que Costa Rica era el líder del área de
la Confederación, que le había ganado a México
en su patio, y que Honduras era tercero, ayudó un tanto.
Pero con todo ello había escepticismo. El fantasma de los
argentinos se cruzaba por sus mentes.
Con el pasar
de los partidos, el fanático fue conociendo a Paulo César
Wanchope, que muchos desconocían que jugaba en Inglaterra.
Con solo tres partidos, ya se le comparaba con Asprilla y Denilson,
y hasta le pusieron precio a su cabeza. Se decía que costaba
de 20 a 30 millones.
En Medellín
a Wanchope lo hicieron un ídolo. Y así sucesivamente
fueron apareciendo otros talentosos jugadores. Se sumaron los
Amado Guevara, Elvis Turcios, Walter Centeno, Rolando Fonseca,
Julio César De León, Noel Valladares y Jorge Caballero.
Para desgracia
de los brasileños, el hondureño Saúl Martínez
vino a congraciarse en su partido del lunes, marcándole
los dos goles que lo eliminaron de esta Copa América.
A los dos
países centroamericanos les costó menos de 12 días
darse a conocer. De mostrar en la misma cancha, que en Centroamérica
hay jugadores y selecciones que no tienen que envidiarle a los
de la CONMEBOL, independientemente de que siempre habrá
críticos que afirmen de que las selecciones suramericanas
no vinieron con todos sus planteles.
Para algunos,
las excusas sobrarán para desmeritar lo que hicieron Costa
Rica y Honduras, que no solo pasaron por encima de Uruguay y Bolivia
en la primera fase, sino que han hecho méritos como para
estar en la final. Los ticos no pudieron, pero los catrachos están
a 90 minutos de hacerlo.
En medio de
su pena y vergüenza, a Brasil no le queda más que
consolarse pensando que el que lo eliminó fue el reemplazo
de los argentinos, que en un acto de cobardía, como lo
dijo aquí su técnico Luiz Scolari, no quiso venir
a hacer parte de la fiesta.
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.com
|