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Por grandes que sean las diferencias políticas
entre Gobierno y oposición, hay asuntos que por su relevancia
y prolongada discusión pública, no pueden ignorarse sin
faltar a la verdad. Ese es el caso del IDAAN, cuyos problemas
son harto conocidos y, por supuesto, de urgente solución.
Afirmar que es sorprendente la convocatoria a sesiones
extraordinarias para considerar el tema, es absolutamente
irresponsable. Desde hace mucho tiempo, Panamá entera
sabe que hay muchos problemas en la calidad y cantidad
del suministro de agua potable y, por supuesto, la eficiencia
de los servicios de alcantarillado. Los estudios abundan
y las propuestas también, incluso algunas que hizo el
PRD cuando era gobierno. No es, pues, nada novedoso, pero
sí impostergable atender el problema, precisamente porque
quienes debieron atenderlo cuando eran gobierno, no tuvieron
el valor político o cívico de hacerlo. La ocasión es oportuna,
porque diferir la discusión legislativa del tema hasta
el próximo período ordinario de sesiones legislativas,
lo contaminaría con las mezquinas luchas internas por
elegir la próxima directiva de la Asamblea, el control
de las comisiones y las disputas sobre partidas circuitales.
Es preferible discutir el futuro del IDAAN con toda seriedad
y sin consideraciones subalternas, porque lo peor que
podría ocurrir, es repetir lo que hasta ahora hemos hecho:
absolutamente nada.
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