La vida después de Napster

Por Jackie Souter Oller
jsouter@prensa.com
Especial para La Prensa

Para entrar a Napster uno solo tiene que escribir el URL http://www.napster.com, dar los datos solicitados y ¡listo! LA PRENSA/Maydée Romero

Desde la explosión de internet hace un par de años, la tecnología P2P (persona-a-persona) es probablemente una de las más usadas en la red. Esta le permite a cualquier persona intercambiar o compartir archivos con otros usuarios.

Y así surgió Napster, un portal donde los usuarios pueden compartir archivos de música MP3, un sistema que comprime música digital y la hace accesible para uso individual en la red.

No todo es perfecto en Napster...

El primer sitio web en descubrir el potencial de la música online fue Napster. Fundado por el joven universitario Shawn Fanning, Napster revolucionó el mundo de la música, ya que sus usuarios utilizan la tecnología P2P para compartir o intercambiar archivos de música sin costo alguno.

Sin embargo, las compañías disqueras protestaron y lo demandaron, y en febrero de este año una Corte Federal de apelaciones de Estados Unidos llegó a la conclusión de que Napster violaba leyes de derechos de autor, después de una histórica demanda interpuesta por la Asociación Estadounidense de la Industria Discográfica. La Corte decidió que Napster debía empezar a bloquear canciones para prevenir que sus usuarios bajaran y compartieran grabaciones sin la autorización de las disqueras. Como era de esperarse, los 60 millones de personas que usaban Napster lamentaron el fallo de la Corte.

Pero todo tiene su “error”, y aunque ha bajado el uso de este medio -después de que se bloqueó el 80% de sus canciones-, sorpresivamente, todavía 8 millones de personas al día siguen utilizando napster.com.

¿Por qué?, se preguntan. Pues porque se aprovechan de las imperfecciones de la tecnología de bloqueo.

El mecanismo más usado es escribir el nombre de las canciones con errores ortográficos incluso abreviados. A los responsables de bloquear canciones se les hace casi imposible bloquear cada canción con todos los errores posibles.

Otra solución para los fanáticos de Napster ha sido un nuevo tipo de software llamado Aimster Pig Encoder. Este software cambia el nombre de las canciones dentro del directorio de Napster a un idioma extraño, inspirado por pig latin. Por ejemplo, la canción Karma Police aparecería como 'armaK oliceP'.

Como es de esperarse, los demandantes y la Corte están insatisfechos con los resultados, lo que ha obligado a Napster a idear una tecnología de bloqueo más eficiente. Por esto, la empresa acaba de empezar a utilizar un nuevo tipo de software que en vez de identificar las canciones por su nombre, las identifica por su sonido sin importar el formato de audio o distorsiones comunes.

Y las malas noticias continúan para los fieles usuarios de Napster. Todavía quedan pendientes varias demandas puestas por artistas y grupos musicales como Metallica. Además, aunque Napster seguirá existiendo como compañía, a partir de julio empezará a cobrar a sus usuarios por bajar música.

¿Se acabó la era de la música gratis en internet?

Afortunadamente, por ahora no. Existen unas cuantas alternativas para los usuarios de Napster que no están dispuestos a pagar, siendo la más popular Gnutella, que hasta el mes pasado tenía unos 3 millones de usuarios. Gnutella es, igual que Napster, un sistema de búsqueda de archivos persona a persona. La diferencia es que Gnutella es un sistema decentralizado; en otras palabras, no tiene un directorio central y no es una compañía o una aplicación, solo una tecnología.

Gnutella se puede usar para compartir varios tipos de archivos, como películas, fotos y, por supuesto, música. El software es básicamente un buscador. Cuando buscamos algo en el canal de Gnutella, la búsqueda es transmitida a otros 10 mil usuarios del directorio, y si encontramos lo que buscamos, Gnutella nos dirá. De allí se procede a “bajarlo”.

Para usar Gnutella solo hay que bajar algún tipo de software que use el protocolo de Gnutella, como por ejemplo Bearshare. El mínimo requerimiento es Windows 95.

Otras alternativas, como Audiogalaxy Satellite, Freenet e iMesh, por mencionar solo unas cuantas, están creciendo rápidamente. Todas estas son similares a Bearshare, cada una con sus ventajas y desventajas. ¿Cuál es la mejor para usted? Como no son muy fáciles de utilizar, debe probar varias hasta encontrar una que le convenga. Todas se bajan gratis de sus respectivos sitios web, donde aparece lo que ofrecen y sus instrucciones de uso.

Pero, ¿les pasará a estos sitos web lo mismo que a Napster?

Hace unos días la industria discográfica interpuso una demanda contra Aimster, otro sitio web para bajar música gratis. Aimster es un sistema de intercambio de información privado que se puede utilizar para intercambiar de todo, incluyendo música. La industria discográfica alega que Aimster es lo mismo que Napster. Aimster se ha defendido diciendo que ellos no pueden controlar lo que la gente intercambia sin violar derechos de privacidad. Habrá que esperar para ver qué pasa. Probablemente, el fallo de este caso tendrá grandes repercusiones para los demás sitios web.

Un futuro incierto

Es difícil predecir cuál será el futuro de la música en internet.

Así como han surgido alternativas para Napster, probablemente surgirán nuevas tecnologías que sigan cambiando el modo tradicional de crear, distribuir y escuchar música. Solo el tiempo lo dirá, pero por ahora, bajar música gratis en la red es posible todavía.

 

¿Cómo escuchar un MP3?

Hay varias maneras de escuchar archivos de música MP3. La más fácil es desde su computadora. Solo se necesitan bocinas, o se puede conectar la computadora a las bocinas de un equipo de música para que se escuche mejor. Con programas como Winamp (www.winamp.com), o Realplayer (www.realplayer.com) -la versión básica es gratuita- solo se añade la canción que ya bajó, se pone play, tal cual una grabadora normal, ¡y listo!

La segunda opción es grabarlo en un CD. Para esto se requiere un CD Writer.

Estos cuestan entre 150 y 300 dólares, dependiendo de lo que ofrecen. Además, se necesita un software especial para poder expandir el archivo del formato MP3 al formato normal. Este software se puede bajar gratis de sitios como winamp.com o MP3.com, y se pasa del formato MP3 a WAV.

Otra opción es comprar un MP3 player portátil (sistema de audio personal como el walkman, pero de menor tamaño), con precios desde los 70 hasta los 300 dólares. Para esto, hay que tener en cuenta la cantidad de memoria. Lo mínimo que debe tener es entre 64MB y 128MB, y si esto no le resulta suficiente, luego le puede agregar más memoria. También se deben considerar las características que trae y si las va a utilizar o no, como son las grabadoras de voz, de radio, etc.


Lo que los punto-com debieron haber leído

La quiebra de muchas empresas punto-com, sobre todo en Estados Unidos, ya dejó de ser noticia. Ahora los estudiosos han decidido analizar qué pasó.

The Industry Standard (www.thestandard.com) reporta que un estudio realizado por la firma Ernst & Young y el Kaufmann Center for Entrepreneurial Leadership examinó la actuación de más de mil empresas punto-com en 17 países de 1987 a 1999, y encontró cinco “dificultades” en común: se diversificaron demasiado, se centraron en un público demasiado global, se limitó el número de accionistas, creyeron que el suplidor siempre debía cumplir con la demanda y compraron demasiado –o adquirieron otras empresas muy rápido-. En fin, si lo hubieran sabido antes, otra hubiera sido la historia...

¿Un viaje virtual?

Parece ser que una nueva modalidad de los cibernautas será comprar el boleto de avión vía internet. O por lo menos así piensa la firma IDC Research (www.idc.com), que ha predicho un crecimiento para este año del 10% al 31% en personas que compren su boleto aéreo online en Estados Unidos. Y ¿a qué se deberá este aumento? Según IDC, a la confianza que los consumidores le están teniendo a la red, y por el uso generalizado de usuarios de internet: se espera que casi 195 millones de personas tengan acceso a la red mundial de información para el año 2005 en Estados Unidos.
El año pasado los boletos de avión significaron el 6% de todas las transacciones de comercio electrónico en EU, y 16% de todo el Business-to-Business, mejor conocido como B2B.

Menos millonarios

Pobrecitos, ya no son millonarios. La baja de precios en las acciones tecnológicas y de las compañías de internet afectó a unas 80 mil personas, que ya no se pueden considerar millonarias, según un estudio de Cap Gemini Ernst & Young and Merrill Lynch, publicado por Bloombert News (www.bloomberg. com).
Más de un cuarto de millón de personas acumularon al menos un millón de dólares en riqueza en los primeros meses del 2000, dice el estudio. Cuando el índice Nasdaq perdió casi la mitad de su valor, muchos millonarios
perdieron su fortuna...

 

 

[Arriba]

 

 

 

 

 

 

 

Derechos reservados, Corporación La Prensa.
internet@prensa.com