| La Firma y sus directores |
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Este documento apareció originalmente en La Prensa, edición del 8 de agosto de 1999 El FBI había solicitado a la PTJ investigar si los entonces detenidos y luego condenados por narcotráfrico, Wallace Stull y James Somerville, tenían o no relación de negocios con Marc Harris o con su organización, la Firma de Marc Harris. Sossa, como se ha visto, se negó a permitir la investigación. Las preguntas quedaron así sin respuesta. Y tampoco se pudo establecer si se había cometido o no delitos que violaran simultáneamente las leyes de Estados Unidos y de Panamá. Pero ahora se puede responder a muchas de esas preguntas, y a algunas otras más. La Prensa ha obtenido documentos que demuestran reveladoras relaciones de Stull y Somerville con la Firma de Marc Harris y con el propio Harris. La mayor parte son documentos internos de la Firma, que fuentes confiables hicieron llegar a este diario. Su autenticidad fue verificada por varias otras fuentes con conocimiento de causa. Una estrecha relación Para empezar, Stull y Somerville aparecen como clientes de la Firma de Marc M. Harris. Y no cualquier tipo de clientes. En una lista confidencial de clientes activos en la Firma de Marc Harris, junto con las cuentas que manejan, James Somerville es identificado con el código de cuenta #1106110002, y como titular de las cuentas de tres compañías diferentes. Wallace Bradley Stull, el más importante de los dos narcotraficantes, tiene el código de cuenta 1103250001 en la Firma. Es titular de las cuentas de cuatro compañías diferentes y de una personal. ¿De dónde sacaban Stull y Somerville el dinero para invertirlo en las discretas cuentas de la Firma de Marc M. Harris? Aparentemente ya se lo explicaron a la jueza Saundra B. Armstrong en Estados Unidos durante el proceso de confesión de culpa y negociación para la reducción de pena por tráfico de drogas. Pero, ¿cuánto conocía la Firma de Marc M. Harris a estos clientes? Mucho, de acuerdo con lo que revelan otros documentos. Como se ha visto, Stull es el dueño de la cuenta 1103250012 que pertenece a una compañía con nombre sugerente: Money Orders S.A. Sin embargo, el registro de la compañía indica que Money Orders, S.A. fue una compañía ad hoc creada por órdenes de Harris a través de uno de los directivos de la entonces filial del grupo Trust Services, Peter Robin Baily, que figura como presidente en el registro de Money Orders, S.A. Baily habría de separarse después de la Organización Harris, pero en la época de la constitución de Money Orders S.A. (febrero de 1989) trabajaba en estrecha colaboración con ella. Las operaciones de Money Orders, S.A. resultaron ser no menos curiosas que su titular. Por ejemplo, en una comunicación remitida por fax el 29 de abril de 1992 a un tal Roni Rotholtz en California, Marc Harris indica que su cliente Money Orders, S.A. otorgará un préstamo substancial a Wallace Stull, por el orden de 380 mil dólares. La operación consistía en que una compañía que en apariencia no pertenecía a Stull, pero que en la realidad sí era suya, le prestaba dinero a su titular como si se tratara de una financiadora independiente. De esa manera, Stull tenía formalmente la justificación para girar dinero a favor de Money Orders, S.A. en presunto pago de una obligación. Además, tanto los ingresos como los egresos adquirían legitimidad. Las operaciones de prestidigitación financiera no se circunscribían solamente a Money Orders, S.A. En un ayuda memoria de la Organización Harris redactado el 30 de octubre de 1992, se describe el uso que Harris y Stull acordaron dar a otra de las compañías de Wally Stull, la Gulfstream Trading, Inc. En el documento se describe una estrategia de impuestos de Stull para 1993, en la cual éste aparece como un agente independiente de ventas de la compañía que secretamente le pertenece. El pago de sus supuestos ingresos por ventas serviría para devolverle el dinero que él paga a Money Orders, S.A. por la presunta deuda con esta compañía. Las cantidades no son exactamente iguales, posiblemente para no levantar sospechas, y, de acuerdo con la ayuda memoria, Stull debía enviar la diferencia, de 900 dólares. por la puerta trasera de Quantum [otra de las compañías de Stull] o mi firma, para subsidiar el flujo de caja negativo. La correspondencia entre Stull y Harris versa constantemente sobre el mismo tema: cómo eludir controles sobre el flujo de dinero entre Estados Unidos y Panamá. En una comunicación personal de Stull a Marc Harris, remitida electrónicamente el 17 de septiembre de 1992, Wally le indica a Harris la posibilidad de haber tropezado con la forma de llevar a cabo su tarea especial. Si no hubiera problemas en que un negocio californiano remita cheques a una compañía extranjera, entonces, escribe Stull, ya la tengo. El negocio es una tienda numismática, de joyería y de objetos de colección. Luego de indicar que el dueño es un amigo de su confianza, Stull le informa a Harris de que todas las transferencias por cable de Estados Unidos a Panamá están siendo reportadas a por lo menos dos agencias federales. Stull, el hombre de la atroz ortografía y la incapacidad organizativa, resultó mucho menos afortunado que el meticuloso Harris. Su contacto con funcionarios gubernamentales se redujo a agentes encubiertos, policías, jueces federales y luego a empleados del Bureau of Prisons. Mientras tanto, los contactos gubernamentales de Harris en Panamá, se daban en una escala diferente, plena de influencia en los ámbitos legislativos y del Ministerio Público. ¿Fue Stull un cliente más para Harris? Las diferencias de estilo, dimensión y suerte entre el uno y el otro parecieran abonar esta impresión. Pero no fue así. Stull es nada menos que director de la Firma de Marc M. Harris. Así aparece en una copia de la inscripción de la compañía en el Registro Público fechada el 14 de julio de 1997, en la que se hace también constar que la empresa se creó el 1 de marzo de 1989. Es decir, que luego de su arresto por narcotráfico en California, Stull seguía siendo director de la Firma de Marc H. Harris. Esa es el tipo de relación que algunos de los expertos que asistirán esta semana al Congreso Hemisférico sobre Prevención de Lavado de Dinero, pueden encontrar a la vez interesante y familiar. Y es la relación que José Antonio Sossa, el procurador general de la Nación, se negó a investigar, o a permitir que se investigara, pese a existir una petición explícita del FBI al respecto, basada en fuertes indicios de lavado de dinero vinculado con narcotráfico. ¿Por qué Sossa protegió a Harris? |
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