El caso de Mobil en Panamá
Extrañas relaciones, extravagantes comisiones

Dramatis Personae
Dramatis Personae

Anel Bolo Flores: Exportador bananero. Es también miembro prominente de la campaña de Martín Torrijos. Vinculado con Krupnik y con Félix Pille González. Los tres son figuras centrales de esta historia.

Jorge Krupnik: Empresario de origen argentino. Fue socio y colaborador de Noriega. Se dedicó entre otras cosas al negocio de armas. Noriega se refugió en su casa cuando huía de las tropas estadounidenses durante la invasión. Krupnik figura como acusado en al menos dos encausamientos por lavado de dinero en Estados Unidos.

Félix Pille González: Presidente del PRD en Chiriquí y allegado de Ernesto Pérez Balladares. Destacado dirigente de la campaña de Martín Torrijos.

Heinz Bessenich: Capitán de barco y asesor free lance para la petrolera árabe Haji Abdullah Alireza & Co. Ltd.

Stephen Walling: Fue transferido desde la central de Mobil en Fairfax, Virginia, a Panamá. Gerente de la empresa creada por Mobil/Alireza en Panamá, AMTSA.

Lucio A. Noto: Presidente de la antigua Mobil Corp. Noto tomó las riendas de Mobil en 1994. Al no poder mantener el crecimiento de la empresa, sorprendió a la industria con la venta/fusión de Mobil a Exxon por casi 80 mil millones de dólares a principios de año. Poco antes, Noto tuvo que hacer frente a acusaciones de que Mobil había hecho caso omiso a violaciones de los derechos humanos en sus instalaciones de Arun, en Indonesia, durante 30 años.

Edward Connolly: Encargado de la operación conjunta Mobil/Alireza en Arabia Saudita.

John Detweiler: Máximo responsable de Mobil para Oriente Próximo.

Ahmed, Mahmoud y Mohamed Alí Alireza: Miembros de la familia Alireza, y dueños de la petrolera y casa comercial saudita.

Roland Frey: Como directivo de Mobil Oil, Frey participó en el proceso de licitación de Arraiján y fue nombrado inicialmente director de AMTSA luego de que Mobil se hiciera con la concesión.

Arnoldo Cano: Fue el encargado en la ARI de organizar el proceso de licitación de la finca de tanques de Arraiján, los muelles 1 y 2 de Rodman, y el oleoducto que los une.

Nicolás Ardito Barletta: Administrador de la ARI.

William Hughes: Ex embajador de Estados Unidos en Panamá. Entregó las llaves de Rodman a Barletta.

Mobil en Panamá

Hamburgo. Primeros días de junio de 1996. Era quizá innecesario, pero de todos modos el marino alemán había adiestrado bien al bananero de Chiriquí. Un enviado presidencial no necesita ser erudito en nada, pero tampoco perjudica parecer enterado. El marino y el bananero habían repasado los temas posibles de la reunión con el petrolero de Mobil. La cosa no salió del todo mal, puesto que al final de aquella entrevista —y de otra que tuvo lugar en Londres un par de días después—, los resultados caminaron más rápido que las expectativas.

Durante 20 años, Mobil —la multinacional cuyo símbolo legendario es el pegaso rojo— estuvo ausente de Panamá. Cuando volvió no lo hizo a lomo de pegaso, sino más bien de camello: la compañía Alireza, de Arabia Saudita .

El 10 de junio de 1996, llegó desde Jeddah una carta dirigida a Ernesto Pérez Balladares. El remitente, Ahmed Alireza, presidente de Haji Abdullah Alireza & Co. Ltd. (empresa socia de Mobil en Arabia Saudita), decía: "Se nos ha informado de las discusiones que tuvieron lugar en Hamburgo y Londres entre vuestro Representante, don Anel H. Flores; con nuestra delegación dirigida por don Edward D. Connolly, de "Arabian Petroleum Supply Company", y nuestro Representante, el capitán Heinz Bessenich, de "Haji Abdullah Alireza & Co.Ltd.".

Alireza sugería a Pérez Balladares que "una delegación de alto rango" visitara Panamá en un plazo de dos o tres semanas. La misión —que estaría encabezada por el jeque Mahmoud Alireza y por un alto representante de la Mobil— se sentiría honrada de tener una audiencia con Pérez Balladares. Los detalles podían ser arreglados entre los representantes de Mobil y de Alireza con Anel H. Flores.

El tema de la reunión era petróleo, o más concretamente los tanques de Arraiján. Y el interés de los petroleros era evidente.

Al día siguiente, 11 de junio de 1996, Edward Connolly, gerente general de The Arabian Petroleum Supply Co (SA) —la sociedad dentro de la que opera Mobil en Arabia Saudita—, remitió por fax otra carta al "Representante del presidente de Panamá", Anel H. Flores, quien ya se encontraba de regreso en Panamá. "Dando seguimiento a nuestras conversaciones en Hamburgo y Londres", comenzaba la carta, "deseamos hacerle saber nuestro interés en proseguir discutiendo el tema" (ver facsímil).

Connolly informaba a Flores de que una delegación procedente de Jeddah llegaría próximamente a Panamá. Asimismo, comunicaba que "toda la información sobre este asunto" sería manejada por ellos de forma "altamente confidencial". Connolly sugería además que las partes involucradas firmaran un "acuerdo de confidencialidad… para proteger nuestros intereses conjuntos".

El representante de Mobil en Arabia Saudita terminaba su carta con una postdata: "Tenemos programado llegar a Panamá el domingo 30 de junio. ¿Es esto apropiado?"

Así entró (o, más bien, regresó) Mobil a Panamá. Pero el retorno de Mobil a Panamá suscitó eventualmente hechos y decisiones que dejaron un rastro de dudas y sospechas. Un examen de los hechos parece confirmar que se produjeron irregularidades, que Mobil niega, desde los primeros contactos en mayo de 1996 y más allá de la fecha en que Mobil/Alireza se hizo cargo de la finca de tanques de Arraiján, el oleoducto interno y dos muelles de Rodman, en enero de 1997.

Las irregularidades habían empezado antes de la reunión de Hamburgo, cuando el "enviado presidencial", el comerciante bananero Anel Bolo Flores (hoy miembro prominente del equipo de campaña de Martín Torrijos), propuso a Mobil y sus socios árabes venir a Panamá a participar en una licitación.

Poco antes de aquella reunión, el primer integrante de ese equipo, Jorge Krupnik, fue presentado en un informe al presidente de Haji Abdullah Alireza & Co. Ltd. como "apoderado [trustee ] del Gobierno panameño". Según el informe, este apoderado tenía una misión: "encontrar una empresa adecuada que pueda ser considerada para tomar el control de la base naval de Rodman y sus instalaciones de bunkering para navíos mercantes y navales a finales de año". El informe dirigido al jeque Ahmed Alireza, fue escrito por su representante, el marino alemán Heinz Bessenich, el 23 de mayo de 1996.

El "apoderado del Gobierno" era una persona muy conocida en otros ámbitos: Krupnik tenía abiertos por lo menos dos encausamientos por lavado de dinero en Estados Unidos. Krupnik armó el resto del equipo con Anel Bolo Flores y con Félix Pille González, presidente del PRD en la provincia de Chiriquí.

Los "enviados" y "apoderados" presidenciales se convirtieron poco después en guías y "facilitadores" locales de Mobil/Alireza. La metamorfosis continuó en los meses siguientes, durante los cuales aparecieron primero como asociados de la compañía para terminar luego como "consultores". Pero qué consultores.

Krupnik, Flores y González habrían de cobrar como pago de sus servicios una comisión, cuya cuantía, además de ser extravagante, resultó superior a lo que habría de recibir el Estado panameño en concepto de renta durante el mismo periodo.

¿Qué servicios prestaron Krupnik, Flores y González para que Mobil y Alireza acordaran pagarles 2 millones 700 mil dólares en cuatro años?

¿Violó Mobil el Foreign Corrupt Practices Act , la ley federal de Estados Unidos que castiga a empresas estadounidenses por actos o iniciativas de corrupción o colusión con funcionarios públicos (incluso a través de intermediarios) del país en que invierten?

¿Se burló a Panamá al pagar Mobil/Alireza una suma por el alquiler de los tanques de Arraiján y los muelles de Rodman que, comparada con la que recibieron los tres "consultores", resulta anoréxica?

Previsiblemente, tanto Mobil como los "consultores" entrevistados sostienen que estas transacciones fueron normales. No es ése el parecer de calificados expertos en corrupción transnacional consultados por La Prensa.

Para llegar al fondo de esta historia, hay que verla más de cerca.

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