Ciudad gubernamental
Miguel A. Cárdenas
Pareciese que existe en ciertos sectores un desconocimiento de lo que es una ciudad gubernamental y lo que implica para nuestra nación la construcción de un complejo urbanístico de esa naturaleza. Esta impresión nuestra la causó la lectura de la columna “Hoy por hoy” del diario La Prensa, publicada el 13 de julio del 2001.
La ciudad gubernamental no es un monumento que promovemos, como encargado del Ministerio de Vivienda, para conmemorar la Administración que preside la presidenta Mireya Moscoso. No somos capaces de tal infamia a costa de nuestro pueblo panameño, tan necesitado en sus aspiraciones básicas.
Tampoco está en nuestros planes hacer de la ciudad gubernamental una ciudad satélite o copiar ciudades gubernamentales que funcionan con éxito de competencia óptima como lo son Washington, USA (1800); Camberra, Australia (1913); Brasilia (1959) e Islamabad, Pakistán (1960). Es de importancia señalar que la UNESCO decretó la preservación de todas ellas, y las mismas se diseñaron y construyeron próximas a ciudades con población numerosa.
La idea de la ciudad gubernamental en Panamá no es nueva. Desde la década de los 50 del siglo XX, se han propuesto diferentes planes, tanto privados como de diferentes gobiernos (Instituto de Vivienda y Urbanismo y el Ministerio de Vivienda) por las razones obvias que pasamos a exponer.
En primer lugar, es apropiado indicar que en Panamá, y durante la mayor parte de su vida republicana, la localización de los nuevos despachos de las oficinas públicas, con motivo del crecimiento natural y el progreso del Estado, tiene como norma la improvisación y la falta de planificación. El resultado es la complicación para orientarse con facilidad que sufre cualquier compatriota al hacer una diligencia ante las oficinas públicas. Amén de que esto involucra que tiene que utilizar más tiempo valioso. Inclusive, las nuevas localizaciones no son organizadas arquitectónicamente para que operen con eficiencia.
Otro aspecto anómalo de lo que describimos es que con el aumento de los despachos y la burocracia del Estado, aumentan los costos de los alquileres que se pagan, lo cual distrae ingentes sumas de dineros que se pueden utilizar para satisfacer programas que van dirigidos a aliviar las aspiraciones de muchos humildes compatriotas en las áreas de viviendas, salud, educación y alimentación.
¿Cómo visualiza el Ministerio de Vivienda la ciudad gubernamental y qué pretende con esta intención?
Visualizamos una ciudad gubernamental como un parque con edificios oficiales y otros que tenga alguna relación con estos, como guarderías infantiles, escuelas primarias (todo ello para los hijos de los empleados públicos), museos, comercios utilitarios. Visualizamos una ciudad gubernamental planificada para urbanistas, arquitectos, ingenieros, sociólogos, líderes de los sindicatos de empleados del gobierno, pedagogos, constructores y empresarios. Con un sistema de infraestructuras y uno de transporte colectivo eficientes. Visualizamos una ciudad gubernamental que inicie un nuevo esquema de funcionamiento de gestión pública para atender mejor los problemas sociales. Destacamos que el actual Gobierno nacional está ligado a lo que podemos llamar ideología desarrollista.
Visualizamos el ideal de que ubicando la ciudad gubernamental en uno de los sitios revertidos por el gobierno de Estados Unidos de América, nuestro país se reafirma como propietario de lo que se llamó “Zonal del Canal”.
Algunos indican, con buenas intenciones, que se deben ocupar los edificios que entregó Estados Unidos a Panamá; pero desconocen que esos mismos edificios no están acondicionados para fines específicos y reformarlos y adecuarlos para oficinas públicas significa una inversión superior a construir la ciudad gubernamental.
Se plantea la intención de diseñar y construir la ciudad gubernamental en asocio con la empresa privada, la cual otorga los financiamientos requeridos para el proyecto que nos ocupa. Estos financiamientos crean empleos, apoya a la empresa privada y cuando se concluyan sus pagos por parte del Estado, este no tiene que continuar pagando alquileres para acomodar oficinas públicas. Esta es una de las bondades más evidentes de la ciudad gubernamental.
Actualmente, está contratada una firma de urbanistas, arquitectos e ingenieros; distinguida profesionalmente que elabora el estudio de pre-factibilidad, sin fijar todavía una parcela de terreno determinada, para establecer los parámetros que nos van a guiar en los aspectos arquitectónicos, financieros y sociales.
Constantemente, están en mi mente y en mis pensamientos aquellos visionarios que diseñaron, construyeron y alentaron la creación de la ciudad universitaria en una época en que Panamá no tenía ni recursos ni un millón de habitantes. Ellos constituyen mi inspiración en mis propósitos para erigir la ciudad gubernamental.
El autor es ministro de Vivienda
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