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Por si acaso se da el llamado diálogo nacional,
vale recordar lo que ya consensuó la opinión pública sobre
algunos temas sugeridos. Cuando el ministro de turno propuso
destinar el Fondo Fiduciario a recomprar deuda, hasta
los que apoyaban la idea convinieron en que no era cosa
de hacerlo para volverse a endeudar, por lo que se sugirió
ponerle tope al nivel de endeudamiento. Cuando el actual
ministro propuso la reforma tributaria, hasta los que
se resignaban a aceptarla convinieron en que una cosa
era el reordenamiento y otra la reforma y que, en todo
caso, esta última debía aparejarse con la contención y
reducción del gasto público. Es de esperarse entonces
que el gobierno haya tomado debida nota y ponga sobre
la mesa sendos proyectos para regular el crédito público
y para ordenar el gasto y la ley general de sueldos. El
IDAAN es harina de otro costal. Los actuales gobernantes
prometieron en campaña no privatizarlo. Hoy, frente a
la dura realidad, proponen dar en concesión distintas
facetas. Enhorabuena, aunque insistan en que ello no es
lo mismo.
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