Tiro
A gol
Cuestión de solidaridad
CALI,
Colombia (Enviado Especial).--La Copa América abre hoy
miércoles su telón en Barranquilla, Colombia, para
beneplácito de los 40 millones de colombianos, que por
un momento se sintieron despojados de ella cuando la Confederación
Sudamericana de Fútbol se la arrebató por espacio
de cinco días.
Fueron 120
horas de zozobra, sin contar con los días que se dieron
durante el secuestro del vicepresidente de la Federación
Colombiana de Fútbol. Hoy, sin embargo, esas caras largas
de millones de colombianos cambiaron, gracias, en gran parte,
a la solidaridad de la mayoría de los países suramericanos
y a los dos de Centroamérica, que le dijeron sí
a la Copa América.
Yo fui uno
de los que pensó que no era buena idea hacer el torneo
en Colombia, por la inseguridad que representan las diversos grupos
de bandoleros, que erróneamente aquí y en el resto
del mundo se les sigue llamando con nombres tan representativos
como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y otros tantos.
Pero cambié
de idea una vez pisé tierra colombiana. Y no porque el
bombardeo de la publicidad en los diversos medios de comunicación
me hicieran cambiar de parecer. Fue más bien por el mismo
afecto del pueblo colombiano.
Pese a la
mala propaganda que se le ha dado, en gran parte por lo que publican
las agencias internacionales, Colombia es un país que se
enorgullece de tener a gente con mucho afecto. Caminando, por
ejemplo, por las calles de Cali, se puede experimentar ese sentimiento.
Un saludo, las gracias, la despedida, un favor, etc., son aquí
parte integral de la educación de los colombianos. Todo
ese afecto es el que va a encontrar el turista cuando visite cualquiera
de las sedes del torneo.
Claro, no
está de más decir que hay inseguridad en diferentes
sitios de cada ciudad. Pero, para ello el turista va a estar bien
asesorado, cuando se desplace por cada uno de los sitios de Barranquilla,
Cali, Medellín, Bogotá o las ciudades del eje cafetero.
Y no solo en Colombia, en cualquier país del mundo hay
que saber por dónde desplazarse.
Afortunadamente,
ahora pienso que hubiese sido un error haber despojado a esta
nación de tan magno evento, en el que mucha gente pobre
va a sacar provecho de sus pequeñas utilidades. Y porque
un país tan futbolizado como éste, tenía
los méritos suficientes para hacer un torneo de este tipo.
Al final del
camino, lo más importante de esta telenovela fue la muestra
de solidaridad que le mostraron a Colombia el resto de los países
suramericanos, con excepción del presidente de la asociación
argentina, al que no le gustó nada la idea de que aquí
se realizara la Copa.
Se hizo justicia
con Colombia. O como se repite mucho en el argot futbolístico,
Dios fue partidario de que a este país se le diera la Copa
América. Esperemos que el Diablo no haga de las suyas y
el torneo concluya como la gran Copa de la Paz, tal como ha sido
bautizado por las autoridades de este país.
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.com
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