Los grandes oradores
Título de la obra: Los discursos del poder
Autor: varios
Género: discursos políticos
Editorial: Grupo Editorial Normal
Año de publicación: 2001
Hablar en público es todo un reto para cualquier orador. Sus palabras,
su entonación, buscan convencer a los oyentes, mover su ánimo,
convertirlos en seguidores de su causa.
Desde los tiempos de Platón, Cicerón, Demóstenes, Descartes hasta
los oradores de nuestros días, siempre hemos tenido históricamente
hombres y mujeres que han tenido la oportunidad de cambiar el
mundo con sus planteamientos.
Algunas famosas disertaciones han sido recopiladas por la docente
y documentalista argentina Liliana Viola en ese libro esencial
para todo interesado en el devenir de la sociedad mundial, Los
discursos del poder.
Como explica Liliana Viola en su prólogo, los discursos han encendido
el heroísmo a la hora de combatir por la patria y han creado una
identidad entre los pueblos.
Los discursos del poder está dividido en cinco tipos de disertaciones:
los pronunciados ante la corte, en asambleas o reuniones académicas;
los que han sido dichos en presencia de una multitud; los pronunciados
para inaugurar un mandato o para renunciar al puesto; los dirigidos
a los soldados antes de una confrontación bélica, y finalmente
las oraciones fúnebres, discursos de despedida o de homenaje.
En total, en esta obra aparecen 50 discursos a cargo de personalidades
de todas las tendencias ideológicas, económicas y sociales.
El más antiguo data del 711 d.C., cuando Tarik ibn Ziyad le habla
a sus soldados sobre la importancia del combate de Guadalete,
en Andalucía, que definiría el avance musulmán en la Península
Ibérica.
El más reciente es del 1 de enero de 1999 y se trata de Fidel
Castro, cuando en el Parque Céspedes, en Santiago de Cuba, hizo
su pronunciamiento “Honor y gloria eterna, respeto infinito y
cariño para los que entonces cayeron”, en el que ofreció un balance
sobre lo ocurrido en la isla caribeña desde aquel enero de 1959
cuando terminaron con el gobierno de Fulgencio Batista.
De las disertaciones seleccionados en torno a una defensa, en
la que el público sabe que su orador tomará partido, destacan
las argumentaciones y la retórica de Susan B. Anthony, José Martí,
Bertrand Rusell, Albert Einstein y Malcom X.
De aquellos que se desarrollan en una plaza pública, en la que
la gente escucha una sola voz, son grandilocuentes, duras y sentidas
las reflexiones del papa Pío XII, las palabras de Jorge Eliécer
Gaitán, Ernesto Che Guevara, Martin Luther King, Salvador Allende,
Juan Domingo Perón y Raúl R. Alfonsín.
El tercer grupo se diferencia de otros por su sobriedad, por ser
hechos con antelación, cuidado y quizás en alguna ocasión por
otro que no fuera el que los lee. De acuerdo con los expertos,
parecían hechos para decirlos a través de un medio que renovó
la forma de pronunciar un discurso: la televisión. ¿Se imaginan
a Napoleón Bonaparte, Benito Mussolini y Alfonso III frente a
ese aparatito tan manipulador y encantador? Otros de sus colegas
de la palabra sí le echaron mano a la tele -y aquí también puede
leerlos- como John F. Kennedy, Richard Nixon, Nelson Mandela y
Boris Yeltsin.
Las siguientes arengas tienen como tónica el sacrificio, el dolor
y la pasión que desean transmitir coraje a un pueblo que requería
renovar las fuerzas de su corazón y de sus cuerpos. Y quién mejor
para hacerlo que individuos como Hernán Cortés, Federico II el
Grande, la reina Elizabeth I, Vladimir Lenin, Charles de Gaulle,
Joseph Stalin y Winston Churchill.
Discursos del poder cierra con unas conferencias en las que el
protagonista es alguien que ha muerto y un segundo que habla sobre
él. Ese es el caso de Abraham Lincoln, Max Engels y Fidel Castro,
hablando sobre compañeros de batallas ideológicas.
Además en revista
Soñar con la libertad
Los grandes oradores
Feracidad planetaria
Cierre de Bol.com no inquieta a librerías virtuales
Nace la ciencia ficción hispana
Determinan condiciones patológicas de torre
Realizan campaña televisiva a favor de la lectura
Muere el pintor August Walla
Roosevelt, un artista contemporáneo
Gertrudis la Grande: con Dios en el corazón
Poeta luso gana Premio Camoes
El genio de Picasso regresa a Milán
Günter Grass recibirá Premio Viadrina
Descubren aldea en el interior de una cueva
|