Panamá, 11 de julio de 2001
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Tiro A gol

Cuestión de solidaridad

CALI, Colombia (Enviado Especial).--La Copa América abre hoy miércoles su telón en Barranquilla, Colombia, para beneplácito de los 40 millones de colombianos, que por un momento se sintieron despojados de ella cuando la Confederación Sudamericana de Fútbol se la arrebató por espacio de cinco días.

Fueron 120 horas de zozobra, sin contar con los días que se dieron durante el secuestro del vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol. Hoy, sin embargo, esas caras largas de millones de colombianos cambiaron, gracias, en gran parte, a la solidaridad de la mayoría de los países suramericanos y a los dos de Centroamérica, que le dijeron sí a la Copa América.

Yo fui uno de los que pensó que no era buena idea hacer el torneo en Colombia, por la inseguridad que representan las diversos grupos de bandoleros, que erróneamente aquí y en el resto del mundo se les sigue llamando con nombres tan representativos como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y otros tantos.

Pero cambié de idea una vez pisé tierra colombiana. Y no porque el bombardeo de la publicidad en los diversos medios de comunicación me hicieran cambiar de parecer. Fue más bien por el mismo afecto del pueblo colombiano.

Pese a la mala propaganda que se le ha dado, en gran parte por lo que publican las agencias internacionales, Colombia es un país que se enorgullece de tener a gente con mucho afecto. Caminando, por ejemplo, por las calles de Cali, se puede experimentar ese sentimiento. Un saludo, las gracias, la despedida, un favor, etc., son aquí parte integral de la educación de los colombianos. Todo ese afecto es el que va a encontrar el turista cuando visite cualquiera de las sedes del torneo.

Claro, no está de más decir que hay inseguridad en diferentes sitios de cada ciudad. Pero, para ello el turista va a estar bien asesorado, cuando se desplace por cada uno de los sitios de Barranquilla, Cali, Medellín, Bogotá o las ciudades del eje cafetero. Y no solo en Colombia, en cualquier país del mundo hay que saber por dónde desplazarse.

Afortunadamente, ahora pienso que hubiese sido un error haber despojado a esta nación de tan magno evento, en el que mucha gente pobre va a sacar provecho de sus pequeñas utilidades. Y porque un país tan futbolizado como éste, tenía los méritos suficientes para hacer un torneo de este tipo.

Al final del camino, lo más importante de esta telenovela fue la muestra de solidaridad que le mostraron a Colombia el resto de los países suramericanos, con excepción del presidente de la asociación argentina, al que no le gustó nada la idea de que aquí se realizara la Copa.

Se hizo justicia con Colombia. O como se repite mucho en el argot futbolístico, Dios fue partidario de que a este país se le diera la Copa América. Esperemos que el Diablo no haga de las suyas y el torneo concluya como la gran Copa de la Paz, tal como ha sido bautizado por las autoridades de este país.

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

 
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