Panamá, 29 de junio de 2001
RESEÑA
RAICES
RECETAS
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE
E-MAIL
TITULARES POR
E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
¿QUIENES SOMOS?
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

   
 

La Constitución de 1904

La Constitución de 1904 y sus reformas son importantes antecedentes que deben ser analizados con detenimiento

Rigoberto González Montenegro

Dentro de poco tiempo Panamá estará conmemorando los primeros 100 años de su separación definitiva de Colombia. En este contexto habrá que aludir, entre otros aspectos, al jurídico; y dentro de este, a la Constitución de 1904 aprobada el 13 de febrero de ese año por la Convención Nacional Constituyente, elegida con esa finalidad, y sancionada posteriormente por los miembros de la Junta de Gobierno Provisional, el 15 de febrero de dicho año.

De acuerdo con lo que disponía el artículo 148 de la referida Constitución, esta comenzaría a regir “para los altos poderes nacionales desde el día en que sea sancionada; y para la República, quince días después de su publicación en la Gaceta Oficial”.

Con tal ley fundamental, el país que se había erigido como Estado independiente al separarse de la nación a la que se mantenía unida hasta ese momento -Colombia-, se daba su propia estructura jurídico-política y establecía los principios, valores y derechos con base en los cuales pretendía desenvolver su vida como república independiente. Si bien la Carta Política de 1904 no es históricamente la primera Constitución panameña, ya que este honor le corresponde a la de 1841 emitida a raíz de la independencia del Istmo de Panamá de Nueva Granada, no cabe duda de que la misma sí tiene un gran significado en nuestra historia constitucional, por lo que representó en su momento.

Siendo varias y diversas las particularidades de la Constitución de 1904, nos parece necesario aludir en concreto a dos de ellas:

1) El reconocimiento de la pena de muerte, en la medida en que ha sido la única de las Constituciones de la llamada era republicana que la consagró. En efecto, en su artículo 139 disponía que “la Ley sólo podrá imponer la pena de muerte por el delito de homicidio cuando revista caracteres atroces”. Posteriormente, en 1918, y con el perfeccionamiento de la reforma constitucional iniciada en 1917, se estableció que “no habrá en Panamá pena de muerte”, concepción que se ha mantenido invariable desde entonces y que se consagra en la actualidad en el artículo 30 de la Constitución vigente, al prohibirse dicha pena para cualquiera que sea el delito de que se trate.

2) Ha sido la única Constitución propiamente panameña que ha permitido la posibilidad de la reelección del presidente de la República, toda vez que quien venía ocupando este cargo podía aspirar a la reelección inmediata y si se quiere indefinidamente, pues tan solo con separarse 18 meses antes de las elecciones, podía optar para un nuevo período presidencial. Ello estaba regulado así en su artículo 82 y con la reforma constitucional de 1928, se dispuso categóricamente que “el ciudadano que haya sido elegido presidente de la República no podrá ser elegido para el período inmediato”, principio de la no reelección presidencial inmediata que se mantiene aún hoy en la actual Constitución, aunque forzada, al hacerse extensiva esta prohibición para dos períodos inmediatos.

Estas y otras características de la Constitución de 1904 no han dejado de tener relevancia en nuestros días, en la medida en que una de ellas -la referente a la reelección- generó todo un debate nacional cuando en 1998 se pretendió reformar la Constitución, con miras a permitir la reelección presidencial inmediata. Esta propuesta finalmente terminó en un referéndum. La otra, la de la pena de muerte, ha sido un tema al que se ha estado aludiendo de forma recurrente, cuando han recrudecido los crímenes de que son objeto los ciudadanos, pero sin que se haya propuesto una reforma de la Constitución para permitir la pena de muerte, que es la única vía posible y a través de la cual se podría entrar a debatir materia de por sí polémica.

Lo que nos parece importante resaltar en todo caso, es que en los debates que hoy producen algunos temas nacionales deben incluirse los antecedentes históricos para saber la forma como fueron abordados por otras generaciones de panameños. Es decir, no podemos prescindir de la evolución histórica de los temas que aún hoy son objeto de controversia nacional y que simplemente no se deben ignorar.

El autor es secretario primero de la Procuraduría General de la Nación

Además en opinión

  • Además en opinión

  •  
    .