Candidaturas
al vuelo
Aquellos
que aspiran a la candidatura presidencial más vale
que se despabilen: las cometas de campaña ya levantan
vuelo
Jaime
A. Porcell Alemán
Desde
que Dios está con los crédulos, los políticos
criollos cultivan aquella vocación folklórica
por lanzar al vuelo, cual cometas sin suficiente rabo, candidaturas
tempraneras. Las orlan de murgas y fuegos artificiales para
que rezumen optimismo. Más simpáticas, mientras
más bulliciosas. Se antojan a pájaros que trinan
temprano, para deleite del madrugador, pero tentando al dormilón
a apedrearlos. Y aquí abundan los pegados a la almohada.
Elegir
el momento oportuno para lanzar una candidatura al vuelo requiere
entender que este resulta tan exacto como fugaz. Equivocarlo
transmuta un despegue exitoso, en aterrizaje prematuro.
En
el ´69, Ángel Angueto Riera Pinilla, con todo
su arraigo entre los representantes de corregimiento, realiza
un aterrizaje brusco, por dispararse en el momento equivocado.
En el ´84, en vez de postulación, el Toro Balladares
sacó un exilio. Y qué decir del salto sin paracaídas
de Rubén Buen salto Paredes, o de la traición
de Sánchez Cárdenas a un Toro perdidoso en el
Referéndum. En la contienda ´99, de posponer
aspiraciones y continuar Alberto Vallarino dentro del Arnulfismo,
hoy sería el candidato lógico.
Por
otro lado, durante los años posteriores a la derrota
de Mireya en el ´94, no muchos la animan a perseverar.
El triunfo que hoy la acompaña, resalta el significado
del sentido de la oportunidad en política.
El
eterno aspirante que fue Arnulfo, manejó como nadie
el silencio. Hasta el último momento mantenía
un aire de suspenso alrededor de su candidatura. Pero Arnulfo
fue único e irrepetible. No en vano terminó
invicto una carrera en la que aspira cinco veces a la presidencia,
aunque en el ´64, los liberales, y en el ´84,
los militares, le escamotean el triunfo.
Para
aspirar, como tempranamente lo dejan entrever los arnulfistas
Víctor Juliao y Guillermo Endara, y antes Alberto Vallarino,
requerimos arresto para asumir el riesgo.
Endara
exhibe sus méritos. Como presidente, encuentra un país
postrado y saqueado. Puede presumir que levanta a Panamá
de sus cenizas, mientras devuelve la democracia. Pero, en
plena era de la comunicación, demasiadas veces su desacuerdo
adquiere forma de berrinche, por lo que dolorosamente, termina
percibido como inmaduro. El electorado factura caro semejantes
pifias. Hoy los medios se regodean aireándole su terrible
falta de control emocional, pero que al unísono deja
entrever una inmensa humanidad y sinceridad.
En
su reciente aceptación de la posibilidad de candidatura,
Endara muestra capacidad de sacrificio, aunque la frase no
deja de resultar trillada: si el partido o la patria
me llaman, aquí estoy. Lo decíamos, Dios
apoya al crédulo.
Por
su parte, el ministro Víctor Juliao nombra arnulfistas
a despecho de FENASEP. Realiza un bien pensado trabajo de
proyección de imagen. Sus apariciones en televisión
muestran un esfuerzo en aliviar percepciones de poco accesible
y de un carácter hosco, rasgos que la pantalla chica
no perdona. Demuestra así que escucha a quienes le
aconsejan, virtud rara en un político criollo. Con
regularidad escribe en periódicos, donde deja entrever
lealtad a la presidenta y al Partido Arnulfista. Resultaría
un hueso más duro de roer en primarias que en una elección
presidencial donde tendría que convencer al voto independiente
de no ser el continuismo. En todo sentido dibuja su posición
como la antítesis de Alberto Vallarino.
Alberto
Vallarino siempre se antoja en medio de dilemas griegos, donde
un destino entreverado nunca permite al héroe quedar
bien. Si en las elecciones ´99 mataba su candidatura
tercerista de ninguna opción, oxigenaba su futuro al
allanar el camino para retornar al arnulfismo y ser el candidato
lógico para el 2004. Pero bajándose, enterraba
al PDC y al resto de Acción Opositora.
Pero
Vallarino toma distancia de Moscoso y su gobierno arnulfista.
Tal estrategia lo coloca en la mejor posición para
vender al electorado un arnulfismo sin visos de continuismo
en el 2004. Pero, la misma estrategia pone en entredicho entre
los propios arnulfistas su lealtad hacia el partido. Además,
dificulta su retorno, cosa que requiere para ir acomodando
sus cuadros y enfrentar unas elecciones primarias 2003, donde
elegirán candidatos. Todo esto, sólo para confirmar
el dilema que lo persigue, cual destino de héroe de
tragedia griega, que lo obliga una y otra vez a terminar con
un flanco débil. Pero ¿preferirán los
arnulfistas continuar castigando a un insurrecto, mientras
mejoran las posibilidades del PRD, y por ende, de pasar otra
vez a la oposición por cinco años?
Aquellos
que tiene aspiraciones, pero que los trinos tempraneros de
otros candidatos no los hayan despertado, más vale
que se despabilen: las cometas de campaña ya levantan
vuelo.
El autor es investigador de mercado
Frase de la semana
Huarito,
tu probarás mis alimentos.
Vladimiro
Montesinos, solicitando al coronel de la Policía
Judicial Hermes Huarato que probara su comida por miedo de
ser envenenado.
Cualquiera diría que me estaba
haciendo el muerto para ver qué entierro me hacían.
Fidel
Castro, bromeando sobre su desmayo ocurrido durante un
mitin el pasado sábado 23 de junio.
Los
que ellos opinan
Balbina
Herrera
Legisladora del
PRD
Es muy propio que a lo interno de cada partido se escoja a
un candidato. Solo esperamos que nos traigan un buen contrincante,
porque nosotros nos estamos preparando para ganar las próximas
elecciones.
Rubén
Arosemena
Legislador del
PDC
Adelantar
la campaña electoral por la silla presidencial resulta
prematuro e inconveniente, porque afecta la marcha del gobierno.
Por otro lado, la experiencia indica que los primeros que
salen nunca llegan.