Panamá, 28 de junio de 2001
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De política

Vientos de ambiente electoral

Resultará interesante ver las movidas de posicionamiento de los precandidatos, porque de acuerdo con las leyes vigentes, el candidato a la presidencia deberá ser escogido en unas elecciones primarias nacionales

Guillermo Márquez Amado

No transcurre aún la mitad del período de la actual mandataria cuando ya, desde las filas de sus propias huestes partidistas, comienzan a mencionarse nombres con aspiraciones presidenciales.

También hemos oído de dos aspirantes entre las filas del partido que detentó el poder en el período anterior y de otro más que, sin partido, tiene por delante la fenomenal tarea de amalgamar los intereses de cuatro partidos pequeños, demostrando sin embargo poco interés por la Democracia Cristiana que, a fin de cuentas, fue el partido que más votos puso a favor de su candidatura en la última elección. La Democracia Cristiana fue también el tercer partido con más votos en la última elección, aun cuando, como en otros casos, se diga que los votos eran del candidato y no del partido. Esto ya se está volviendo una historia repetida.

Resultará interesante ver las movidas de posicionamiento de los precandidatos y de los partidos, particularmente porque de acuerdo con las leyes vigentes, y con las que se pretenden introducir, quien vaya a ser candidato deberá ser escogido en una elecciones primarias nacionales; y si corre una vez por un partido y pierde, no podrá ya ser postulado para elecciones primarias en otro partido. Vallarino y Endara deben prestar atención a esto, no vaya a ser que se quemen en las primarias del Partido Arnulfista en el que, dicho sea de paso, tendrán que proceder a inscribir adherentes, si se lo permiten.

El tiempo que queda de aquí a finales del 2003 -menos de año y medio- puede ser bueno para todos si el Gobierno, por amor propio y para dejarle terreno abonado al candidato de su partido, comienza a ejecutar. Si comienza a resolver y deja de girar, o de hacer giras que es lo mismo, quizás pueda recuperarse de su baja popularidad. El poder, como piensan muchos, bien vale la pena ese sacrificio que se denomina trabajo, junto con esa otra virtud que se llama honradez. Todos estamos clamando por estas cualidades.

La tendencia de la oposición será a las denuncias, con lo que con mayor razón debe el Gobierno cuidarse de ellas, o por lo menos lucir como que actúa inteligente, diligente y eficazmente; nótese que todos los calificativos tienen la terminación mente, esto es una terminación mental, no emocional. Extremo difícil pero no imposible.

Probablemente caiga la oposición en la crítica vocinglera, para la que además se ha dado pie; pero debe considerar que perderá el respeto de un electorado que actúa cada vez con mayor madurez, si resulta incapaz de sustentar razonadamente sus expresiones.

En las elecciones del 2004 habrá también menos partidos políticos; creo que no más de los siete que ahora existen. De aquí que habiendo menos ofertas políticas, los ciudadanos vamos a tener la posibilidad de considerar con mayor detenimiento los programas y los planes de los candidatos y partidos, con lo que seguramente tendremos más calidad en el torneo electoral. También por este lado habrá más oportunidades de que predomine la razón; de modo que a trabajar con inteligencia; ya que esas cualidades -trabajo y mente- no son precisamente aquellas que más exhibimos los panameños aunque no nos hagan falta. Será necesario hacer alarde de ellas para ganar el próximo torneo.


El autor fue magistrado del Tribunal Electoral y es miembro del PDC


Candidaturas al vuelo

Aquellos que aspiran a la candidatura presidencial más vale que se despabilen: las cometas de campaña ya levantan vuelo

Jaime A. Porcell Alemán

Desde que Dios está con los crédulos, los políticos criollos cultivan aquella vocación folklórica por lanzar al vuelo, cual cometas sin suficiente rabo, candidaturas tempraneras. Las orlan de murgas y fuegos artificiales para que rezumen optimismo. Más simpáticas, mientras más bulliciosas. Se antojan a pájaros que trinan temprano, para deleite del madrugador, pero tentando al dormilón a apedrearlos. Y aquí abundan los pegados a la almohada.

Elegir el momento oportuno para lanzar una candidatura al vuelo requiere entender que este resulta tan exacto como fugaz. Equivocarlo transmuta un despegue exitoso, en aterrizaje prematuro.

En el ´69, Ángel Angueto Riera Pinilla, con todo su arraigo entre los representantes de corregimiento, realiza un aterrizaje brusco, por dispararse en el momento equivocado. En el ´84, en vez de postulación, el Toro Balladares sacó un exilio. Y qué decir del salto sin paracaídas de Rubén Buen salto Paredes, o de la “traición” de Sánchez Cárdenas a un Toro perdidoso en el Referéndum. En la contienda ´99, de posponer aspiraciones y continuar Alberto Vallarino dentro del Arnulfismo, hoy sería el candidato lógico.

Por otro lado, durante los años posteriores a la derrota de Mireya en el ´94, no muchos la animan a perseverar. El triunfo que hoy la acompaña, resalta el significado del sentido de la oportunidad en política.

El eterno aspirante que fue Arnulfo, manejó como nadie el silencio. Hasta el último momento mantenía un aire de suspenso alrededor de su candidatura. Pero Arnulfo fue único e irrepetible. No en vano terminó invicto una carrera en la que aspira cinco veces a la presidencia, aunque en el ´64, los liberales, y en el ´84, los militares, le escamotean el triunfo.

Para aspirar, como tempranamente lo dejan entrever los arnulfistas Víctor Juliao y Guillermo Endara, y antes Alberto Vallarino, requerimos arresto para asumir el riesgo.

Endara exhibe sus méritos. Como presidente, encuentra un país postrado y saqueado. Puede presumir que levanta a Panamá de sus cenizas, mientras devuelve la democracia. Pero, en plena era de la comunicación, demasiadas veces su desacuerdo adquiere forma de berrinche, por lo que dolorosamente, termina percibido como inmaduro. El electorado factura caro semejantes pifias. Hoy los medios se regodean aireándole su terrible falta de control emocional, pero que al unísono deja entrever una inmensa humanidad y sinceridad.

En su reciente aceptación de la posibilidad de candidatura, Endara muestra capacidad de sacrificio, aunque la frase no deja de resultar trillada: “si el partido o la patria me llaman, aquí estoy”. Lo decíamos, Dios apoya al crédulo.

Por su parte, el ministro Víctor Juliao nombra arnulfistas a despecho de FENASEP. Realiza un bien pensado trabajo de proyección de imagen. Sus apariciones en televisión muestran un esfuerzo en aliviar percepciones de poco accesible y de un carácter hosco, rasgos que la pantalla chica no perdona. Demuestra así que escucha a quienes le aconsejan, virtud rara en un político criollo. Con regularidad escribe en periódicos, donde deja entrever lealtad a la presidenta y al Partido Arnulfista. Resultaría un hueso más duro de roer en primarias que en una elección presidencial donde tendría que convencer al voto independiente de no ser el continuismo. En todo sentido dibuja su posición como la antítesis de Alberto Vallarino.

Alberto Vallarino siempre se antoja en medio de dilemas griegos, donde un destino entreverado nunca permite al héroe quedar bien. Si en las elecciones ´99 mataba su candidatura tercerista de ninguna opción, oxigenaba su futuro al allanar el camino para retornar al arnulfismo y ser el candidato lógico para el 2004. Pero bajándose, enterraba al PDC y al resto de Acción Opositora.

Pero Vallarino toma distancia de Moscoso y su gobierno arnulfista. Tal estrategia lo coloca en la mejor posición para vender al electorado un arnulfismo sin visos de continuismo en el 2004. Pero, la misma estrategia pone en entredicho entre los propios arnulfistas su lealtad hacia el partido. Además, dificulta su retorno, cosa que requiere para ir acomodando sus cuadros y enfrentar unas elecciones primarias 2003, donde elegirán candidatos. Todo esto, sólo para confirmar el dilema que lo persigue, cual destino de héroe de tragedia griega, que lo obliga una y otra vez a terminar con un flanco débil. Pero ¿preferirán los arnulfistas continuar castigando a un insurrecto, mientras mejoran las posibilidades del PRD, y por ende, de pasar otra vez a la oposición por cinco años?

Aquellos que tiene aspiraciones, pero que los trinos tempraneros de otros candidatos no los hayan despertado, más vale que se despabilen: las cometas de campaña ya levantan vuelo.


El autor es investigador de mercado


Frase de la semana

“Huarito, tu probarás mis alimentos”.

Vladimiro Montesinos, solicitando al coronel de la Policía Judicial Hermes Huarato que probara su comida por miedo de
ser envenenado.



“Cualquiera diría que me estaba haciendo el muerto para ver qué entierro me hacían”.

Fidel Castro, bromeando sobre su desmayo ocurrido durante un mitin el pasado sábado 23 de junio.


Los que ellos opinan

Balbina Herrera
Legisladora del
PRD

Es muy propio que a lo interno de cada partido se escoja a un candidato. Solo esperamos que nos traigan un buen contrincante, porque nosotros nos estamos preparando para ganar las próximas elecciones.


 

Rubén
Arosemena
Legislador del
PDC

Adelantar la campaña electoral por la silla presidencial resulta prematuro e inconveniente, porque afecta la marcha del gobierno.
Por otro lado, la experiencia indica que los primeros que salen nunca llegan.

 
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