Arbitraje: otra evasiva
La propuesta de arbitraje es otra evasiva para que Estados Unidos no remueva los explosivos abandonados en Panamá
Osvaldo Velásquez
El año pasado, cuando atendíamos en representación de nuestro país, la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, fuimos testigo del repudio de ese organismo internacional por el desconocimiento a los derechos humanos y humanitarios de Estados Unidos. Nos referimos a su negativa a remover los explosivos no detonados dejados caer en algunos países en tiempo de paz o guerra, entre los cuales se encuentra la República de Panamá.
Esta siembra de explosivos, que ha causado gran cantidad de muertes y heridos, ha convertido miles de hectáreas, tan necesarias para nuestro cultivo, en tierra de nadie.
Ante tan seria e irresponsable situación acudimos a la Cruz Roja Internacional, depositaria de los instrumentos sobre derechos humanitarios. En esa organización, fuimos informados sobre las limitaciones del Tratado de Ottawa sobre la Prohibición de las Minas Antipersonales, el cual no incluye explícitamente la situación de los explosivos abandonados sin detonar, como es el caso de Panamá y Laos. Fuimos informados de que cualquier tipo de explosivo debe ser incluido en ese Tratado para evitar una “guerra pacífica”, ya que se trata de una responsabilidad humanitaria que todos los países deben respetar por los muchos perjuicios que está causando a la humanidad.
Desgraciadamente, esta recomendación no fue atendida por país alguno.
En el Instituto de las Naciones Unidas para las Investigaciones sobre el Desarme, organización que atiende la tragedia de los explosivos no detonados en cualquier parte del mundo (que han contaminado miles de hectáreas y producido cuantiosas pérdidas en vidas y hacienda), se nos hicieron recomendaciones concretas, a saber:
1. Que la República de Panamá comunique esta situación a la Oficina del Secretario General de las Naciones Unidas, el señor Koffi Anan, quien es el depositario de la Convención sobre Armas Inhumanas.
2- Que la misma comunicación se envíe al director general de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas.
3- Que se comunique y se consulte la controversia de Panamá y Estados Unidos a la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda.
4- Que nos comuniquemos en Ginebra, con la Dirección de la Oficina sobre la Prohibición o Restricción en el uso de ciertas armas convencionales.
Ante estas recomendaciones de las Naciones Unidas que nos indican cómo debe actuar Panamá para lograr la limpieza de explosivos no detonados, nos sorprende grandemente que nuestro gobierno solicite formalmente a Estados Unidos la solución de tan seria amenaza a través de un arbitraje internacional.
La experiencia histórica nos ha enseñado que cuando ha habido una disputa entre Estados Unidos y Panamá que se ha pretendido resolver a través de arbitraje -y después de que cada país escoge su árbitro- se ha impuesto el país más fuerte.
Consideramos que este recurso no le garantiza justicia a nuestro país, a menos que el Tratado del Canal obligue a Estados Unidos a aceptar arbitrajes, cláusula que no existe. En este caso, Estados Unidos no está obligado a aceptarlo aunque exista presión internacional a favor del arbitraje.
No comprendemos por qué Panamá acude al recurso de un impotente arbitraje cuando existen organismos en las Naciones Unidas con el poder internacional y la organización para tomar una decisión justa. Además, serían decisiones, al menos, de forzoso acatamiento moral y de respeto a los derechos humanitarios.
Ante la situación inhumana de mantener contaminados con explosivos peligrosos los polígonos de tiro dentro de la antigua Zona del Canal, más otros lugares en el país, solicitamos a Estados Unidos, no como donación, sino como obligación ética, que proceda a una cuidadosa limpieza de los explosivos que ese país dejó caer fuera de sus territorios, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra.
Queremos hacer énfasis en una frase muy empleada por funcionarios del Gobierno de Estados Unidos sobre este asunto: “Ya se limpió hasta donde era viable”. A propósito de esta frase nosotros contestamos: Por motivos de conciencia, de moral y de respeto humano y humanitario, el “limpiar” esos países contaminados con sus explosivos no detonados es siempre viable y moralmente obligatorio.
El autor es presidente vitalicio del Comité Panameño por los Derechos Humanos
Además
en opinión
- Canal
y sociedad: Adolfo Ahumada
- Arbitraje:
otra evasiva: Osvaldo Velásquez
- Cifras
mal traducidas: Juan Manuel Handal
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CERPAN o no CERPAN: ese es el dilema: Florencio
Barba Hart
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El futuro es un reto, no una ideología:
Rubén D. Souza B.
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