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| Panamá, 26 de junio de 2001 | ||||||
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La DAC no es la única entidad estatal en la que se han detectado fallas en el manejo de la cosa pública. También han sido mencionados, últimamente, el caso de irregularidades en la licitación de la llamada Línea de Oriente, que llevaría agua de Chilibre a Tocumen, como proyecto del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN). En el otorgamiento de una contratación directa para la adquisición de ocho grúas para el puerto de Vacamonte, también hubo irregularidades. La Autoridad Marítima de Panamá anuló el contrato inicial e hizo, por decisión de la sub-directora Bertilda García, una segunda convocatoria. Fuera del Ejecutivo, también en el Organo Judicial se ha denunciado la existencia de corruptelas que han permitido a narcotraficantes y delincuentes obtener lo que quieran. La situación de la corrupción en Panamá ha sido comentada por el arzobispo José Dimas Cedeño, quien instó a los panameños a eliminar la corrupción en el Gobierno nacional mediante la práctica de valores positivos. Cedeño dijo que el llamado es a la sociedad, por ser los gobiernos el resultado de esta. Agregó que se deben sembrar valores para que no haya corrupción ni en la familia, ni en el Gobierno. El asunto viene de atrás El montaje de irregularidades en Aeronáutica ha sido tejido por un grupo de personas que se ha mantenido, por más de una década en los llamados puestos claves de la institución y que han politizado su funcionamiento con lo cual se han descuidado los aspectos técnico y administrativo. Una fuente, ligada por muchos años a la aeronáutica y que pidió estricta reserva de identidad, explicó que bajo la administración de Eustacio Fábrega se nombró el personal para vigilancia y seguridad operacional. Muchos de estos funcionarios no tenían las horas de vuelo requeridas para el puesto, ni tampoco estaban calificados para tratar los equipos. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos descalificaron a ese personal. Germinal Sarasqueta fue asesor de Eustacio Fábrega y el coordinador del programa de asistencia de Panamá para que no perdiera la categoría. Sarasqueta es actualmente el director de Seguridad Aérea de Aeronáutica y a su vez es el representante de la OACI en Panamá. Con un funcionario con esa doble función no hay explicaciones de las razones por las cuales Panamá perdió su categoría, que se rebajó de la 1 (buena) a la 2 (mala) y que limita la apertura de nuevos destinos para los aviones panameños en Estados Unidos, comenta la fuente mencionada. Así las cosas, resulta que quien cuida de la categoría de Panamá es a su vez parte del organismo que tiene que evaluar la situación de las categorías. Sarasqueta, por lo menos debió asesorar a los directivos de la DAC sobre el peligro de la pérdida de la categoría, y debió haber indicado los puntos en los cuales se fallaba; pero no lo hizo en debida forma, dice la fuente. Por otra parte hay que hacer notar que Sarasqueta, director actual de Seguridad Aérea, y Humberto Chavarría, un abogado que es el subdirector técnico de Aeronáutica, no son pilotos y tienen que dirigir a pilotos. Quien manejó el paquete de los nombramientos en Aeronáutica y sabía qué se necesitaba en la institución fue Miguel von Seidlitz, que en su calidad de sub-director técnico de la DAC era el segundo de Eustacio Fábrega, dice la fuente. El personal nombrado por Von Seidlitz fue el que resultó descalificado por la FAA. Ricardo Güelfi fue coordinador y encargado del departamento de operaciones de Aeronáutica, pero él no tenía las horas de vuelo reglamentarias para ese cargo, asegura la fuente, porque él no ha volado aviones grandes, ni siquiera como copiloto. Pese a estas deficiencias, al asumir Rodríguez la dirección lo nombró como director de Seguridad Aérea, puesto que posteriormente asumió Sarasqueta. La DAC ha adquirido personal idóneo en cuanto a las horas de vuelo y con capacidad para volar los distintos equipos requeridos; pero no tienen los cursos de la OACI y de la FAA. Así no se remedia el problema de la baja de categoría. Países de Suramérica y Centroamérica perdieron la categoría 1 por problemas similares a los panameños. Los directivos y técnicos de Aeronáutica sabían eso. Sin embargo, dejaron todo igual. Los viáticos hablan Eustacio Fábrega era director de Aeronáutica Civil en marzo de 1999. En esa fecha recibió el cheque número 72177 como inspector de mantenimiento del helicóptero HPA1A, por un monto de mil 50 balboas, sin ser piloto de helicópteros. Esta información está contenida en la nota que el subdirector de finanzas, Miguel Pastor, le enviara el 19 de junio del 2000 al entonces director Jaime Fábrega, y en la que le detallaba lo relacionado con los viáticos pagados a funcionarios de Aviación Presidencial. El mecánico de aviación Carlos Guerra, actualmente sub-director de Seguridad Aérea, fue activista en el cierre de campaña del Partido Revolucionario Democrático en 1999 y tiene un renglón de viáticos que entre el 1 de enero al 31 de diciembre de 1999 alcanzó la suma de 23 mil 750. Por una inspección por mantenimiento del helicóptero HPA1A, recibió en enero el cheque 71716, por la suma de 5 mil 250 balboas de viático. En febrero por verificar mantenimiento al mismo helicóptero recibió de viáticos la suma de 5 mil 500 balboas, a través del cheque número 72013. En mayo, por asistir a una reunión, recibió mil 250 balboas en el cheque 72854. En julio con el cheque 73755, Carlos Guerra recibió 4 mil 250 balboas, de viáticos por inspección y traslado, no se dice de qué. En septiembre recibió por vigilancia de aeronave, el helicóptero HPA1A, la suma de 7 mil 500 balboas según el cheque de viáticos numero 74091. En enero del 2000 por pilotear el HP1AGII, Guerra cobró en el cheque 75265 la suma de 3 mil 750 balboas. Guerra no es piloto. Estas cifras contrastan con el promedio que se paga por los mismos trabajos a otras personas. Por ejemplo mientras a Guerra se le pagan esos 3 mil 750 y a Rodríguez 4 mil 500 por pilotear, al que les sigue en la lista le pagaron 108 balboas con 50 centavos. Estas cifras promedio no sobrepasan los 200 balboas, excepto en los casos de Guerra y Rodríguez. El cobro de viáticos del director Rodríguez en 1999 fue como sigue: en enero cobró 175 balboas, 750, 500 y 525 por pilotear helicóptero, en total mil 950 balboas. En febrero cobro mil 750 balboas de viático por pilotear helicóptero. En abril cobró 525 por pilotear helicóptero. En mayo cobró 750 balboas, 500, 350, o sea mil 600 balboas de viáticos. En junio Rodríguez, por pilotear cobró las siguientes cifras: 350 balboas, 350, mil, 750 ó sea 2 mil 450. En agosto por la inspección de un vuelo de prueba cobró 3 mil balboas. En enero del 2000 por pilotear cobró la suma de 4 mil 500 balboas en viáticos. También cobró 600 balboas por otro viaje. En febrero del 2000 recibió 3 mil 600 balboas en concepto de inspección de mantenimiento. En marzo por servicio de mantenimiento recibió un viático de 900 balboas. En estos 15 meses Rodríguez recibió la suma de 20 mil 875 balboas. Rodríguez no es mecánico de aviación, renglón del que cobró viáticos varias veces. |
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