Ring
Side
Una
noche perfecta
La noche del
sábado 16 será recordada por mucho tiempo en Panamá
porque fue perfecta. No solo se alcanzó el título
mundial anhelado de manos de Pedro Alcázar, sino que Miguelito
Callist y Armando Córdoba lograron triunfos importantes para
sus carreras. Esto, aunado al excelente espectáculo que presentó
la empresa Promociones y Eventos del Istmo, de Rogelio Espiño,
hizo recordar los días de gloria del boxeo panameño.
Deseo
empezar esta columna con Armando Córdoba, quien venció
sorpresivamente al ex doble campeón mundial Antonio Cermeño.
Admito que no veía cómo el panameño pudiera
ganarle al venezolano; porque ya sea por carrera, por estamina,
en todos los sentidos, para mí era superior.
No
obstante, ni Cermeño ni yo contábamos con un golpe
mañanero en el mismo primer asalto, que definió
de una vez por todas el rumbo de la pelea. El ex campeón,
como todo un caballero, admitió su derrota, y señaló
que jamás pudo recuperarse del golpe que lo hizo visitar
la lona.
El
triunfo de Córdoba fue estrecho. Nunca entendí el
porqué si estaba dominando a su contrario con el boxeo
afuera, se empecinaba en intercambiar golpes a lo cortito, terreno
donde Cermeño sacaba buen provecho. Lo que sí es
meritorio reconocer es el trabajo de la esquina de Córdoba,
que lo hizo llegar a la distancia encimado a su contrario. Tal
vez, y solo tal vez, fue por ello que el hoy campeón bolivariano
llevara ese tren de pelea, que muchos consideramos equivocado.
La
victoria que sí esperábamos era la de Miguelito
Callist, pero no de la forma tan brutal y contundente como se
dio. Esperábamos un par de asaltos más, mostrando
Gilbert Serrano algo que lo llevó a ser campeón
del mundo, pero no tuvo tiempo y en la primera de cambio lo pusieron
a dormir por toda la cuenta.
Callist
tuvo su noche, era la que estuvo esperando desde hacía
mucho tiempo y que por diversos motivos no se le había
podido cumplir. Frente a Serrano, cumplió su primer encuentro
desde que peleara contra otro venezolano en diciembre pasado,
y después de algunas peleas canceladas en Estados Unidos.
Un consejo al señor Luis Spada: póngale mucha más
gasolina a la carrera de Miguelito.
Llegamos
al nuevo campeón del mundo, Pedro Alcázar, a quien
le vimos hacer la pelea de su vida. Desde el mismo primer asalto
le mostró a Adonis Rivas en qué terreno se iba a
dar la pelea. La misma se dio en el centro del cuadrilátero,
cuando el panameño así lo planteó, y llegó
a las cuerdas en el momento en que lo decidió.
Un
paréntesis. La tensión era tan grande en la esquina
del Rockero, que a los segundas se les olvidó el protector
bucal en el camerino. Marcos Martínez tuvo que ir a buscarlo
mientras se hacían las presentaciones.
A
propósito de segundas, el trabajo hecho por los ayudantes
del Rockero fue reconocido por los colegas nicaragüenses.
Nunca el Rockero se vio mal, aun recibiendo golpes,
dijo Miguel Mendoza, de La Noticia.
Detalles
que no nos gustaron, sin embargo, fue que Alcázar se quedara
en las cuerdas a recibir golpes. Les aseguro que muchos de esos
asaltos se los dieron a Rivas, aunque al final siempre el panameño
reaccionaba.
Otros
dos aspectos negativos: la cantidad de manzanillos en el cuadrilátero,
y el pésimo trabajo de la policía. Fueron muy pocos
los que trabajaron eficientemente.
NICOLAS
ESPINOSA S.
nespinos@prensa.com
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