Panamá, 22 de junio de 2001
RESEÑA
RAICES
RECETAS
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
¿QUIENES SOMOS?
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

   
 

Tiro A gol

Pelea de pelotas

¿Papi, te escuché hablando mal por la radio sobre el préstamo del estadio Nacional de Béisbol a la selección de fútbol?, le pregunta sorprendido Pepito a su padre.

—Pepito, no es que esté hablando mal del fútbol, simplemente estoy dando a conocer el malestar de todos los que amamos al béisbol por el uso indiscriminado que le viene dando el fútbol a nuestro principal coliseo beisbolístico

No te entiendo, papi, si fue la misma dirigencia del béisbol la que le ofreció el estadio a la selección de fútbol.

—No fue toda la dirigencia, fueron solo un par de personas que se dieron a tan absurda idea.

Bueno, papi, ¿pero acaso a ellos no los escogieron para que presidieran el Patronato del Estadio, que se concibió para que velaran por su buen funcionamiento?

—Pepito, independientemente de lo que ellos sean, el estadio fue construido para jugar béisbol.

¿Solo béisbol?, lo dudo, papi. Si yo tengo recolectado algunos artículos que salieron el mismo día de la inauguración del estadio, que dicen otra cosa. Mira este que salió en La Prensa. Dice textualmente que la creación del “Patronato del Estadio Nacional tiene entre su responsabilidad: mantener en estado óptimo el coliseo de 14 millones de balboas. Para ello deberá promover la presentación de unos 60 espectáculos al año, ya sean deportivos, artísticos o culturales, que garanticen los fondos para su funcionamiento”.

—Pero es que con los entrenamientos del fútbol el césped se está deteriorando.

Papi, y entonces qué pasó con los conciertos que hicieron allí de Sting, Cristina Aguilera, los Back Street Boys y otros. Yo creo que estos conciertos son mucho más dañinos que un simple partido de fútbol. Fíjate que mi tío Julio me llevó al otro día al Estadio Nacional, luego de darse el concierto de Cristina Aguilera, y pude darme cuenta de lo mal tratada que quedó la grama.

—Es natural por las pisadas, pero hijo, acuérdate que los futbolistas usan tacos con tornillos. El daño es más grande que las pisadas del público en un concierto.

Yo no veo por qué hacen tanto alboroto por el uso del coliseo, si total en el béisbol la bola por lo regular siempre va por el aire.

—¡Ay Pepito! Pero se necesita tener un buen césped.

Papi, pero para qué está el Patronato, si no es para administrar y velar por su mantenimiento.

—Pepito, lo que me preocupa es que Stoichita dijo que no quiere volver al Rommel Fernández. El se quiere quedar en el Estadio Nacional y eso representa un enorme peligro para el béisbol.

Papi, pero si Stoichita termina su contrato en enero próximo.

—Yo lo sé, pero para esa fecha ya el fútbol se habría apoderado totalmente del Estadio Nacional con Stoichita o sin Stoichita.

Papi, pero si se trata de la selección nacional de fútbol, el equipo de todos. ¿Acaso tú no te vestiste de rojo y participaste de la marea roja en la pasada eliminatoria? ¿No te acuerdas cómo gritabas en el estadio Rommel? ¿Por qué ahora le estás dando contra a la selección?

—Porque me molesta que el fútbol tenga su estadio propio y ahora nos estén dañando el nuestro, que escasamente tiene dos años.

Papi, no entiendo por qué el simple entrenamiento de la selección de fútbol haya dividido a la gente. Por eso es que estamos como estamos. La Biblia dice que la división es del diablo.

—Esto no es asunto de división, Pepito, aquí es asunto de razonamiento.

Papi, pero si ni siquiera se ha jugado todavía contra Canadá y ya todo el mundo le está dando duro a la selección. No te has puesto a pensar que el fútbol le podría hacer un favor al béisbol, llenando su estadio más de público que lo que hizo el mismo béisbol en su campeonato nacional.

—¡No seas majadero, Pepito! El fútbol solo llena su estadio Rommel en las eliminatorias del mundial. Y no me hagas más preguntas que ya me dañaste mi desayuno. ¡Vete ya para la escuela!

Pepito salió de su casa cabizbajo. Se lamentaba porque nunca su padre le daba la razón. Mientras caminaba para su escuela iba meditando sobre el porqué del resentimiento de su padre con el fútbol. De pronto se acordó de algo, dejó de caminar, miró al cielo y exclamó: ¡Con razón, ahora que recuerdo, a mi papá lo dejaron por fuera del Patronato del Estadio Nacional!

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

 
.Para opiniones y comentarios haga clic aquí.